ROMA
Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
Etapa de 448 antes de Cristo o 305 ab urbe condita,
Al 441 antes de Cristo o 312 ab urbe condita.
La República oligárquica
De las luchas sociales y la política exterior.
448 antes de Cristo o 305 ab urbe condita.
La paz fue prolongada
447 antes de Cristo o 306 ab urbe condita.
La armonía de la paz se alteró porque, cuando un orden social estaba tranquilo, el otro se mostraba inquieto.
446 antes de Cristo o 307 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Tito Quincio Capitolino Barbato, por 4ª vez, y Agripa Furio Medulino Fuso.
Los tribunos y la plebe estaban disgustados con el comportamiento de los patricios que alteraban el curso de sus asambleas, si se juzgaba a algún ciudadano, perteneciente a la nobleza (nobilitas).
Las disputas y las querellas entre ambos órdenes sociales, patricios y plebeyos, envenenaban la convivencia.
Estos disturbios señalaron a los volscos y ecuos el arranque de un levantamiento en armas.
Los enemigos unidos asolaron el territorio latino y, sin encontrar oposición militar, saquearon todo lo que hallaron cerca de la puerta del Esquilino a la vista de Roma.
Mientras que volscos y ecuos regresaron con el botín, pacientemente a la ciudad de Corbión, el cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, convocó una asamblea.
El discurso del cónsul enorgulleció a los hombres en edad militar, que hizo que tomaran las armas.
Los campesinos y aldeanos, saqueados y heridos por el ejército enemigo, delataron con detalle el estado ruin de las tierras pertenecientes a Roma.
El cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, apeló a la concordia, tanto de patricios como de plebeyos, para actuar ante las nefastas circunstancias del momento y requirió a los tribunos que encauzasen a la plebe para ceder a la autoridad del Senado.
Se decretó un alistamiento al que acudieron todos los hombres obligados a servir.
Al día siguiente, el nuevo ejército romano avistó a los enemigos y acampó cerca de Corbión.
Una vez en orden de batalla, el cónsul, Tito Quincio Capitolino Barbato, mandó el ala derecha del ejército, el otro cónsul, Agripa Furio Medulino Fuso, el ala izquierda, el centro se asignó al ex cónsul, Espurio Postumio Albo Regilense, y la caballería a Servio Sulpicio Camerino Cornuto.
La derrota enemiga fue provocada por la caballería romana, que desordenó el centro del ejército oponente.
El ejército romano avanzó hacia el campamento adversario, recuperando el botín y todos los bienes saqueados anteriormente por volscos y ecuos.
No hay datos escritos sobre la concesión del triunfo a los cónsules vencedores, bien porque no lo solicitasen o bien porque el Senado rechazase la petición.
Poco después del regreso victorioso a Roma de los soldados romanos, los habitantes de las ciudades de Aricia y Ardea recurrieron al arbitrio del Senado para solucionar la disputa de algunas tierras comunes que una devastadora guerra impedía.
Los magistrados convocaron una reunión para tratar el asunto y, cuando terminaron de alegar, las tribus fueron llamadas a votar, decidiendo que las tierras en disputa eran del dominio público de Roma.
La sentencia pareció más tiránica al Senado que a los pueblos de Aricia y Ardea, a pesar de la injusticia cometida.
445 antes de Cristo o 308 ab urbe condita.
Lex Canuleia o Lex de conubio patrum et plebis fue denominada y propuesta por el tribuno, Cayo Canuleyo, para abolir la prohibición del matrimonio entre patricios y plebeyos.
Esta negativa ya fue formulada por la ley de la Doce Tablas, aún vigente.
La Lex Canuleia permitió que quedara revocada la prohibición del matrimonio (connubium) entre patricios y plebeyos, por el mencionado tribuno, y, además, legitimó a los hijos habidos de tales matrimonios a heredar la condición social del padre (status).
Esta ley también abrió el camino a los plebeyos para acceder al consulado, prerrogativa
Según la ley Canuleya (lex Canuleia), en lugar de dos cónsules podían ser reelegidos tribunos militares dotados con poderes consulares (cuyo número osciló entre tres, cuatro, seis y ocho) (tribuni militum consulari potestate).
444 antes de Cristo o 309 ab urbe condita.
Un error habido en la toma de los auspicios, emitidos por los augures, que interpretaron los presagios, determinó la dimisión de los recientes magistrados, los tribunos militares, tres meses después de su nombramiento, debido a una posible irregularidad en la que incurrió el presidente de los comitia curiata, Cayo Curcio Filón, al convocar las elecciones.
Los patricios, reunidos, designaron a un interrex.
El interrex, Tito Quincio Capitolino Barbato, y el Senado postulaban elegir a cónsules y el tribunado y la plebe, a tribunos militares.
443 antes de Cristo o 310 ab urbe condita.
Asimismo, los patricios se dieron cuenta que, en cualquier momento, podía recaer el consulado en algún plebeyo, y, para contrarrestar las consecuencias que resultasen de ello, crearon la censura, cargo por el que se separaba de las funciones consulares el derecho, muy importante, de nombrar senadores y el de hacer estadísticas y catastros, según disponía la llamada Constitución serviana, para recaudar contribuciones y realizar el reclutamiento del ejército.
Esta nueva función se atribuyó a dos censores patricios elegidos por cinco años, mediante el sufragio del pueblo para realizar el censo, los mencionados ex cónsules, Lucio Sempronio Atratino y Lucio Papirio Mugilano.
442 antes de Cristo o 311 ab urbe condita.
Ambos cónsules publicaron un senadoconsulto (Senatusconsultum) dedicado a Ardea, diezmada por la guerra del año anterior, para proporcionarle colonos y, así, facilitarle una adecuada defensa contra los volscos.
El senadoconsulto se basaba en un parecer u opinión, de carácter consultivo y no vinculante, dado por el Senado a un magistrado.
Tito Clelio Sículo, Agripa Menenio Lanato y Marco Ebucio Helva fueron los triunviros encargados de constituir la colonia citada en Ardea.
441 antes de Cristo o 312 ab urbe condita.
El tribuno Petilio, contrario al mal reparto de tierras en Ardea, estuvo obsesionado con provocar una sedición.
Tan solo obtuvo un mérito en su lucha por que el Senado debiera ser consultado tanto para las siguientes elecciones de cónsules como de tribunos consulares.
Los senadores, que habían autorizado la elección de cónsules, se burlaron del tribuno, cuando, enojado por este contratiempo, profirió amenazas para impedir el reclutamiento, porque los enemigos de Roma ahora estaban en paz y, por consiguiente, ni había guerra ni deber de prepararla.