ROMA
Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita
27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
Etapa de 493 antes de Cristo o 260 ab urbe condita
a 483 antes de Cristo o 270 ab urbe condita.
La República aristocrática
De las luchas sociales y la política exterior.
493 antes de Cristo o 260 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Postumo Cominio Aurunco, por 2ª vez, y Espurio Casio Viscelino, también por 2ª vez.
Espurio Casio Viscelino concertó un tratado de alianza de Roma con los latinos (foedus Cassianum), en virtud del cual se integró también la Urbs en la mencionada Liga, en calidad de un miembro más y no en cabeza hegemónica de la misma.
Se formó la Confederación latina a la que pocos años después se adhirieron también los hérnicos, pueblo que lindaba por el sudoeste con los habitantes del Lacio.
La integración de Roma en la referida confederación como un miembro más, tenía dos metas fundamentales: la liberación de los territorios del Lacio que habían caído en manos de los atacantes y la extensión de las fronteras hasta donde fuese posible.
El otro cónsul, Postumo Cominio Aurunco, fue enviado a la guerra contra los volscos en Ancio, a quienes derrotó y persiguió hasta Longula, ciudad de la que se apoderó.
Continuó la campaña militar hacia Polusca, la que capturó y después atacó la ciudad de Corioli.
Un apuesto soldado, de nombre Cayo Marcio, hizo una incursión audaz por una puerta abierta de la ciudad de Corioli, y con un grupo de romanos incendió los edificios cercanos a la muralla.
Por esta hazaña se le denominó Coriolano.
Los volscos venidos de Ancio fueron derrotados y Corioli capturada.
Este año murió Menenio Agripa Lanato, el hombre que concilió a patricios y plebeyos y que se hizo aún más querido por los plebeyos después de su secesión.
Al no disponer de dinero para sufragar su funeral, fue enterrado por los plebeyos a su costa, aportando cada uno una sextante, moneda romana de cobre de dos onzas (sexta parte de un as).
En ciertos casos, las familias dirigentes del patriciado buscaban afanosamente un apoyo plebeyo, sobre todo en aquella fracción que interesaba, la del ejército centuriado.
Obviamente no todos los plebeyos eran pobres.
Algunos tenían una clientela respetable, que gozaba de gran poder económico.
Como los patricios se habían reservado astutamente el disfrute del dominio público de manera que poseían grandes propiedades sin los gravámenes de las contribuciones que, por otra parte, recargaban atrozmente sobre las tierras de dominio privado pertenecientes al pueblo, para la mayoría, no obstante, era primordial el reparto de las tierras y, sobre todo, de la cuestión de las deudas -algunos de cuyos acreedores podían ser plebeyos-, la parte más acomodada estaba, ante todo, interesada en la obtención de la paridad política, que le abriera las puertas del ager publicus y de las magistraturas y, en algunos casos, estos plebeyos acaudalados tenían intereses coincidentes con el patriciado, como, por ejemplo, en la cuestión de las deudas.
Sin embargo, cualquier tentativa, que se hiciera para lograr la reparación de las tierras, era ahogada por la crueldad de los padres de la patria, que condenaban como sospechosos a los dictadores del movimiento o, simplemente, hacían asesinarlos.
De tal manera se hizo que trascendieren estos crímenes, que la aristocracia romana adquirió de nuevo gran preponderancia, de modo que se pensaba ya en abolir el tribunado.
En el Lacio, concluyó la guerra latina con el reconocimiento de la autonomía de las ciudades del Lacio por parte de Roma, si bien la urbe se reserva el mando militar supremo en caso de guerra.
Se acordó el establecimiento de relaciones comerciales permanentes y la autorización de matrimonios mixtos.
492 antes de Cristo o 261 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Tito Geganio Macerino y Publio Minucio Augurino.
Aunque la tranquilidad volvió a la ciudad y a los territorios extranjeros, la República fue atacada por varias calamidades: en primer lugar la carestía de alimentos, debido a que los campos permanecieron sin cultivar durante la secesión, y luego una hambruna como la que sufriría una ciudad sitiada.
Los cónsules enviaron comisionados a varios lugares para comprar grano. Bordearon la costa a la derecha de Ostia, en Etruria, y a la izquierda, rebasado el país de los volscos, hasta Cumas.
Se llegó incluso hasta Sicilia, debido a la hostilidad de sus vecinos, obligándoles a buscar ayuda tan lejos.
Comprado el grano en Cumas, el tirano Aristodemo, a modo de embargo en compensación sobre las propiedades romanas de Lucio Tarquinio Superbo, de quien era heredero, retuvo la mercancía.
Entre los volscos y en el distrito de Pontino la compra de grano se abortó, porque los vendedores fueron extorsionados por la población.
Solo de Etruria llegó un poco de grano por el Tiber.
Los volscos nuevamente iniciaron la guerra, pero azotados por una enfermedad contagiosa, desistieron.
Gracias a ello, los romanos repoblaron Velitras con nuevos colonos y establecieron una nueva colonia en Norba, en las montañas, para servir como bastión en el territorio de Pomptina.
491 antes de Cristo o 262 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Marco Minucio Augurino, por 2ª vez, y Aulo Sempronio Atratino, también por 2ª vez.
Una gran cantidad de grano llegó desde Sicilia.
El Senado debatió a qué precio se le debía dar el grano a la plebe.
Se acentuó la lucha entre la aristocracia y el pueblo. Parte del patriciado vio la oportunidad de recuperar derechos arrebatados mediante la secesión y la violencia utilizada.
La plebe organizada por los tribunos de la plebe persiguió las insolencias de Cayo Marcio Coriolano, a la que acusaba de provocar la hambruna en la ciudad porque no trabajaba las tierras.
Recibiendo tanto amenazas como súplicas de los patricios, por su ostentoso modo de vida se le culpó de malversación de fondos públicos y sedición y fue encarcelado y tuvo que someterse al fallo tribunicio y salir desterrado de la ciudad.
Esta condena y otras probaron el poder del pueblo.
Pero la gran aspiración de la plebe romana no era la de pequeñas venganzas, por otra parte casi siempre justas contra el poder opresor de los patricios.
Cayo Marcio Coriolano marchó al exilio, recibiéndole los volscos.
Disfrutó de la hospitalidad de Atio Tulio, que era el hombre más importante en ese momento entre los volscos y enemigo de Roma durante toda su vida.
Por voto unánime de todos los generales, se confió la dirección de la guerra a Atio Tulio y a Cayo Marcio Coriolano, el exiliado romano, en quien pusieron todas sus esperanzas.
La ofensiva fue dirigida a Roma junto con la Liga Latina.
Marchó en primer lugar contra Circeio, expulsó a los colonos romanos y se la entregó a los volscos como ciudad libre.
Luego tomó Satrico, Longula, Polusca y Corioli, pueblos que los romanos habían capturado recientemente.
También recuperó Lavinio y después, sucesivamente, Corbión, Vetelia, Trebio, Labico y Pedum. Por último, avanzó desde Pedum hacia Roma.
490 antes de Cristo o 263 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Quinto Sulpicio Camerino Cornuto y Espurio Larcio Rufo, por 2ª vez.
489 antes de Cristo o 264 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Pinario Mamercino Rufo y Cayo Julio Julo.
488 antes de Cristo o 265 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Espurio Naucio Rutilo y Sexto Furio Medulino Fuso.
Llegado a Roma, Cayo Marcio Coriolano asoló las tierras cuya propiedad era de plebeyos, respetando las de los patricios, con la finalidad de crear disturbios entre una clase social y otra.
Cayo Marcio Coriolano permitió a una delegación del Senado negociar una rendición sin derramamiento de sangre. La negociación fracasó.
Después unas matronas de la ciudad encabezadas por la madre, de nombre Veturia, y la esposa de Coriolano, llamada Volumnia, lo increparon por su injusticia y le imploraron de rodillas.
Entonces cedió, se compadeció y, levantando el campamento, partió hacia Ancio.
Acabó sus días repudiado por la Liga Latina y, tras la celebración de un juicio contra su persona, fue lapidado antes de conocer la sentencia.
Para premiar y recordar el acto de las matronas se construyó y consagró un templo a la Fortuna de las Mujeres.
Los ecuos pusieron en duda el generalato de Atio Tulio.
Ante la falta de acuerdo sobre qué nación debía proporcionar el comandante del ejército unido, todo acabó en una sangrienta batalla.
Roma destruyó los dos ejércitos enemigos, finalizando aquel largo conflicto tan ruinoso como obstinado.
487 antes de Cristo o 266 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Tito Sicinio Sabino y Cayo Aquilio Tusco.
Tito Sicinio Sabino se le asignó la campaña contra los volscos, a Cayo Aquilio Tusco contra los hérnicos, pues también estaban en armas.
En ese año fueron sometidos los hérnicos y la campaña contra los volscos terminó indecisa.
486 antes de Cristo o 267 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Próculo Virginio Tricosto Rutilo y Espurio Casio Viscelino, por 3ª vez, que sometió a los volscos y a los hérnicos.
Se firmó un tratado con los hérnicos, a los que se les conquistó dos tercios de su territorio.
De esta conquista, Espurio Casio Viscelino destinó la mitad a los latinos y la otra mitad a la plebe romana.
Espurio Casio Viscelino contempló añadir a las tierras conquistadas otras que, a pesar de pertenecer al Estado, fundamentó que se las habían apropiado particulares.
Los patricios que se valían de estas tierras vieron que los bienes proporcionados peligraban. Espurio Casio Viscelino propuso la primera lex Casia agraria (lex frumentaria), pero no logró éxito.
El otro cónsul, Próculo Virginio Tricosto Rutilo, que manifestaba que el regalo de su colega estaba lleno de malicia, que las tierras en cuestión traerían la esclavitud para quien las tomase y que estaba preparándose el camino para alcanzar el trono, se opuso a la propuesta, así como Apio Claudio Sabino Regilense.
En esto Próculo Virginio Tricosto Rutilo fue apoyado por el Senado, mientras que la plebe estaba lejos de mostrarse unánime en favor de la ley.
Estaban empezando a mirar con recelo que un don tan barato fuese compartido entre ciudadanos y aliados.
A partir de entonces, ambos cónsules trataron de granjearse el favor de la plebe.
Próculo Virginio Tricosto Rutilo dijo que consentiría la cesión de las tierras siempre que fueran repartidas solo a ciudadanos romanos.
Espurio Casio Viscelino, defensor de que en el reparto de las tierras se contemplasen también a los aliados, terminó odiado por sus conciudadanos, a los que para atraerse ordenó devolver al pueblo el dinero recibido por la venta del grano sicialiano.
La estrategia fue juzgada con desprecio por la plebe, que no confiaba en sus fines, con los que ambicionaba obtener la monarquía.
Apio Claudio Sabino Regilense venció a los volscos. Declaró la guerra a Veyes.
El monopolio en la explotación de las salinas de la desembocadura del Tíber y el control de la ruta de tráfico de este importante producto a través de la vía Salaria, intereses encontrados, propiciaron la larga guerra contra Veyes que tuvo periodos de treguas.
En la tradición, sin embargo, esta guerra aparece como un conflicto centenario por la posesión de Fidenas (Fidenae) y el control del valle del Crémera.
En el Lacio, los vencidos hérnicos (hernici) se unieron a la alianza con Roma.
485 antes de Cristo o 268 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Servio Cornelio Cosso Maluginense y Quinto Fabio Vibulano.
Expirado el plazo del cargo del ex cónsul Espurio Casio Viscelino fue acusado de aspirar a la tiranía y fue procesado por los cuestores (quaestores parricidii) Cesón Fabio y Lucio Valerio ante el pueblo y condenado por traición a la patria, dando orden de que su casa fuese demolida.
Espurio Casio Viscelino acabó sus días siendo la víctima de la venganza de los irritados patricios, a cuya clase pertenecía.
Hay una reacción del patriciado para clausurar el número de gens; así los nobles pasan a constituir castas.
La ley Agraria Casiana no fue al olvido a pesar de que su creador fuera condenado a muerte, sino que produjo cierta seducción en la plebe avivando deseos y aumentado rencores por las maquinaciones del Senado, que se burló de los legionarios en la cuantía del botín que les correspondía sobre la conquista de tierras a los volscos y ecuos, hacía ya un año.
El odio de la plebe se desbordó cuando el cónsul Quinto Fabio Vibulano vendió las tierras anexionadas y el dinero obtenido lo depositó en el Tesoro Público.
484 antes de Cristo o 269 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Emilio Mamerco y Cesón Fabio Vibulano.
A pesar de que la plebe no perdonó la venta de los territorios conseguidos a los ecuos y volscos por un Fabio, los patricios lograron que otro Fabio, Cesón Fabio Vibulano, fuera elegido cónsul.
La magnitud de esta afrenta a la plebe produjo disturbios que arrastraron a Roma a una guerra, que aunó a patricios y plebeyos para rechazar a los ecuos y a los volscos.
Por la victoria se construyó un templo en honor a Cástor.
La lucha entre ambos, patricios y plebeyos, prosiguió.
Los patricios movilizaron a sus clientes del agro y los plebeyos, a sus tribunos de la plebe que amenazaron a determinados patricios con procesos ante la Asamblea popular.
La Ley Agraria Casiana contemplaba partidas que beneficiaban a la plebe y sus tribunos consiguieron que la valoraran, insistiendo constantemente en la aplicación de tan popular medida.
Los patricios, horrorizados por las crecientes peticiones plebeyas, pidieron a los cónsules que actuaran con decisión para acabar con la manifiesta confrontación.
483 antes de Cristo o 270 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Valerio Potito Voluso Publícola, y Marco Fabio Vibulano.
El Senado temporalmente ganó la partida a la plebe y colocó en el consulado a Marco Furio Vibulano, hermano de Cesón Marco Vibulano.
El otro cónsul Lucio Valerio Potito Voluso Publícola fue especialmente odiado por la plebe por la persecución que ejerció sobre Espurio Casio Viscelino, el autor de la ley Agraria que tanta discordia sembraba aún.
La ley Agraria quedó en papel mojado en el momento en que los tribunos de la plebe no cumplieron con sus promesas y los cónsules, habidos de la gens Fabia, resintieron con éxito los planteamientos enfrentados de aquéllos.
Se Inició una guerra con la ciudad de Veyes y se reavivó la de los volscos.
La ausencia de una solución a la situación social romana, perjudicada por signos sobrenaturales, dio lugar, por parte de los augures, a generar la creencia de que lo que acontecía se debía la ira divina que había sido profanada en sus funciones sagradas.
Para tratar de aplacar y contrarrestar el enojo de los dioses, se castigó a Oppia, una virgen vestal declarada culpable de fornicación.