ROMA
Período 750 al 510 antes de Cristo
ó 3 al 243 ab urbe condita.
De la monarquía o de los siete reyes.
Rómulo.
Según cuenta la leyenda, tras la caída de Troya (Ilión), el heleno Eneas, hijo de Anquises y de la diosa Venus, acosado por la diosa Juno, que lo odiaba, arribó a las costas de Italia frente a la desembocadura del Tíber, tras un fatigoso y peligroso viaje.
Yerno de Príamo, rey de Troya, estaba casado con una de sus hijas de nombre Creúsa.
El hijo de ambos Iulo o Ascanio le acompañó en su fuga.
El rey Latino unió a Lavinia con Eneas y, aliado con el corintio Evandro, derrotaron al rey de los rútulos, Turno.
Acto seguido, Eneas fundó la ciudad de Lavinium, cerca de la desembocadura del Tíber.
Al morir su hijo Ascanio, fundó otra ciudad a la que llamó Alba Longa, que, convertida en la capital del Lacio, sería gobernada por sus descendientes.
El último rey de Alba Longa fue Amulio, que, tras destronar a su hermano Numitor, obligó a su sobrina Rea Silvia a convertirse en Vestal, para prevenir una descendencia que pusiese en peligro su usurpación.
A este destino se opuso el dios de la guerra, Marte, que se enamoró y sedujo a la sobrina de Amulio. A causa de la unión carnal habida, quedó embarazada de dos gemelos: Rómulo y Remo.
Amulio, anticipándose en el tiempo a una posible pérdida del trono, resolvió hacer desaparecer de la faz de la tierra a estos infantes, que podrían albergar deseos de destiruirle en el futuro.
Los críos fueron abandonados a sus suerte en una cesta arrojada al río Tíber.
La canasta encalló en la zona de las siete colinas situada cerca de la desembocadura del Tíber, en un pantano llamado Velabrum, sito entre las colinas Palatino y Capitolio, nombrado Cermalus.
Una loba de nombre Luperca llegó al lugar donde dormitaban los niños para beber, bajo la higuera Rumial.
Al encontrarlos les salvo de una muerte segura y los condujo a su guarida del monte Palatino, donde los amamantó.
Pasado un tiempo, el pastor Faústulo, que era porqueriza de Amulio, los halló y llevó a su casa para que los criara su mujer, Acca Larentia
Se interpreta que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue, en realidad, una mujer, cuyo oficio era la prostitución y, como tal, llamada despectivamente "lupa" o loba, que no es más que el apodo con el que se designaba a toda ramera romana.
Rómulo, ayudado por su hermano, desempeñó el papel de hombre prudente y justo en política exterior.
Hechos que corroboran estos preceptos fueron que, siendo adultos, supieron su verdadera identidad, conjuraron contra el rey Amulio, para entronizar nuevamente a su abuelo Numitor como rey de Alba Longa como legítimo heredero.
Sin embargo, otra versión acerca de este acontecimiento manifiesta que, enterado de su origen real, Rómulo mató a Amulio y dio el poder a su abuelo Numitor.
También se cree que Rómulo y Remo pertenecieron a una gens etrusca.
Rómulo y Remo abandonaron Alba Longa, para crear una ciudad, que fuera colonia de aquella.
Acudieron al lugar donde el pastor los encontró y dispusieron fundar su ciudad.
Para Rómulo el monte Palatino era el más adecuado, pero para Remo los era el monte Aventino.
Como la ley de la primogenitura no podía aplicarse en este caso, resolvieron, junto con los nuevos habitantes, elegir de otra forma al futuro rey.
Se pactó que el jefe de la ciudad debía de ser aquél que fuera coronado por doce pájaros de buen agüero.
Mientras Remo observó seis buitres, Romulo dobló el cómputo, ganando así el derecho a establecer los límites de la nueva ciudad y a prohibir que se traspasasen durante las ceremonias.
Romulo trazó sobre el Palatino un surco, futuro embrión de la ciudad.
La Roma Quadrata, delimitada por el arado de Rómulo, nació sobre la escarpada colina del Palatino, dominando el río, (753 antes de Cristo o 1 ab urbe condita).
Rómulo fue el afortunado y ocupó el cargo que le correspondía.
Rómulo fomentó una ley, que hacía referencia a los muros, y contenía la siguiente frase: quien osara violar los muros sería matado por sus propias manos.
Remo, odioso de la posición de su hermano, desacató la ley dictada por el rey, traspasando los muros.
Rómulo, enterado del suceso, peleó contra su hermano, al que hirió, muriendo poco después a causa de las heridas. Rómulo enterró a su hermano en el lugar donde quería fundar Remoria.
En el 753 antes Cristo ó 1 ab urbe condita se produce la fundación de Roma, que surgió de la reunión (sinecismo) de varios establecimientos prearios (sabinos) [Viminal y Quirinal], indoeuropeos (latinos) [Roma Quadrata sobre el Germal] y etruscos, situados sobre unas colinas (según los antiguos, eran siete en la orilla izquierda, a las que se añadieron después el Janículo, el monte Mario, etc., en la orilla derecha), dominando el cruce de las dos grandes rutas que unían Etruria y Campania (puente Sublicio sobre el Tíber, entonces difícilmente navegable) y el Apenino central a la costa (ruta de la sal).
Los latinos y los sabinos formaron la Liga Septimoncial (comunidad urbana de influencia etrusca: el nombre de Roma deriva de la gens etrusca: Ruma).
Los sabinos eran de costumbres rudas y estaban emparentados con los samnitas, umbros y oscos.
Los latinos ocupaban el Lacio, hablaban lengua indoeuropea y se originaron al parecer por la fusión étnico-cultural con las tribus establecidas originalmente en los montes albanos.
Tras cierto florecimiento en la cultura de Vilanova, correspondiente a grupos de carácter pastoral unidos en la liga religiosa, el influjo de etruscos y griegos (desde 700 antes de Cristo) produjo una modificación profunda.
Posteriormente se considera el 21 de abril de 753 antes de Cristo, como fecha de la fundación y comienzo de la cronología ("Ab urbe condita"), y se popularizaron leyendas en torno a sus orígenes.
Rómulo pobló su ciudad con fugitivos y proscritos de ciudades vecinas y tierras aún más lejanas, tanto hombres libres como esclavos, probablemente también campesinos y pastores de las cercanías.
Debido a la diversidad de su gente, decidió organizarlos en un solo cuerpo político, promulgar leyes y crear costumbres comunes y eligió a los primeros cien patres, que el rey nombró senadores y cuyos descendientes serán los patricios.
La recién fundada Roma fue creciendo rápidamente, llegándole inmigrantes de todos los lugares, pero el número de mujeres era escaso. Tras el fracaso de las enviadas embajadas, todas rechazadas, a pueblos vecinos para conseguir mujeres, decidió usar la astucia.
Así ideó el célebre rapto de las sabinas ofreciendo unos juegos en honor a Neptuno que llamaron Consualia.
Se invitó a vecinos de algunas ciudades latinas y a los sabinos cerca del Quirinal.
En el transcurso de los juegos se secuestró a las mujeres sabinas, invitadas a la fiesta de Roma.
Raptadas las hijas, los padres de las doncellas huyeron y los romanos se escudaron acusándolos de violar su hospitalidad.
La guerra estalló entre ambos pueblos.
A los sabinos se les unieron como aliados pueblos latinos, entre ellos; Caecina, Antemnas y Crustumerium.
Como Rómulo no adoptaba medidas para volver al "status quo" anterior al rapto, estos aliados latinos marcharon sobre Roma.
Ralentizada esta marcha, el rey de los ceninetes, Agron, decidió ir solo con su ejército a la nueva ciudad.
Encontrados un ejército frente al otro, Romulo y Agron se enfrentaron cuerpo a cuerpo, mientras les observaban intrigadas las tropas.
Romulo venció y, posteriormente, entablándose una batalla, acabó con el enemigo ( año 753 antes de cristo o año 1 ab urbe condita) y conquistó Caecina en el primer intento, donde dejó una guarnición y estableció colonos.
La población de la recién conquistada ciudad fue traladada a Roma y se le concedió la ciudadanía con los mismos derechos que los nativos.
Habían pasado apenas tres meses desde la fundación de la ciudad.
Rómulo al parecer logró calmar a las jóvenes y con el paso del tiempo, los secuestradores lograron ganarse su afecto al demostrar que eran buenos esposos.
Rómulo tomó como esposa a Hersilia, noble sabina, con la que tendría dos hijos: una niña llamada Prima y un varón llamado primero Aolio, pero posteriormente Abilio.
Sin embargo, Plutarco admite que esa versión es negada por otros, pues muchos dicen que fue dada como esposa a un tal Hostilio en Medulia, con el que tuvo un hijo, Hosto Hostilio, que sería abuelo del tercer rey romano Tulo Hostilio.
Después de celebrar un triunfo exponiendo las spolia opima (trofeos obtenidos en la guerra) y el cadáver de Agron, transportado en un carro confeccionado explicitamente para ello, Romulo dedicó la victoria al dios Jupìter (el Zeus griego).
La guerra continuó, obteniendo los romanos las ciudades de Antemnas, Crustumerium y Fidenas.
El sabino Tito Tacio (Titus Tatius), conociendo que sus aliados fueron vencidos, marchó sobre Roma.
Y los hechos a continuación relatados, que no dejan de ser más que leyenda, disimulan, sin duda, una derrota de los romanos y su absorción parcial por los sabinos.
Así Tarpeya, vestal romana, hija de Spurio Tarpeyo, que tenía el mando de la fortaleza del Capitolio en tiempos de Rómulo y durante el sitio que los sabinos pusieron a esta ciudadela, ella se prendó de los brazaletes de oro que ellos llevaban en la muñeca izquierda, y prometió entregársela si le daban "lo que llevaban en el brazo izquierdo".
Ellos se lo prometieron, pero, una vez llevada a cabo la traición, los sabinos atraparon a Tarpeya con sus pesados escudos, que llevaban también en el brazo izquierdo.
Se ha supuesto que la referida fuera una divinidad local, primitiva, a la que se consagraban los escudos, pero, según otra leyenda, Tarpeya traicionó a su patria por estar enamorada de Tito Tacio, jefe de los enemigos, y su padre, en cambio, fue ejecutado acusado de traición.
Tras la caída de la fortaleza del Capitolio, que ocuparon los sabinos, éstos se enfrentaron a los romanos, situados en el Palatino, y lucharon en el llano que separaba ambos montes, el futuro lugar del Foro romano, que debido a las fuertes lluvias estaba algo inundado.
El campo de la batalla estaba entonces rodeado de numerosas colinas, bastante estrecho y con pocas vías de escape.
Al día siguiente se enfrentaron los campeones de ambos pueblos: Mercio o Marco Curcio de los sabinos y Hosto Hostilio de los romanos.
Curcio se adelantó tanto a sus tropas que llegó a quedar atrapado con su caballo en la zona inundada, salvándose casi de milagro de morir ahogado, motivo por el cual el lugar fue nombrado lago Curcio mientras que Hostilio murió al inicio del combate, lo que motivó al ejército romano a huir refugiándose en el Palatino.
Cuando Rómulo trató de imponer orden, fue herido por una piedra y arrastrado por la muchedumbre atemorizada en que se había convertido su ejército.
Cuando recuperó el conocimiento, invocó a Júpiter y prometió construirle un templo en su nombre si le daba la victoria.
Luego ordenó a sus hombres y defendió los lugares donde estaban refugiados, donde estarían los cimientos de Regia y el Templo de Vesta, conteniendo a las mejores tropas sabinas.
Fue en esos momentos que las sabinas intervinieron en medio de la lluvia de proyectiles para evitar que sus padres (sabinos) y sus esposos (romanos) se siguieran matando entre sí.
Más tarde, aceptaron conjuntamente un tratado de alianza por el que podían habitar en Roma junto con los romanos, aunque los sabinos conservaron su propio rey, Tito Tacio [rey de Cures (Sabina) que había tomado, según la leyenda, las armas para vengarse del citado rapto; luego, al parecer, reinó con Rómulo en Roma] y su senado, y se fusionaron.
El rapto de las sabinas y el episodio en que Hersila separa a Rómulo y a Tito Tacio han inspirado a escultores.
Una vez firmada la paz, muchos sabinos se trasladaron a Roma así como otras gentes de diversos pueblos vencidos.
Se inició un gobierno conjunto entre ambos monarcas, una diarquía.
Cada rey se reunía con su cuerpo de senadores, 100 en total, y acordaban qué hacer. Luego se volvían a reunir ambos y definitivamente adoptaban una decisión final.
Según las fuentes, ambos reyes se llevaron bastante bien y no tuvieron mayores problemas.
El ejército romano pasó de los 3000 infantes y 300 jinetes originales al momento de su fundación al doble: 6000 de a pie y 600 a caballo.
Se organizaron en tres tribus: los ramnes o ramneses (ramnes), ticios o titienses (tities) y lúceres o lupercos (luceres).
Los primeros eran leales primariamente a Rómulo, los segundos a Tacio y los terceros de orígenes inciertos -aunque muchas veces se les da a los ramnes un origen sabino, los ticios latinos y los lúceres etruscos-.
Además el pueblo fue nombrado quiritas (quirites) a petición de Tacio en recuerdo a su antiguo país, la ciudad de Cures o Cures de los Sabinos (Curi o Cures Sabini), ya que la gente de esa región se hacía llamar curites.
Este sería el etnónimo del pueblo romano para referirse a ellos mismos.
Además, Rómulo dividió al pueblo en dos clases: los patricios (patres), que gozaban de plenos derechos y estaban capacitados para ser consejeros y funcionarios y los plebeyos (plebs) que solo poseían derechos reducidos.
Al quinto año de diarquía (lo que hubiera sido aproximadamente entre 748 antes de Cristo o 5 ab urbe condita y 746 antes de Cristo o 7 ab urbe condita), parientes de Tito Tacio asaltaron a una comitiva de mensajeros que venían de Laurento (Laurentum) a Roma, pero cuando estos se resistieron los asesinaron. Los deudos exigieron justicia a Rómulo pero este se vio impedido, pues Tito Tacio se negaba a castigar a los involucrados.
Los parientes de las víctimas finalmente asesinaron al rey sabino en Lavinio (Lavinium). Rómulo enterró con honores a Tito Tacio en el Armilustro en el Aventino.
Los laurentanos, temerosos de que hubiera por estos hechos una guerra, entregaron a los culpables pero Rómulo no los castigó y decidió que la muerte de su colega era el precio pagado por la muerte de los mensajeros.
Sin embargo, algunos asumieron que estaba feliz de tener el poder para él solo.
Al parecer poco tiempo después una peste afectó a Laurento y Roma, lo que fue visto como un castigo por no hacer justicia por la muerte de Tito Tacio.
Antes de que terminara esta pestilencia, los habitantes de Cameria (Camerium) invadieron territorio romano esperando que estos no pudieran detenerlos.
Estaban equivocados. Rómulo marchó contra ellos y los derrotó en batalla, matando a 6000 de ellos.
La ciudad fue tomada y la mitad de sus habitantes fueron llevados a Roma, mientras que el rey romano instaló tantos colonos que doblaron en población a los camerios que quedaban en la ciudad.
Al volver a Roma, el monarca celebró un triunfo y consagró un templo a Vulcano.
Habían pasado solo dieciséis años desde la fundación de la ciudad (aproximadamente en 737 antes de Cristo o 16 ab urbe condita.)
Rómulo reinó treinta y seis años y a la edad de cincuenta y cuatro años desapareció misteriosamente durante una tempestad, alrededor del año 716 antes de Cristo o 37 ab urbe condita.
Las diversas reliquias que conservaron los romanos (higuera Rumial, cabaña de Rómulo), existían y una tumba de Rómulo en el Foro.
Según la tradición Rómulo fue elevado a los cielos por una tormenta o eclipse justo cuando pasaba revista al ejército en la ciénaga Capra (Caprae Palus), el futuro Campo de Marte.
Luego, los romanos le nombrarían deidad con el nombre de Quirino y le construyeron un templo en la colina llamada Quirinale.
Sin embargo, lo más probable es la sospecha que venía aún de tiempos antiguos: fue asesinado por los patres (incluidos senadores) y su cuerpo fue desmembrado y hecho desaparecer.
Después de todo a su estilo despótico de gobierno al final de su vida se sumaban las acusaciones de estar involucrado en la muerte de Tito Tacio.
Según Livio los senadores no se pusieron de acuerdo en quién debía ser el nuevo monarca, temerosos de terminar en un conflicto abierto entre las distintas facciones.
Pasaron un año turnándose en el gobierno por un lapso de una semana al mando cada uno, pero este sistema llamado interregno (interrex) no funcionó y la gente empezó a protestar, además de que se veían débiles ante sus vecinos al no haber una autoridad central.
Los senadores, sabiendo que no podrían contener esa indignación, prefirieron encauzarla para evitar perder completamente el poder.
El sistema que originaron era que el rey seria alabado por el pueblo pero luego debía ser aceptado por el Senado para ser legitimado.
Como sucesor de Quirino fue electo Numa Pompilio un hombre de fama como sabio y piadoso de unas cuatro décadas de edad (nacido aproximadamente en el mismo año que lo hizo Roma).