Roma, Historia Eterna

A015 Roma, Historia Eterna - República I (243-259 a.u.c)


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ROMA
Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita)
Etapa del 509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
al 494 antes de Cristo o 259 ab urbe condita.
La República aristocrática
De las luchas sociales y la política exterior.
La República (Res publica o Senatus Populusque Romanus) abarcó los años 509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita con la caída del último rey de origen etrusco Lucio Tarquinio Superbo, el Soberbio, a 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita con el nombramiento de Cayo Julio César Octaviano Augusto como primer ciudadano de Roma (princeps).
Durante la República sucedieron principalmente tres etapas, a saber;
a) La etapa denominada de la República aristocrática, encuadrada en el período comprendido entre el 509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita y el 275 antes de Cristo o 478 ab urbe condita, en la que sucedieron las tensas luchas y el final acuerdo entre patricios (patricii) y plebeyos (plebeii) y el afianzamiento de los territorios del sur de Italia, tras la derrota del rey del Épiro, Pirro, en Benevento (Magna Grecia).
b) La etapa denominada de la República oligárquica, insertada en el período comprendido entre el 275 antes de Cristo o 478 ab urbe condita y el 133 antes de Cristo o 620 ab urbe condita, en la que ocurrieron las conquistas de la totalidad del suelo de Italia y una considerable parte del mundo periférico en torno al mar Mediterráneo, tras las guerras púnicas y las conquistas de parte de Hispania y del Oriente.
c) La etapa denominada de la República reformista, enmarcada el 133 antes de Cristo o 620 ab urbe condita y el 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita, en la que acontecieron las fracasadas reformas agrarias de los hermanos Graco (Tiberio y Cayo Sempronio Graco) y las guerras civiles que acabaron con la República e instauraron el Principado (Imperio).
510 antes de Cristo o 243 ab urbe condita.
Poco antes de extirpar la Monarquía en Roma, se llevó a cabo el primer tratado entre Cartago y esta ciudad.
En él se contempla un temprano ejemplo de garantía para negocios de exportación, amplia libertad de establecimiento de centros comerciales y consolidación de las posesiones cartaginesas, aunque Roma se adjudica territorios que en parte no serán definitivamente romanos hasta 200 años después.
Escribió Polibio acerca del tratado lo que sigue: "Deberá haber amistad entre los romanos y los aliados de los romanos y los cartagineses, bajo las siguientes condiciones: Los romanos y los aliados de los romanos no deberán navegar hasta más allá del Cabo Hermoso (Cabo Farina), a no ser que se vean obligados por tempestad o por enemigos.
Pero si alguno es llevado a la costa por la fuerza y tiene necesidad de atracar, no le estará permitido comprar ni adquirir nada salvo lo necesario para reparar el navío o para hacer sacrificios.
Deberá volver al mar en los siguientes cinco días, en los que quienes hayan llegado a causa del comercio no podrán cerrar ningún negocio con fuerza de ley, a no ser ante un heraldo o escriba.
Pero cuando se venda en presencia de éstos, la deuda contraída con el vendedor deberá ser ratificada por el Estado, en todo lo que se venda en Libia o Cerdeña.
Cuando un romano llegue a Sicilia, mientras esta se encuentre bajo la soberanía de Cartago, el romano disfrutará de plena igualdad de derechos.
Pero los cartagineses no deberán hacerse culpables de intrusión contra los pueblos de los ardeatos, antiatos, laurentinos, cricaítas, tarraquinitas, ni tampoco contra ninguno de los latinos mientras éstos se encuentren subordinados a los romanos.
Pero si algún pueblo no está sometido, deben mantenerse alejados de sus ciudades. Si, a pesar de esto, lo conquistan, deberán entregarlo intacto a los romanos.
No podrán construir una plaza firme en latium. Y si llegan al país como enemigos, no podrán pasar la noche en el país."
509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita.
A pesar de obtener la diplomacia real, el primer pacto político de Roma entre la República romana y Cartago, la caída de la Monarquía fue acelerada por Sexto Tarquinio, uno de los tres hijos varones del rey mencionado, cuando violó a la patricia Lucrecia, hija de Espurio Lucrecio.
En el citado tratado se reconoce el monopolio comercial cartaginés en el Mediterráneo occidental y, además, el firme compromiso de Cartago de no hostigar a los aliados de los romanos, a cambio de que Roma y sus aliados no traspasen el sur de la línea del cabo de Palos en Hispania.
La Monarquía romana electiva finalizó con el séptimo y último rey originario de Etruria, Lucio Tarquinio Superbo, el Soberbio, quien se valió de la violencia, el asesinato y el terror para mantener el poder en Roma, y, al mismo tiempo, quien se permitió derogar muchas reformas constitucionales, que habían establecido sus predecesores, dando paso a una emergente República.
Lucio Junio Bruto, hijo de una hermana del rey llamada Tarquinia, rebeló al pueblo, convocó al Senado que decidió abolir la Monarquía, dictando la expulsión del rey e instaurando un nuevo sistema de gobierno conocido como la República.
El poder del que gozó el rey pasó a la recién creada magistratura del consulado, compuesta por dos miembros elegidos por el Senado de entre los senadores.
Con esta magistratura de vigencia anual cada cónsul tomaba iniciativas o decisiones que podían ser vetadas por el otro colega.
Posteriormente los poderes de los cónsules fueron divididos, añadiendo nuevas magistraturas que acapararon distintos poderes, menores a los que originariamente detentó el monarca.
Las primeras de estas nuevas magistraturas fueron las de pretor, que concentró las potestades judiciales de los cónsules, y la de censor, que ostentó el poder de controlar el censo.
Los primeros cónsules de la nueva República fueron Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino, sobrino del rey expulsado Lucio Tarquinio Superbo y viudo de Lucrecia.
Uno de los primeros actos gubernamentales de Lucio Junio Bruto fue obligar a su colega en el cargo, Lucio Tarquinio Colatino, a renunciar al consulado porque era un pariente de los Tarquinios a los que se decretó el exilio de Roma.
La vacante consular la ocupó Publio Valerio Publícola, un amigo de Lucio Junio Bruto. Cabe reseñar que nadie tomó medidas contra Lucio Junio Bruto a pesar de que este era también un pariente cercano a los Tarquinios, por parte de madre que era hermana del rey, llamada Tarquinia, como el exiliado Lucio Tarquinio Colatino.
La dualidad y colegialidad de la magistratura suprema, el consulado, en sus inicios no contempló estas dos magnitudes sostenidas por la tradición.
Hay tres posturas que determinan cómo se produjo el consulado: una primera como el paso de la Monarquía a la República mediante una dictadura anual; una segunda a través de una magistratura doble de poderes desiguales, es decir, con uno de sus miembros subordinado al otro, o bien, una tercera como magistratura colegial de tres praetores, que corresponderían a los jefes de ejército de las tres tribus.
En el nacimiento de la República y como expresión de la soberanía de la oligarquía, un único magistrado, el cónsul primero, heredó los poderes del rey pero quedó sometido al control del Senado y uno por turno poseyó las fasces de los lictores que conformaban 30 varas unidas, tantas como las curias romanas, atadas de manera ritual con una cinta de cuero rojo formando un cilindro y que sujetaba en un lado un hacha común.
Los lictores que portaban las fasces iban a la cabeza de los magistrados como símbolo de la autoridad de su imperium y su capacidad para ejercer la justicia.
Por concesión de su colega, Lucio Junio Bruto las ostentó primero.
Su primer acto fue garantizar que el pueblo, inflamado por la recuperada libertad, no fuese a predisponerse a alguna influencia maquinada por parte del rey mediante ruegos o sobornos.
Hizo jurar al pueblo que jamás algún hombre reinaría en Roma.
La reciente libertad estaba amparada por la limitación de la autoridad consular a un año, más que por el debilitamiento de la que había detentado el rey.
Lucio Junio Bruto protegió el poder adquirido, seleccionando a los más importantes ciudadanos del orden ecuestre para ocupar las vacantes habidas en el Senado.
Al ser Lucio Tarquinio Colatino pariente del depuesto rey, el pueblo pensó que por medio de éste los Tarquinios seguían ejerciendo el poder y que, por tanto, la libertad pública podía estar de nuevo en peligro, porque esa libertad no estaba aún plenamente ganada y la estirpe real estaba todavía en Roma.
Como aquello representaba un obstáculo para la plena libertad, Lucio Junio Bruto convocó una asamblea y logró que su colega abdicara del consulado y que se retirara a Lanuvio.
Por otra parte, la comitia centuriata designó nuevo cónsul sufecto a Publio Valerio Publícola.
El Senado volvió a tener trescientos miembros de los cuales unos conservaron el nombre honorífico de patres y otros nuevos el de conscripti.
El año del nacimiento de la República se produjo la consagración del templo de la Tríada Capitolina.
Después de la batalla del bosque de Arsia, donde los romanos vencieron a los ejércitos de veyentinos y tarquinios, que apoyaron al depuesto rey, Publio Valerio Publícola, el cónsul, recogió el botín y regresó en triunfo a Roma, celebrando posteriormente los funerales del otro cónsul muerto en campaña: Lucio Junio Bruto.
Habiéndose producido la expulsión del último rey y la fundación de la República, se creó la Lex Valeria de provocatione cuyo contenido sostenía para cualquier romano el derecho de apelar a la asamblea del pueblo contra la sentencia de los magistrados.
También otro extracto de esta ley contenía la prohibición de la creación de funcionarios exentos del derecho de apelación del pueblo.
Atribuida según la tradición a Publio Valerio Publícola, segundo cónsul de la República el año 509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita.
Convocadas elecciones para designar un nuevo cónsul sufecto, alcanzó este puesto Espurio Lucrecio Tricipitino, pero falleció pocos días después, siendo sustituido por Marco Horacio Pulvilo, también cónsul sufecto.
Publio Valerio Publícola fue reelegido cónsul por 2ª vez.
508 antes de Cristo o 245 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Valerio Publícola por 2ª vez y Tito Lucrecio Tricipitino.
El Senado aprovisionó la ciudad de grano, enviando comisionados entre los volscos y los de Cumas para adquirirlo.
Esta acción generosa del Senado mantuvo absolutamente la armonía de la República.
Los Tarquinios se habían refugiado con Lars Porsena, rey de Clusium.
Este rey dirigió su ejército procedente de Clusium desde Campania a Cumas, ciudad griega a la que iba a combatir, y convirtió a Roma en plaza fuerte para vigilar a los latinos y proteger el Lacio de los inquietos pueblos circundantes de la montaña, a saber; ecuos, volscos y sabinos, como paso previo antes de comenzar las operaciones bélicas en Campania.
Los ecuos y volscos eran poblaciones con una economía pastoril y organización política primitiva: pequeños cantones o agrupaciones tribales siempre crecientes.
Eran atraídas, lógicamente, por las llanuras ricas y amplias del Lacio y Campania. De ahí sus constantes invasiones y las ansias de guerrear.
Su ejército no encontró ya delante de sí la resistencia acostumbrada. Roma capituló.
Cuenta la tradición que Horacio Cocles, apostado en el puente Sublicio, impidió el paso del enemigo, que había tomado el Janículo y se dirigía hacia allí.
Ayudado por Espurio Larcio Rufo y Tito Herminio Aquilio, mantuvo un salvaje combate, mientras el resto de soldados destruían el puente para frenar el acceso de los atacantes.
El rey Lars Porsena planeó asediar la ciudad, desbaratada su pretendida incursión e interceptar cualquier intento de introducir grano en Roma.
El cónsul Publio Valerio Publícola ordenó a Tito Herminio Aquilio ocultarse con un reducido grupo de soldados a cierta distancia de la vía Gabina y a Espurio Larcio Rufo con otros infantes en la puerta Colina para estorbar la retirada del enemigo.
El otro cónsul, Tito Lucrecio Tricipitino, se situó en la puerta Nevia, mientras que Publio Valerio Publícola desde la colina Caelia llamó la atención del invasor.
De este modo obstruidas todas las salidas, los enemigos fueron destrozados.
No obstante el asedio se mantuvo y hubo una hambruna.
Un tal Cayo Mucio ideó matar al rey, introduciéndose en el campamento de los asaltantes, pero erró en su propósito.
Capturado, el rey le quiso quemar vivo y él mismo, demostrando valentía, extendió el brazo derecho hacia el fuego que desprendía un altar, incinerándoselo.
Por este acto recibió el sobrenombre de Escévola (scaevus: zurdo) y fue liberado por Lars Porsena, que propuso la paz.
Probablemente Lars Porsena, sabiendo que la ciudad carecía de alimentos a causa del asedio, regaló provisiones procedentes de los campos de Etruria.
507 antes de Cristo o 246 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Valerio Publícola por 3ª vez y Marco Horacio Pulvilo por 2ª vez.
506 antes de Cristo o 247 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Espurio Larcio Rufo y Tito Herminio Aquilio.
El ejército etrusco al mando del hijo de Lars Porsena, Arruns, después de la caída de Roma sitió la ciudad de Aricia, cabeza de la liga latina.
La marcha victoriosa de las tropas etruscas de Clusium sufrió un revés a las puertas de la ciudad por los habitantes de Cimea (Cumnas), comandados por el tirano Aristodemo. Aricia quedó liberada.
Tras el desastre y para mantener su influencia Lars Porsena en Roma manifestó estar dispuesto a conceder ciertas concesiones políticas a la aristocracia romana. Se desconocen las cláusulas de los acuerdos, si hubo.
Lo cierto fue el hecho de que los etruscos tuvieron que retirarse también de la orilla izquierda del Tíber.
Lars Porsena hizo el último intento para restaurar a los Tarquinios, enviando embajadores a Roma, pero el pueblo romano le pidió que si deseaba que Roma estuviese segura, que le permitiese ser libre.
Cedió a la súplica y abandonó toda esperanza de restaurar la monarquía de los Tarquinios en esta ciudad.
Lucio Tarquinio Superbo marchó con su yerno, Mamilio Octavio, a Túsculo.
505 antes de Cristo o 248 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Marco Valerio Voluso y Publio Postumio Tuberto.
La victoria en la guerra contra los sabinos propició que los cónsules celebraran un triunfo.
Entonces, los sabinos se prepararon para la guerra a mayor escala.
504 antes de Cristo o 249 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Valerio Publícola, por 4ª vez, y Tito Lucrecio Tricipitino, por 2ª vez.
Mientras Túsculo estaba preparando la guerra, que no estaba aún formalmente declarada, los enemigos sabinos dirimían una parte de ellos atacar a Roma y otra entablar la paz.
Atta Claudio o Clauso (latinizado Apio Claudio), rey sabino, incapaz de dominar a la facción contraria a Roma, dirigió un movimiento de emigración hacia ella, y fue admitido como miembro del patriciado.
La leyenda cuenta que libró a la ciudad de la dominación etrusca. (Según Publio Virgilio Marón dio origen a la familia de los Claudios.).
Los cónsules invadieron el territorio sabino, asolando el país y derrotando a sus habitantes.
La violenta acción debilitó a los sabinos y alejó la posibilidad de una reanudación de la guerra.
Los romanos regresaron triunfantes.
503 antes de Cristo o 250 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Agripa Menenio Lanato y Publio Postumio Tuberto, por 2ª vez.
A éste se le atribuye la introducción del triunfo o ceremonia con que eran recibidos en Roma los vencedores.
Muere Publio Valerio Publícola.
Las colonias latinas: Pomecia y Cora, se aliaron con los auruncios y se alzaron contra Roma.
Empezó la guerra, y los cónsules derrotaron a un ejército que concentró sus hostilidades cerca de la ciudad de Pomecia. Tanto en el combate como en el armisticio hubo una masacre, pues muchos prisioneros y rehenes fueron ajusticiados sanguinariamente.
502 antes de Cristo o 251 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Opiter Virginio Tricosta y Espurio Casio Viscelino, que venció a los sabinos y auruncios.
Pomecia fue asediada, pero los auruncios, armados con antorchas, salieron de la ciudad y prendieron todo lo que encontraron a su paso.
Los romanos, ante este desastre, volvieron a casa. Tras cierto tiempo reanudaron el asedio y asaltaron la ciudad, decapitando a sus jefes más notorios y esclavizando a la población.
Los cónsules celebraron el triunfo.
501 antes de Cristo o 252 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Postumo Cominio Aurunco y Tito Larcio Flavo Rufo. Es nombrado dictador Tito Larcio Flavo Rufo.
Cuando se conoció la noticia de que treinta ciudades latinas a propuesta de Octavio Mamilio, yerno de Lucio Tarquinio Superbo, habían formado una liga, el gobierno ungió un dictador.
La tradición sostiene que fueron designados Tito Larcio Flavo Rufo, dictador, en lugar preferente a Manio Valerio, hijo de Marco Valerio y nieto de Voleso, y Espurio Casio, jefe de la caballería (magister equitum).
Al centrar toda la autoridad en una única magistratura, la dictatorial, donde no cabía el derecho de apelación sino la estricta obediencia, los sabinos comprendieron el alcance de la toma de esa decisión y pidieron perdón al dictador y al Senado, proponiendo la paz.
Los romanos negociaron que los sabinos debían afrontar los gastos de la guerra para sellarse la paz. Entonces la guerra se declaró y hubo un año de tregua.
500 antes de Cristo o 253 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Servio Sulpicio Camerino Cornuto y Manio Tulio Longo.
499 antes de Cristo o 254 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Veturio Geminio Cicurino y Tito Ebucio Helva Flavo.
Durante este consulado la ciudad de Fidenas fue sitiada; luego la ciudad de Crustumeria capturada; y, por último, la ciudad de Palestrina (Praeneste) se rebeló contra los latinos, aliándose con Roma.
La incierta tregua pactada con la liga latina dio paso al estallido de la guerra, conocida como la Guerra Latina.
498 antes de Cristo o 255 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Quinto Clelio Siculo y Tito Larcio Flavo Rufo, por 2ª vez.
Los romanos nombraron a Aulo Postumio Albo Regilense dictador y a Tito Ebucio Elva jefe de la caballería (magister equitum).
Contra los etruscos comenzó la prologada guerra latina (del 498 antes de Cristo o 255 ab urbe condita al 493 antes de Cristo o 260 ab urbe condita), la guerra de las treinta ciudades latinas.
Ambos ejércitos se hallaron en el lago Regilo, en la comarca de Tusculo.
Los etruscos iban dirigidos por Octavio Mamilio y su suegro Lucio Tarquinio Superbo, a pesar de su avanzada edad.
La lucha fue encarnizada.
Los latinos dieron la vuelta, vacilaron y rompieron filas y los romanos enardecidos desbandaron al enemigo y tomaron su campamento.
El dictador y el jefe de caballería volvieron triunfantes a Roma.
El ex cónsul Tito Ebucio Helva Flavo participó, junto con el dictador Aulo Postumio Albo Regilense, en la victoria del lago Regilo, durante la guerra latina, poniendo fin a las pretensiones del derrocado rey Lucio Tarquinio Superbo.
497 antes de Cristo o 256 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Aulo Sempronio Atratino y Marco Minucio Augurino.
Fueron instituidas las Saturnales (Saturnalia), fiestas en honor de Saturno, dedicándole un templo.
Durante estas celebraciones festivas los esclavos recibían raciones extras, se canjeaban obsequios y se libaba al Sol Invictus.
496 antes de Cristo o 257 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Tito Virginio Tricosta Celiomontano y Aulo Postumio Albo Regilense, el ex dictador.
Aulo Postumio Albo Regilense, que sostuvo una batalla cerca del Janículo contra los etruscos, alcanzó la victoria gracias a la ayuda de Tito Virginio Tricosta Celiomontano.
495 antes de Cristo o 258 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Servilio Prisco Estructo y Apio Claudio Sabino Inregilense.
Murió Lucio Tarquinio Superbo en la ciudad de Cumas, acogido por el tirano Aristodemo, tras la derrota de las fuerzas de la Liga Latina.
El número de tribus en Roma se elevó a veintiuna.
El templo de Mercurio fue consagrado.
Los volscos habían enviado un ejército en auxilio de los latinos, pero los cónsules marcharon rápidamente contra ellos.
La eficaz medida paralizó las intenciones de los volscos, que ofrecieron trescientos rehenes pertenecientes a la más exquisita nobleza de las ciudades de Cora y Pomecia.
Pasado un tiempo los volscos entablaron una alianza con los hérnicos y planearon ampliarla con otras ciudades del Lacio.
Los latinos, recordando la reciente derrota en el lago Regilo, hicieron caso omiso a sus propuestas y denunciaron ante los romanos la unión entre volscos y hérnicos.
A cambio de esta información, los romanos liberaron a seis mil prisioneros de guerra latinos.
Sin embargo, la guerra contra los volscos fue imparable.
Los enemigos de Roma llegaron a sus puertas.
Los patricios y los plebeyos romanos estaban más divididos que nunca a causa de las deudas impuestas por los primeros a los segundos, deudas que no podían pagar.
La plebe consideró que ningún plebeyo se alistaría al ejército romano si no se alcanzaba una solución para paliar los pagos. Un decreto senatorial apaciguó las tensiones sociales, estableciéndose un acuerdo.
La unidad romana consiguió formar un ejército que rodeó, capturó y saqueó el campamento volsco.
Posteriormente marchó a la ciudad de Pomecia, a donde huyó el enemigo, y la tomó, padeciendo un evidente saqueo, que alivió la pobreza de los soldados.
No obstante, los sabinos habían llegado hasta el Anio en una expedición de pillaje y las granjas de las cercanías habían sido expoliadas y quemadas.
Distraídos por la rapiña y dispersos por los campos, los sabinos fueron vencidos en pocas horas.
La Guerra Sabina fue declarada y concluida en una noche, pero, ante las esperanzas de lograr la paz en todos los territorios cercanos, los auruncios se rebelaron en Aricia, donde se entabló una batalla que los romanos, una vez más, ganaron y acabaron con las hostilidades.
Incumplidas las promesas para exonerar al deudor de la deuda contraída, el cónsul más afín a los patricios, Apio Claudio Sabino Inregilense, dictó penas aún más duras a los insolventes.
Publio Servilio Prisco Estructo, el otro cónsul, que simpatizaba con la causa de eliminar la imposición de deudas, resolvió contemporalizar la situación para no oponerse a su colega ni a la nobleza.
Esta actitud le granjeó a Publio Servilio Prisco Estructo el odio tanto de la plebe como del patriciado, mientras que a Apio Claudio Sabino Inregilense le favoreció ante los padres de la patria.
Como ambos eran aborrecidos por la plebe, renunciaron a sus magistraturas.
494 antes de Cristo o 259 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Aulo Virginio Tricosto Celiomontano y Tito Veturio Gemino Cicurino.
Es nombrado dictador Manio Valerio Máximo, que fue hermano de Publio Valerio Publícola y Marco Valerio Voluso e hijo de Voleso.
Es nombrado Quinto Servilio Prisco Estructo jefe de la caballería (magister equitum).
Roma se ve amenazada por las poblaciones montañosas de la Italia central circundantes y por las ciudades etruscas.
Los volscos, los ecuos y los sabinos se aliaron bajo las armas, dando lugar a la designación de un nuevo dictador en Roma Manio Valerio Máximo, que emitió un decreto para aliviar la oposición enardecida de la plebe, cargada aún de muchas deudas, y aplacarle los ánimos.
Los ecuos invadieron el territorio latino, pero el cónsul Tito Veturio Gemino Cicurino acabó con sus correrías, obligándolos a retirarse a sus tierras.
Aulo Virginio Tricosta Celiomontano, el otro cónsul, atacó el campamento de los volscos y les devolvió a sus casas.
La constitución aristocrática romana aceleró la vía revolucionaria por la que la plebe o la parte activa de ésta consiguieran sus reivindicaciones, mediante la organización de una comunidad, impuesta por la fuerza, que defendiera a sus miembros del estado patricio.
El Senado temió que los plebeyos, una vez licenciados, volvieran a las conspiraciones y las reuniones secretas. Ordenó a las legiones marchar fuera de la ciudad con la excusa de reprimir un ataque de los ecuos.
La maliciosa artimaña desencadenó la sedición.
Parte de la plebe decidió ignorar a los cónsules y establecerse en el Monte Sacro, que está al otro lado del Anio sin nada más que lo básico para vivir.
Esta secesión (secessio) no está protagonizada en su conjunto por toda la plebe en sí, sino sólo por la fracción de los propietarios plebeyos que servía en el ejército y que aprovechó la desfavorable coyuntura de la política exterior para plantear la rebelión y el "golpe de estado", al negarse a formar en las filas de la infantería legionaria y amenazar con constituir una nueva ciudad, eventualmente aliada a los propios enemigos de Roma.
Basó su estrategia en el reconocimiento por el estado patricio de su reciente comunidad y la creación de interlocutores válidos como sus representantes revolucionarios, naturalmente investidos de una serie de derechos que los tornara inviolables.
El Senado apostó por la concordia entre los ciudadanos para preservar la paz social a la que debían restaurar a cualquier precio.
Las negociaciones en busca de la reconciliación las dirigió Menenio Agripa Lanato, un plebeyo respetable, que apeló a la concordia, mediante el epílogo titulado: "Los miembros y el estómago".
El acuerdo adoptado fue la creación de magistraturas propias de la plebe, cuyos miembros fuesen investidos de inviolabilidad, y les socorrieran contra los cónsules.
De la magistratura estaba excluido el patriciado.
Se eligieron dos tribunos de la plebe, Cayo Licinio y Lucio Albino, en el Monte Sacro (Mons Sacer) y aquí se aprobó la Lex Sacrata.
La fuerza armada plebeya fue constituir una comunidad conjurada.
La lex sacrata tuvo su efectividad: se instauró la figura del tribuno de la plebe (tribunus plebis), una magistratura plebeya creada como defensa contra el estado patricio, cuyos poderes casi ilimitados sólo tenían vigencia dentro de los sagrados muros de la ciudad, el entorno del pomerium.
Este representante del pueblo era inviolable y, el que atentare contra él, sería procesado y sufriría el linchamiento popular.
Tenía como funciones prioritarias el auxilium (el derecho y la obligación de proteger al plebeyo condenado por la justicia patricia) y la intercessio (veto contra la magistratura patricia que sancionaba o condenaba a un plebeyo).
En un principio la nueva magistratura fue ocupada por dos tribunos de la plebe.
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Roma, Historia EternaBy franzogar