ROMA
Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
Etapa de 402 antes de Cristo o 351 ab urbe condita,
al 396 antes de Cristo o 357 ab urbe condita.
La República oligárquica
De las luchas sociales y la política exterior.
402 antes de Cristo o 351 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Quinto Servilio Fidenas, Cayo Servilio Ahala, por 3ª vez, Lucio Verginio Tricosto Esquilino, Aulo Manlio Vulsón Capitolino, por 2ª vez, Quinto Sulpicio Camerino Cornuto y Manio Sergio Fidenas, por 2ª vez.
La guarnición romana de Anxur (posteriormente, Tarracina, y hoy, la actual Terracina) fue sorprendida.
La fortaleza cayó en manos enemigas.
Los capenates y los faliscos unieron sus ejércitos y se aliaron con los veyentinos, atacando al campamento romano cercano a Veyes.
El tribuno consular, Manio Sergio Fidenas, comandante de este campamento, por propio egoísmo, no pidió ayuda a su colega Lucio Verginio Tricosto Esquilino, sino que esperó el auxilio voluntario del referido, que no llegó.
Pudo escapar con la mayor parte de los legionarios y se dirigió a Roma.
En el Senado, Manio Sergio Fidenas, echó toda la culpa del desastre militar a Lucio Verginio Tricosto Esquilino.
Tras el debate senatorial, pocos se preocuparon por el interés de la República, trivializando sobre los litigantes y apoyando a uno o a otro en función de sus simpatías partidistas o particulares.
La solución fue remediar la tragedia militar con la proclamación de elecciones de nuevos tribunos consulares.
Los querellantes, Manio Sergio Fidenas y Lucio Verginio Tricosto Esquilino, vetaron la propuesta del Senado y de sus otros colegas en el cargo, porque el acuerdo de la Curia suponía una humillación para ambos.
Se empeñaron en no renunciar a su cargo hasta el 13 de diciembre, día en el que debían cesar para que los nuevos elegidos ocuparan sus magistraturas.
Los tribunos de la plebe, ante la confusión del Senado, arremetieron contra los tribunos consulares, amenazando con encarcelarlos si no se atenían a la autoridad senatorial.
Ante la manera de publicitarse los tribunos de la plebe, el tribuno consular, Cayo Servilio Ahala, desenmascaró las verdaderas intenciones del tribunado plebeyo, arguyendo que dejara de sembrar cizaña para crear disputas innecesarias en el Senado y proponiendo, que si persistía la desobediencia de los opositores del tribunado consular, se nombrase inmediatamente a un dictador para que les obligara a dimitir.
Hubo, por tanto, elecciones al tribunado consular.
401 antes de Cristo o 352 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Valerio Potito, por 4ª vez, Marco Furio Camilo, Cneo Cornelio Coso, por 3ª vez, Manio Emilio Mamercino, por 4ª vez, Lucio Julio Julo, por 2ª vez, y Cesón Fabio Ambusto, por 2ª vez.
El alistamiento encomendado a los tribunos consulares incrementó el número de inscritos de los cuales los jóvenes iban designados a la tropa y los viejos a la defensa de la ciudad.
La elevada cifra de soldados alistados supuso un coste excesivo al Estado, que reclamaba constantemente el pago del tributo de guerra.
Los viejos reclutados se opusieron a pagar el tributo de guerra, porque, aunque quedaban en sus hogares, estaban obligados a cumplir las labores militares dentro de la ciudad, como servidores del Estado.
Los tribunos de la plebe aprovecharon el momento del descontento popular para confirmar que el verdadero motivo de la creación de la paga militar fue para mantener obligada a la mitad de la plebe a pagar el tributo y a la otra para desempeñar el servicio militar.
La incertidumbre social y la bélica impidieron la elección de los tribunos de la plebe.
Los patricios se valieron de la cooptación para introducir en el tribunado plebeyo a Cayo Lacerio y Marco Acucio.
Sirva como inciso exponer que la cooptación es un procedimiento selectivo para ocupar las vacantes habidas en una corporación mediante el voto de los componentes de ella, de tal modo que los nuevos miembros son nombrados por los miembros antiguos.
Cneo Trebonio, tribuno de la plebe, en honor a su familia y por su nombre, defendiendo la ley Trebonia, criticó la derogación de la ley y la injerencia de los patricios en la elección del tribunado plebeyo por medio de la cooptación, que había configurado en parte el cuerpo tribunicio, compuesto ahora, no solo por plebeyos, sino por patricios o secuaces de los patricios.
Las sagradas leyes les estaban siendo arrebatadas, se les quitaba el poder y la autoridad de sus tribunos.
La ira popular intimidó a senadores y a tribunos de la plebe, cooptados y cooptantes por igual.
Tres miembros del tribunado plebeyo: Publio Curiacio, Marco Metilio y Marco Minucio acusaron a los ex tribunos consulares, Lucio Verginio Tricosto Esquilino y Manio Sergio Fidenas, como responsables del alistamiento, de la carga del tributo militar y la duración de la guerra que soportaba el pueblo.
Puesta la fecha del juicio, desviaron la atención de la plebe y descargaron sobre aquellos procesados su ira y todo su odio.
Tras el juicio, condenaron a cada acusado a pagar diez mil ases o mil denarios a cada uno.
Con la sentencia pronunciada contra los procesados, la memoria de la cooptación de los tribunos de la plebe y el fraude contra la Ley Trebonia pasaron al olvido general.
Para recompensar a los plebeyos los servicios prestados por ratificar el fallo judicial, los tribunos de la plebe promulgaron una ley Agraria y demoraron el pago de las contribuciones del impuesto de guerra.
La guerra contaba con cuatro frentes: Veyes, Capena, Faleria y la recuperación de Anxur, ésta en manos de los volscos.
Los tribunos consulares, Manio Emilio Mamercino y Cesón Fabio Ambusto, recuperaron el campamento de Veyes, reforzándolo con fuertes y una guarnición de hombres.
Marco Furio Camilo, otro tribuno consular, combatió en territorio de Faleria y Cneo Cornelio Coso, también tribuno consular, estuvo en Capena.
Lucio Valerio Potito guió la campaña contra Anxur, tomada por los volscos.
Como las campañas carecían de fondos pecuniarios y los soldados reclamaban sus pagas, los tribunos de la plebe propagaron que había llegado el momento de asegurar las libertades del pueblo y elevar a los plebeyos a cargos relevantes como el tribunado consular.
400 antes de Cristo o 353 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Licinio Calvo Esquilino, (primer plebeyo que ejerció el cargo de tribuno militar con potestad consular), Publio Manio Vulsón, Lucio Titinio Pansa Saco, Publio Melio Capitolino, Espurio Furio Medulino y Lucio Publilio Filón Vulsco
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Fue asombrosa la elección como tribuno consular de Publio Licinio Calvo Esquilino, tanto para la plebe como para el propio electo.
El tribunado plebeyo autorizó el impuesto de guerra, que se recaudó y envió a los frentes de la guerra.
La Anxur volsca fue recapturada.
Cronología de otros hechos históricos:
Norte de Italia
Los galos invadieron el norte de Italia, estableciéndose en la llanura del Po.
Las hordas de los galos pasaron el río después de la toma de Melpum, una guarnición etrusca, y se extendieron con furia irresistible por toda la Italia septentrional, ocupando las llanuras de la orilla derecha del Po y las costas del Adriático.
Etruria se ve amenazada.
Los galos lograron conquistar toda la Etruria septentrional que pasa a convertirse en la Galia Cisalpina; más tarde continuaron su marcha hacia el sur, con el propósito de saquear las ricas ciudades etruscas.
399 antes de Cristo o 354 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Cneo Genucio Augurino, Lucio Atilio Prisco, Marco Pomponio Rufo, Cayo Duilio Longo, Marco Veturio Craso Cicurino y Volerón Publilio Filón.
Excepto Marco Veturio Craso Cicurino, patricio, los demás tribunos consulares pertenecieron al orden plebeyo.
Hubo notables estragos mortales causados por cambios meteorológicos que los sacerdotes, estudiosos de los libros sibilinos, quisieron contrarrestar aconsejando a cada ciudadano abrir las puertas de su casa y colocar todo tipo de cosas de uso doméstico o público en espacios abiertos.
Los litigios cesaron y la convivencia fue apacible y amigable.
La guerra contra Veyes trajo alegría a los romanos porque el ejército desbandó a los tropas de Capena y Faleria y mantuvo el asedio a los veyentinos.
La llegada de la elecciones estaba próxima y el Senado, consciente de la pérdida de poder, que compartía ahora con la plebe, concibió presentar como candidatos a sus miembros más distinguidos y convertir todo el proceso electivo en una cuestión religiosa, donde se advirtiera que los dioses consideraban un insulto que los cargos más elevados se transformaran en comunes y que se desordenase la distinción de clases.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
En Mesina y Regio se decidieron a alzarse en armas contra Dionisio el Viejo, sin éxito.
El tirano intentó reconciliarse con Regio por vía matrimonial, pero su oferta fue rechazada.
Se casó con una aristócrata de Locros, lo que aisló aún más a Regio.
398 antes de Cristo o 355 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Valerio Lactucino Máximo, Lucio Valerio Potito, por 5ª vez, Marco Furio Camilo, por 2ª vez, Lucio Furio Medulino Fuso, por 3ª vez, Quinto Sulpicio Camerino Cornuto, por 2ª vez, y Quinto Servilio Fidenas, por 2ª vez.
La guerra contra Veyes reportó a Roma un enorme botín conseguido por los tribunos consulares Lucio Valerio Potito en Faleria y Marco Furio Camilo en Capena.
Ciertos fenómenos condujeron al Senado a enviar una embajada al oráculo de Delfos para averiguar las causas que los motivaron y para poner fin a los componentes que los ocasionaron.
Por otro lado, un arúspice veyentino vaticinó que Roma no vencería a Veyes hasta que el lago Albano se vaciase.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
Dionisio el Viejo estuvo dedicado a fortificar Siracusa, a desarrollar máquinas de asalto, a incrementar la flota y a reunir un poderoso ejército de unos 80.000 infantes y 3.000 jinetes.
Este año decidió vengarse de los derrotas que los cartagineses le habían causado.
397 antes de Cristo o 356 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Julio Julo, por 2ª vez, Lucio Furio Medulino Fuso, por 4ª vez, Aulo Postumio Albino Regilense, Lucio Sergio Fidenas, Aulo Manlio Vulsón Capitolino, por 3ª vez, y Publio Cornelio Maluginense.
Apareció un nuevo enemigo, los tarquinios, que atacó por primera vez el territorio de los romanos, dedicándose a saquearlo.
Los tribunos consulares, Aulo Postumio Albino Regilense y Lucio Julio Julo, lograron reunir un grupo de voluntarios gracias a las arengas que pronunciaron para tal fin.
Sorprendieron a los tarquinos y les arrebataron el botín que transportaban, matando a una considerable cantidad de ellos.
Regresó la embajada enviada al oráculo de Delfos, verificando el vaticinio del arúspice veyentino.
Los tribunos consulares, Aulo Postumio Albino Regilense y Publio Cornelio Maluginense, estimaron implicarse para encontrar y aplicar un método apropiado para aplacar la ira de los dioses.
Descubrieron que los dioses enviaron signos de carácter sobrenatural porque los hombres habían olvidado ceremonias y ritos religiosos.
Además, la elección de los tribunos consulares fue irregular y la única expiación del grave error solo podía ser subsanada con la renuncia al cargo de los citados tribunos.
El Senado corroboró esta medida mediante un decreto.
Los tribunos de la plebe obstaculizaron las elecciones anunciadas, atrasando la celebración de las mismas y dando lugar a la alternancia de tres interreyes en la Curia senatorial, a saber; Lucio Valerio Potito, Quinto Servilio Fidenas y Marco Furio Camilo.
Llegaron noticias de que un pueblo desconocido, nombrado galo, había realizado incursiones en el norte de Etruria y se había establecido en Veyes.
Los tribunos de la plebe y el Senado concordaron que la mayoría de los tribunos consulares electos fueran reclutados entre las filas de los plebeyos.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
Desde el año 397 antes de Cristo o 366 ab urbe condita, al año 392 antes de Cristo o 361 ab urbe condita, Dionisio el Viejo de nuevo guerreó contra Cartago.
Se apoderó en Siracusa de los barcos fondeados en el puerto y de los bagajes cartagineses.
Este gesto fue seguido por otras ciudades sicilianas que le tuvieron por el líder panhelénico.
En la primavera de este año construyó un malecón que le permitió tomar la fortaleza insular de Motia con sus ingenios de artillería, principal base militar cartaginesa.
La ciudad fue arrasada y saqueada.
Con este triunfo consiguió expulsar a los púnicos de Sicilia central.
Los griegos de la Magna Grecia, que habían combatido en el bando cartaginés, fueron crucificados.
El contraataque cartaginés fue capitaneado por el sufeta Himilcón, a la cabeza de los refuerzos, y puso pie en Sicilia, en la ciudad de Panormo.
Tras la llegada de refuerzos púnicos a Panormo y la construcción de la fortaleza de Lilibea, los cartagineses lograron rechazar a Dionisio el viejo hasta Siracusa.
Su flota tomó a continuación Mesina, que fue completamente arrasada.
Dionisio el Viejo fue vencido finalmente a la altura del Cabo Tauromenio por Himilcón.
El cartaginés comenzó el sitio de Siracusa, pero una vez más la peste debilitó a sus tropas, permitiendo a Dionisio el Viejo retomar la iniciativa.
Himilcón pactó con Dionisio el Viejo y aseguró el regreso de todos los ciudadanos cartagineses a Cartago.
El sufeta cartaginés abandonó a sus mercenarios y aliados a su suerte.
396 antes de Cristo o 357 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Licinio Calvo Esquilino, por 2ª vez, Lucio Titinio Pansa Saco, por 2ª vez, Publio Melio Capitolino, por 2ª vez, Quinto Manlio Vulsón, Cneo Genucio Augurino, por 2ª vez, y Lucio Atilio Prisco, por 2ª vez.
Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, que luchó contra los faliscos, aliados de los de Veyes.
Es nombrado jefe de la caballería, magister equitum, Publio Cornelio Maluginense.
Los tribunos consulares, Lucio Titinio Pansa Saco y Cneo Genucio Augurino, marcharon contra los faliscos y capenates.
Ambos cayeron en una emboscada, que acabó con la vida de Cneo Genucio Augurino, mientras que Lucio Titinio Pansa Saco reorganizó sus líneas y las llevó hasta un terreno elevado, donde se mantuvo allí firme.
Las noticias del desastre que circularon por Roma confundieron a la población, creyendo que las fuerzas faliscas, capenatas y de toda Etruria se reunieron en Veyes, así como que el campamento frente a Veyes fue asaltado y que los enemigos se encaminaron hacia la ciudad.
El pánico se apoderó de los soldados que se precipitaron en huir y abandonar sus posiciones.
Marco Furio Camilo, nombrado dictador, designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Publio Cornelio Maluginense.
Inmediatamente decidió castigar a los soldados que habían huido del campamento cercano a Veyes.
El ejército estuvo configurado por romanos, latinos y hérnicos, estos últimos venidos a ofrecer su apoyo.
El primer combate fue contra faliscos y capenates en territorio de Nepete, (actual Nepi).
Una vez en Veyes, ideó excavar una mina para introducirse en la ciudad, además de otros menesteres de asedio.
Como la ciudad de Veyes era muy rica y el botín sería cuantioso, informó al Senado del modo del reparto para que no diera lugar a la ira de los soldados, si la donación fuese mezquina.
Hubo división de opiniones en el Senado y se optó por hacer partícipe del saqueo a todo aquel que marchara voluntariamente al campamento del dictador.
Una enorme multitud partió y llenó el campamento.
Con tal cantidad de milicia el dictador atacó por todas partes las murallas de la ciudad de Veyes y utilizó la mina generada para adentrarse en el centro de la misma.
La lucha fue grandiosa y el resultado no fue dudoso.
El apoyo de los latinos y los hérnicos, tan interesados como ellos en la caída de estos temibles vecinos, los romanos tomaron Veyes, abandonada a sus fuerzas por casi toda la Etruria, y que tan solo encontró auxilio en las ciudades de Capena, Faleria y Tarquinia.
Veyes sucumbió, después de haber sido valerosamente defendida.
Cabe destacar que fue en este estado de cosas que los etruscos presenciaron impasibles la ruina de sus compatriotas.
Si ellos hubieran podido, o querido, tomar parte en la lucha, la conquista romana no hubiera sido tan fácil, porque las ciudades fuertemente fortificadas resistían los asedios que aún no eran muy sofisticados y estaban en un estado embrionario.
El día de la victoria transcurrió entre la masacre del enemigo y el saqueo de la ciudad con su enorme riqueza, tomando un rico botín.
Al día siguiente el dictador vendió como esclavos a todos los hombres libres que habían sido perdonados.
El dinero así obtenido fue lo único que se ingresó en el erario público, pero incluso esto levantó las iras de la plebe.
El dictador llevó a Juno Regina, la diosa titular de la ciudad etrusca, a Roma, donde fue instalada en un templo del Aventino.
Marco Furio Camilo celebró su triunfo, entrando en la ciudad de Roma, transportado por una yugada de caballos blancos y pintada la cara de rojo, que ante los ojos del pueblo fue considerado como impropio de cualquier hombre mortal y aún menos adecuado para un ciudadano romano.
Finalizada la tarea a la que fue encomendado, renunció a la dictadura.
Durante estos días gloriosos para Roma, embajadores volscos y ecuos se personaron para pedir la paz, que fue concedida.
Según Tito Livio, la población de Veyes fue trasladada a Roma, duplicando por consiguiente el número de habitantes.
Hay que destacar que en esta última fase de la guerra aumentó el potencial militar romano apreciablemente y desarrolló la eficacia de su ejército.
Con esta guerra se produjo también una gran reforma militar.
La larga duración de esta campaña, en que por primera vez tuvieron que invernar las tropas romanas, dio ocasión a que se introdujera la costumbre de dar un sueldo fijo a los soldados (en latín, stipendium), una relativa ayuda, dos óbolos por día, según Polibio, que aligeró enormemente la carga económica de los campesinos plebeyos (adsidui) más humildes en sus obligaciones militares, que apenas le compensaba de sus esfuerzos y privaciones, pues éstos debían abandonar las labores del campo por más tiempo del acostumbrado, con el consiguiente perjuicio para sus economías.
Como contrapartida, los repartos de tierras, al elevar el número de campesinos plebeyos (adsidui) que se incorporaron en el ejército, robusteció las reivindicaciones de los plebeyos ante el estado patricio.
Gracias al reparto de los territorios conquistados (ager veientanus) en pequeños lotes a unos 40.000 ciudadanos romanos, Roma dispuso del control de buena parte de la orilla derecha del Tíber y de otros espacios frente al ámbito latino.
Roma se convirtió, así, en la ciudad más poderosa del Lacio, muy superior a las demás ciudades que integraron la Liga Latina, sobre la cual iba afianzando su superioridad.
La expansión territorial romana, propiciada por la conquista de Veyes, fue políticamente favorable a los plebeyos ya que el patriciado se escindió paulatinamente en dos facciones, una de las cuales tendió a ser más progresista.
Sin embargo, la plebe resultó muy perjudicada económicamente a causa de la invasión gala que llegará a la propia Roma en los próximos años.