Dioses mitológicos, dioses domésticos y dioses públicos.
La religión romana tiene grandes implicaciones políticas; está supervisada por los magistrados y los celebrantes dependen del estado. Se distingue entre el culto público estatal (Sacra publica pro populo romano) y el privado (Sacra privata) o familiar (gentes), cuyo celebrante es el pater familias. La religión romana, cuyos dioses eran de origen latino y etrusco, que, posteriormente, fueron aumentando con la incorporación al culto de otras deidades griegas, egipcias y frigias, adaptando nombres y atributos, fue animista configurada por una trinidad suprema constituida por: Júpiter (Optimus maximus), en un principio, padre resplandeciente del cielo, y posteriormente, dios de la lluvia, el viento y las tempestades; Marte, primitiva divinidad de la agricultura, transformado años adelante en dios de la guerra y señor de la vida y de la muerte; Quirino, con los mismos atributos de Marte y protector del Quirinal.
Pasan a formar la trinidad mencionada, por mediación de la influencia etrusca (506 antes de Cristo o 247 ab urbe condita)), Júpiter, Juno y Minerva, y bajo ella se inicia la era republicana.
Otras deidades importantes: Jano, dios del umbral (jauna o puerta, de donde deriva el nombre el primer mes del año: januarius o enero), invocada antes de dar comienzo a una actividad; Liber (Dionyso), dios de los viticultores, con culto orgiástico. Vulcano (Hefaistos), dios del fuego; Mercurio (Hermes), dios del comercio.
Las divinidades femeninas más veneradas son: Vesta, dios de los rebaños y del hogar (culto de las vestales), y de Ceres (Deméter), diosa de la agricultura.
Con el paso del tiempo, se fueron adoptaron casi todas las deidades griegas, adaptando sus nombres y, en algunos casos, sus atributos. Así, Afrodita era Venus, Febo era Apolo, Ares era Marte o Poseidón era Neptuno.
Algunos de los cultos helenísticos que más ganaron popularidad fueron: el culto de la Magna Mater/Cibeles, originario de Frigia, en Asia Menor, los cultos de Isis y Osiris, procedentes de Egipto y el culto de Mitra, originario de Persia e India.
El Pontífice Maximo (Pontifex Maximus) era el jefe supremo de los sacerdotes (mayores y menores). Los sacerdotes formaban colegios sacerdotales. A los dioses se les ofrendaba en santuarios (aedicula) y en templos (templum).