Roma, Historia Eterna

A014 Roma, Historia Eterna - Monarquía (Resumen)


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ROMA
Período 750 al 510 antes de Cristo
ó 3 al 243 ab urbe condita.
La Monarquía dio paso a la República, pero la transición de un estamento a otro se produjo paulatinamente. Algunas estructuras sociales ora desaparecieron, ora se transformaron ora resurgieron... Cambiaron o perduraron con diversos matices.
El rey fue el órgano máximo del poder caracterizado con elementos religiosos y militares. El rey también fue el guardián de la ley. La justicia fue administrada de dos formas: a la gens (famillia) en cuanto a las relaciones internas familiares, donde el pater familias actuaba como juez y a la urbs (ciudad) en cuanto a los actos delictivos y crímenes religiosos que estaban fueran del ámbito de las gentes (familias).
El rey fue por tanto reconocido por el pueblo como la cabeza de la religión nacional, el jefe ejecutivo religioso y el mediador ante los dioses, y como tal reverenciado con temor religioso.
Las insignias y honores del rey fueron representados por doce lictores que portaban las fasces que contenían hachas, el derecho a sentarse sobre la silla curul, la toga picta púrpura, el calzado rojo, y la diadema plateada sobre la cabeza. De todos estos distintivos, el más destacado fue la toga púrpura.
La realeza no fue hereditaria aunque el parentesco influyó en ciertas elecciones, téngase en cuenta los Tarquinios. En la asamblea curiada (comitia curiata) el pueblo, a petición de los patricios (patres), elegía al rey, ratificándolo después el Senado (Senatus), aunque los tres últimos reyes de origen etrusco accedieron al trono basándose en la violencia.
El ritual para arrogarse el poder real fueron la consulta de signos divinos propicios (auspicatio) y la investidura (inauguratio). El rey, entonces, adquiría poderes políticos, militares y religiosos, cimentados en el mando supremo (imperium) y la capacidad de interpretar la voluntad de los dioses (auspicium).
Al ser investido como autoridad religiosa, militar y judicial mediante el imperium, de carácter vitalicio, éste le protegíó de ser enjuiciado por sus acciones, le otorgó poderes militares y le capacitó para emitir juicios legales. En algunos casos designó a pontífices para que ejercieran como jueces, pero solo él gozaba de la autoridad suprema en todos los casos expuestos ante él, tanto civiles como criminales, tanto en tiempo de guerra como de paz.
También el rey nombraba al prefecto urbano cuya finalidad era velar por la ciudad. Ante la ausencia del rey acaparaba todos los poderes reales, mientras se hallase dentro de la ciudad.
Un consejo asistíó al rey durante todos los juicios, aunque sin poder efectivo para controlar las decisiones del monarca.
La muerte del rey provocaba una vacante que devolvía los poderes a los patres y cerraba un periodo de interregnum, terminando con la designación de un nuevo monarca.
El pueblo ('populus romanus Quirites') fue dividido por Rómulo en tres tribus (Ramnes, Tities y Luceres') a cada una de las cuales le fueron adscritas diez curias, totalizando 30.
Se cree que fueron instituidas con propósitos administrativos y políticos. Con las reformas de Servio Tulio, las tribus, por razones demográficas, territoriales y económicas, quedaron estructuradas en cuatro de carácter urbano y 16 de carácter rústico, adscritas al ager romanus.
La existencia de las tres tribus perduró hasta los inicios del Imperio, después de un primitivo período en el que funcionaron como asambleas de carácter económico, tuvieron muy pronto como finalidad debatir problemas comunitarios, básicamente de carácter militar, y asuntos judiciales, además de celebrar cultos religiosos. Formaban la asamblea popular de los patricios ('comitia curiata') y entendían en asuntos legales y religiosos, pero sin competencias, a los que daban o no su aprobación por votaciones individuales, tales como la presentación del rex, que se votaba por aclamación, la asistencia a las declaraciones de guerra, elección de senadores, testamentos, admisión de nuevas gentes en la ciudad, arrogación o entrada de una familia en el seno de otra, renuncia o expulsión del arrogado de su culto familiar, etc.
Anteriores a los comitia curiata fueron los comitia calata (de calare, llamar), sin duda, el tipo de asamblea más antigua que se conoció en Roma. Celebraban una reunión mensual los agricultores y ganaderos para oír los edictos del rey sobre el calendario, que especificaba los días fastos y nefastos para la administración de justicia.
Con la Constitución de Servio Tulio, la población romana quedó dividida en clases económicas y centurias militares, donde ya no importaba el origen de sangre (gentilicio) ni la clientela, sino la fortuna. Los comicios, cuando eran por centurias ('comitia centuriata'), tenían lugar fuera del pomoerium de la ciudad. En esta asamblea se trataba sobre la paz o sobre la guerra, sobre las elecciones de magistrados, sobre la ratificación de algunas leyes, y sobre la administración de la justicia. Esta asamblea, timocrática y conservadora, y que venía a ser el pueblo en armas, llegó a alcanzar la forma más significativa de asamblea popular.
Con Romulo el ejército se obtenía con las levas extraídas de las curias entre los varones de edades comprendidas entre 17 y 45 años.
Cada curia proporcionaba cien soldados de infantería (hastati quirites) mandados por los tribuni militum y cada tribu cien caballeros (equites) conducidos por los tribuni celerum, que mandaba a los Ramnes (romanos), como tribuno y a la guardia personal del rey. Este cargo era el segundo al mando tras el propio monarca, y poseía la potestad de convocar la Asamblea de la Curia y dictar leyes sobre ella. El tribunus celerum debía abandonar su mandato a la muerte del monarca.
En total, el ejército de la monarquía, que no fue profesional, ascendía en un primer momento a 3.000 infantes y 300 jinetes.
El rey fue comandante en jefe de todas las legiones romanas.
Las reformas servianas significaron en primer lugar una nueva distribución de los derechos políticos, basados en la fortuna personal de los romanos, y en segundo una nueva reorganización militar.
Con la finalidad de cobrar tributos, Servio Tulio dividió la ciudad y el ager romanus en un total de 20 tribus: 4 urbanas y 16 rústicas. Estas tribus fueron divididas en cinco clases (según la fortuna personal de cada ciudadano) y 193 centurias (para formar el ejército). La primera clase la configuraron los ciudadanos con un capital no inferior a 100.000 ases; la segunda los que poseían 75.000; la tercera, 50.000; la cuarta, 25.000 y en la quinta, 11.000.
La infra classem, que estaba un peldaños por debajo de la classis, acogió a los que no llegaban a los 11.000 ases, denominándoseles proletarios (proletarii), esto es, personas que sólo tenían hijos y a las que se clasificaba no sólo por su fortuna sino por su número de miembros (capite censi). Por encima de todas estaba la supra classem, que la conformaban los caballeros (equites), que podían costearse un caballo y pertenecer, por tanto, a la caballería.
Todas las clases sociales debían prestar servicio militar y se distribuían entre las distintas centurias según el censo económico. La primera clase constaba de 18 centurias de caballeros (supra classem) y 80 de infantes (en total 98); la segunda, tercera y cuarta clase tenían 20 centurias cada una (en total 60) y la quinta, únicamente 30. Los no propietarios de tierras estaban agrupados en cuatro centurias auxiliares (especialistas y músicos) y los proletarios se agrupaban en una centuria infra classem. En cada una de estas clases las centurias estaban estructuradas por mitades en fuerzas de choque (iuniores) y en fuerzas de refuerzo y retaguardia, fuerzas para la defensa de la ciudad (seniores).
Ahora el ejército, cuya táctica y disposición en la batalla era la hoplítica, pudo constar de 4.000 y 6.000 hoplitas, complementados por 18 centurias de caballería (supra classem) y una reserva extraida de los infra classem. Los equites de la época de Servio Tulio y de Tarquinio Superbo, el Soberbio, fueron alistados únicamente como la guardia real de los monarcas. Estos equites, en cambio, eran remunerados por el Estado.
Cada centuria contaba con un voto en los comicios o asambleas (comitia centuriata). Primero votaba la primera clase (caballeros y terratenientes). Esta clase siempre lograba la mayoría de votos (98 centurias) copando así todas las votaciones y teniendo a su merced este tipo de comicios.
El senado fue una de las instituciones romanas más significativas de la época arcaica que se perpetuó hasta avanzado el Imperio. Surgido en un principio de la reunión o asambleas de los patres familiarum, representantes más notables de las principales aldeas, cuya finalidad era tratar los asuntos importantes de la comunidad.
Rómulo estableció tal institución nombrando a cien ciudadanos de las gens en calidad de patres. El número de miembros fue creciendo durante la monarquía.
Con la conferida auctoritas (reconocimiento social legítimo), el Senado participaba en el nombramiento del rey (rex), ejercía eligiendo a un interrex el plazo del interregno (interregnum) o vacante del trono y supervisaba los acuerdos emitidos en las asmbleas dotándolos de vigencia.
El curatim (por curias) fue el medio para elegir a los senadores, que exclusivamente fueron patricios (patres) en un principio y, posteriormente, en la República fueron adscritos plebeyos, llamados conscripti. El rey se apoyó en el referido medio para que los patricios procedieran como senadores dentro del Senado.
El Senado y la Asamblea curiada no eran instituciones independientes, y solo podían reunirse de forma conjunta por orden del rey, y discutir los asuntos de estado que el rey exponía. La Asamblea curiada aprobaba leyes cuando el rey lo autorizaba, pero el Senado, consejo de honor del rey, aconsejaba al rey sin imponer sus argumentos. Sin embargo, el Senado, si el rey declaraba la guerra a una nación extranjera, gozaba de la potestad de aprobarla.
La ganadería y luego una rudimentaria agricultura de simple subsistencia fueron los ejes de la economía monárquica, que, valiéndose de pobladores etruscos, los latinos aprendieron nuevas técnicas agrícolas, hasta el punto de que estas desplazaron a la primigenia ganadería.
La propiedad de la tierra, a causa de la influencia etrusca, pasó de ser de ámbito comunal a propiedad privada. Hacia el final de la monarquía coexistían los pastos y bosques de propiedad colectiva (saltus), las explotaciones agrícolas que caminaban ya hacia la conversión en propiedad privada (fundus), la pequeña propiedad que se transmitía por herencia (heredium) y las grandes extensiones de tierra (latifundia), que iban adquiriendo las más importantes familias (gentes).
Prosperaron la industria (cerámicas, armas, tejidos y cueros), desarrollada por agrupaciones de trabajadores bajo la protección de una divinidad y el comercio, tanto de exportación (sal, cereales, ganado, armas) como de importación (cerámicas, perfumes, objetos suntuarios). El comercio fue regulado en mercados de celebración periódica (nundinae), pero careció de vital importancia.
Se usó primero como moneda el ganado (pecus) y luego ocupó su lugar el cobre bruto (aes rude), que fue desbancado, posteriormente por la moneda oficial (aes signatum)
La religión romana de raíces indoeuropeas siempre ha ocupado un lugar preeminente en la cultura latina. Al recibir el contacto de otras religiones como la etrusca y la griega fue perfilando de espíritu ritual y ceremonial.
De venerar a dioses comunes en todo el Lacio: Júpiter Latiar del monte Cavo, Diana de Nemi, Juno Sospitas, Fortuna, Mater Matuta, etc., la ciudadanía romana adoptó la primera tríada divina: Júpiter, Marte y Quirino, que sustituyó por otra formada por Júpiter, Juno y Minerva.
El sumario de dioses fue ampliándose con Jano, numen de las puertas; Consus, dios protector de los graneros; Flora, vigilante de las flores; Pomona, protectora de los frutos; Liber Pater, diosa de la viticultura; Terminus, dios de las fronteras y lindes; Vesta, diosa protectora del hogar del Estado; Saturno, dios de la Tierra, y otros de menor significación.
También nuevos dioses de origen extranjero tuvieron cabida en el panteón romano como Hércules, Esculapio, Vulcano o Minerva.
Los rituales empleados (augurios, aruspicina) y culturales (tipología de templos) también fueron calcados de los etruscos y de los griegos.
Numa Pompilio organizó el culto necesario para mantener la paz (pax deorum), abandonando las prácticas totémicas y fetichistas usadas antiguamente.
El culto se manifestó en dos versiones: el privado y el público u oficial. En el privado el pater familias era el sacerdote que honraba al genius familiar, a los lares y a los penates. Otras divinidades de rango inferior (numina), presentes en el ámbito familiar, eran libadas.
La religión oficial, basada en estrictos reglamentos y dispensada en los templos, se dedicaba a los grandes dioses. El Rex sacrorum era el responsable de aquel tipo de religiosidad. El estamento religioso contó con diferentes colegios sacerdotales: Pontífices, al frente de los cuales se hallaba el denominado pontifex maximus; Flamines, divididos en tres mayores (flamen dialis para Júpiter; flamen quirinalis para Rómulo; flamen martialis para Marte) y doce menores (para divinidades de segunda importancia); Augures, que examinaban los diferentes signos para adivinar la voluntad de los dioses; y Vestales, sacerdocio femenino encargado del fuego sagrado. Otros colegios y cofradías religiosas se ceñían a otros ritos y ceremonias de interés público como los lupercos, los salios, los arvales y los feciales (Luperci, Saliaris, Arvales y Fetiales).
Debido a la influencia etrusca nació un nuevo colegio, al principio de dos miembros, después de diez y finalmente de quince (quindecimviri sacris faciundis), encargados de consultar los Libros Sibilinos.
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Roma, Historia EternaBy franzogar