ROMA
Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
Etapa de 380 antes de Cristo o 373 ab urbe condita,
al 368 antes de Cristo o 385 ab urbe condita.
La República oligárquica
De las luchas sociales y la política exterior.
380 antes de Cristo o 373 ab urbe condita.
Son designados tribunos militares con poder consular Lucio Valerio Publícola, por 5ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 4ª vez, Publio Valerio Potito Publícola, por 3ª vez, Licinio Menenio Lanato, por 2ª vez, Lucio Emilio Mamercino, por 6ª vez, Cayo Sergio Fidenas Coso, por 3ª vez, Tiberio Papirio Craso, y Lucio Papirio Mugilano, por 2ª vez.
Es nombrado dictador Tito Quincio Cincinato Capitolino, y sustituido por Cayo Sulpicio Petico.
Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Aulo Sempronio Atratino.
Son nombrados censores Cayo Sulpicio Camerino y Espurio Postumio Albino Regilense.
Hechos destacados del año:
Los tribunos de la plebe abultaron el montante de la deuda para insuflar más odio.
Los censores Cayo Sulpicio Camerino y Espurio Postumio Albino Regilense iniciaron el estudio de la deuda, pero la muerte de este último paralizó la investigación.
Como la cooptación de un colega en la magistratura de la censura no valorada positivamente, Cayo Sulpicio Camerino dimitió del cargo y, aunque se nombraron nuevos censores no ejercieron porque hubo un fallo en su elección.
Los tribunos de la plebe agitaron al pueblo para obligar al Senado a informar de la deuda, pero la Curia dilató publicar la documentación que listaba el importe de las deudas, para no destapar el secreto escondido de que la mitad de la República había arruinado a la otra mitad.
El Senado centró la atención del pueblo en distraerlo mediante justificaciones bélicas y, así, ordenó trasladar las legiones de Anzio a Sátrico, de Sátrico a Velletri y de Velletri a Túsculo.
La amenaza de los latinos, hérnicos y palestrinenses de atacar Roma, llevó al Senado y al patriciado a realizar alistamientos, que fueron detenidos por los tribunos de la plebe, apoyados por toda la plebe, porque el tribunado plebeyo no aprobaba que reclamados por los acreedores y sentenciados por las deudas fuesen llamados a filas, inflamando la rebelión.
Los generales enemigos, conocedores del insuficiente ejército romano, arrasaron los campos y se presentaron ante la puerta Colina.
Aplazando la rebelión por la guerra, el senado aprovechó el momento para nombrar un dictador, que cayó en la persona de Tito Quincio Cincinato Capitolino, que designó jefe de la caballería, magister equitum, a Aulo Sempronio Atratino.
La noticia de la elección de un dictador intimidó a los sitiadores enemigos que se replegaron hasta su campamento, ubicado cerca del río Alia, nombre tan nefasto para el recuerdo romano.
El escaso ejército romano se puso a las órdenes del dictador y llegó a la orilla del Alia.
Allí el dictador ordenó a su jefe de la caballería atacar el ejército enemigo por el centro para desordenar el frente y así, él lo remataría.
Los hostiles palestrinenses y aliados huyeron hacia Palestrina.
El dictador Tito Quincio Cincinato Capitolino fue reduciendo las ocho ciudades súbditas de Palestrina que encontró a su paso, siendo una de ellas Velletri; luego capturó la mencionada Palestrina, la ciudad origen y centro de la guerra, tras ofrecer sus habitantes la rendición.
El dictador Tito Quincio Cincinato Capitolino celebró su triunfo, llevando al Capitolio la imagen de Júpiter Imperator de la que se había adueñado en Palestrina.
Después de veintiún días desde su nombramiento, el dictador renunció a su magistratura.
379 antes de Cristo o 374 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Manlio Capitolino, Cayo Manlio Capitolino, Lucio Julio Julo, por 2ª vez, Cayo Sextilio, Marco Albinio, Lucio Antistio, Publio Trebonio y Cayo Erenucio.
Hechos destacados del año:
Los tres primeros tribunos consulares, enunciados anteriormente, pertenecieron al orden patricio y los cinco siguientes al orden plebeyo.
Por su popularidad, mayor que la de los Julios Julos, los Manlios recibieron, mediante un decreto especial, el mando de la guerra contra los volscos, decisión que posteriormente lamentarán.
Estos jefes marcharon contra el enemigo sin tomar precauciones y pusieron todo en peligro por la falta de liderazgo y por su temeridad e ignorancia militar.
Fueron emboscados por los volscos, pero, por la buena fortuna de Roma, se salvaron de una desastrosa derrota, debido a la firmeza y al valor de los soldados, a pesar de que carecieron de alguien que les hubiese mandado adecuadamente.
Los volscos firmaron la paz, pero a finales del año en curso, los palestrinenses habían vuelto a rebelar a los pueblos latinos.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
Dionisio el Viejo decidió extender su dominio sobre el resto de Sicilia que aún no estaba bajo su control, tratando de tomar la ciudad de Segesta, que estaba dentro del área de dominación púnica.
Así se declaró una nueva guerra entre Siracusa y Cartago, sufriendo este año una importante derrota cerca de Panormo.
378 antes de Cristo o 375 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Espurio Furio, Quinto Servilio Fidenas, por 2ª vez, Publio Clelio Sículo, Licinio Menenio Lanato, por 3ª vez, Marco Horacio y Lucio Geganio Macerino.
Son nombrados censores Quinto Clelio Sículo y Espurio Servilio Prisco.
Hechos destacados del año:
Hubo disturbios y revueltas causados por las deudas.
Espurio Servilio Prisco y Quinto Cloelio Sículo fueron nombrados censores para investigar el asunto, pero no pudieron llevarlo a cabo por el estallido de la guerra.
Las legiones volscas invadieron el territorio romano y lo saquearon por todas partes.
Ante el estallido de la guerra, los tribunos de la plebe pusieron todos sus esfuerzos en obstaculizar el nuevo alistamiento de tropas, porque temieron que se paralizasen los disturbios.
Al fin, lograron imponer dos condiciones a los patricios: una, que nadie debía pagar el impuesto de guerra hasta que la guerra hubiera terminado, y otra, que no se llevaría a nadie ante los tribunales para celebrar juicios por deudas.
Conseguidas estas concesiones por la plebe, ya no hubo ningún retraso en el alistamiento.
Dos ejércitos se dirigieron al territorio volsco: uno al mando de los tribunos consulares, Espurio Furio y Marco Horacio, que partió hacia la derecha, en dirección a Anzio y la costa,y otro a las órdenes de los también tribunos consulares, Quinto Servilio Fidenas y Lucio Geganio Macerino, que siguieron por la izquierda, hacia Écetra y el territorio montañoso.
Se dedicaron a la táctica de la tierra quemada y regresaron a Roma con un botín formado por esclavos y ganado capturados a los enemigos.
Terminada la guerra, los acreedores reclamaron las deudas aplazadas, y los censores contrataron la construcción de una muralla alrededor de las siete colinas romanas (la conocida restauración de la muralla serviana), creando una nueva carga de deudas, que los plebeyos tuvieron que asumir, porque sus defensores, los tribunos de la plebe, no pudieron obstruir, ya que el Senado no solicitó ningún alistamiento que produjera rechazos y emprendiera disturbios.
La plebe, influenciada por la nobleza, accedió a que el total de los cargos de las magistraturas elegidas en las elecciones al tribunado consular fuesen ocupados por los patricios.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
Dionisio el Viejo de nuevo se enfrentó a los cartagineses en la batalla de Cábala, en la que Siracusa salió victoriosa.
Dionisio el Viejo comandó las fuerzas siracusanas mientras que Magón las de los cartagineses.
Según, el historiador Diodoro, el general cartaginés Magón fue asesinado y los cartagineses perdieron 10.000 hombres mientras que otros 5.000 fueron hechos prisioneros.
La datación de esta batalla fluctúa entre este año y el año 357 antes de Cristo o 378 ab urbe condita.
Tampoco se conoce la ubicación exacta del combate.
Al mencionado Magón le sucedió en el puesto de general su propio hijo, también llamado Magón, que venció al tirano de Siracusa, Dionisio el Viejo, en la batalla de Cronión (en latín, Cronium).
El general cartaginés Magón, vencedor en Cronión, estableció la paz con Siracusa.
Con la paz acordada, Cartago se apoderó de las ciudades griegas de Thermae (Himera la Vieja), Segesta (también, Egesta), Heráclea, Minoa, Selinunte y una parte del territorio agrigentino hasta el Halicus.
La férrea disputa por la isla contribuyó a acortar la referida paz.
Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa, nunca cejó en el empeño de arrojar de la isla hasta el último africano.
377 antes de Cristo o 376 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Publio Valerio Potito Publícola, por 4ª vez, Lucio Emilio Mamercino, por 7ª vez, Cayo Veturio Craso Cicurino, Lucio Quincio Cincinato, por 3ª vez, Servio Sulpicio Pretextato y Cayo Quincio Cincinato.
Hechos destacados del año:
Los volscos y los latinos, unidas sus fuerzas y en pie de guerra, acamparon en Sátrico.
El alistamiento de legionarios para la guerra se produjo sin ninguna clase de impedimento legal.
Se crearon tres ejércitos: uno para proteger la ciudad, otro preparado para asistir a cualquier sitio en el que fuese necesario y un tercero, el mejor adiestrado, marchó a Sátrico dirigido por los tribunos consulares, Publio Valerio Potito Publícola y Lucio Emilio Mamercino.
Los romanos derrotaron al enemigo, saquearon su campamento y les persiguieron hasta Anzio.
Los anciates, agotados por la guerra, valoraron acordar la paz con los romanos, rindiéndose, pero los latinos decidieron mantener las hostilidades, atacando Túsculo por ser aliados de Roma y aceptar la ciudadanía romana.
Túsculo fue auxiliado por los tribunos consulares, Lucio Quincio Cincinato y Servio Sulpicio Pretextato, que atacaron a los latinos, sitiadores y sitiados a la vez, por el frente y la retaguardia, sucumbiendo todos.
A pesar de las victorias romanas, las impagables deudas contraídas redujeron no solo a los más humildes sino a los más importantes de los plebeyos, que ya no se presentaban a cargos propios de las magistraturas plebeyas ni a conseguir un lugar entre los patricios como tribuno consular.
376 antes de Cristo o 377 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Servio Sulpicio Pretextato, por 2ª vez, Licinio Menenio Lanato, por 4ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 5ª vez, y Lucio Papirio Mugilano, por 3ª vez.
Hechos destacados del año:
Un suceso insignificante afectó al omnipresente poder del patriciado.
El patricio, Marco Fabio Ambusto, influyente entre los hombres de su orden y también entre el plebeyo, tuvo dos hijas: Fabia la mayor casada con el actual tribuno consular patricio, Servio Sulpicio Pretextato, y Fabia la menor, con Cayo Licinio Estolón, hombre distinguido, pero plebeyo.
Sucedió que, estando ambas hermanas en casa de Servio Sulpicio Pretextato, Fabia la mayor como consorte y Fabia la menor como cuñada, un lictor del tribuno consular golpeó con su bastón la puerta.
El golpe sobresaltó a la mujer menor en edad que desconocía el significado de la tal llamada e hizo sonreír a la mujer mayor por el gesto de su hermana.
La sonriente actitud de Fabia la mayor, causada por el asombro y la ignorancia mostrada de su hermana, Fabia la menor, originó en esta última sentimientos que la hicieron sentirse desafortunada en su matrimonio.
El padre, cuando supo de la angustia de su hija menor, que creía vivir en una casa donde nunca recibiría honores ni influencia política a causa del linaje inferior de su marido, la consoló y la animó a no desesperarse, porque pronto sería honrada y respetada como su hermana.
Marco Furio Ambusto, aconsejado por un plebeyo ambicioso de nombre Lucio Sexto Laterano, planeó con su yerno que, gracias a la terrible presión de las deudas sobre la plebe, elevar a un hombre a la más alta autoridad del Estado era la única forma de aliviarla.
Determinado el plan, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano dedicaron sus máximos esfuerzos en obtener un cargo en el tribunado plebeyo, que, una vez logrado, les llevara a otras distinciones: igualarse en dignidad a los patricios y ocupar cargos más altos.
Siendo elegidos tribunos de la plebe, presentaron ciertas medidas legislativas que contrarrestaron el poder y la influencia del patriciado y favorecieron los intereses de la plebe.
Las celebérrimas leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae) constaron de tres principios o propuestas de ley (rogationes) beneficiosas a las reivindicaciones de los plebeyos, sobre todo de los campesinos, consistentes en la cancelación de las deudas, en un reparto equitativo del ager publicus y en el acceso al consulado, vetado a los plebeyos.
La importancia de las propuestas que socorrían al orden plebeyo gozó del absoluto desprecio por parte del orden patricio.
El tener que ceder tierras, perder dinero y compartir honores produjeron entre los patricios abatimiento y aumentaron aún más el ardor del eterno enfrentamiento contra los plebeyos.
El inminente conflicto, en otras ocasiones demorado por el hallazgo de una recurrente solución, fue nuevamente neutralizado por el uso del veto tribunicio que un sector del tribunado plebeyo ofreció al patriciado para preservar sus intereses.
Hubo convocadas muchas asambleas para debatir los proyectos, pero fueron boicoteadas por matones bajo las órdenes de los patricios.
Los tribunos plebeyos, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, cambiaron de estrategia, permitiendo la elección de tribunos consulares.
Pero las elecciones al tribunado consular fueron vetadas por ellos, llegando a buen puerto tan solo las referentes a la elección de los ediles plebeyos y tribunos de la plebe.
Al ser reelegidos los tribunos de la plebe, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, año tras año, así durante diez años, ejerciendo el derecho de veto, no permitieron que se nombrase ningún magistrado curul, prolongando entre ellos la ausencia de tribunos consulares desde el año 375 antes de Cristo o 378 ab urbe condita, hasta el 371 antes de Cristo o 382 ab urbe condita.
375 antes de Cristo o 378 ab urbe condita.
No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
374 antes de Cristo o 379 ab urbe condita.
No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
373 antes de Cristo o 380 ab urbe condita.
No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
372 antes de Cristo o 381 ab urbe condita.
No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
371 antes de Cristo o 382 ab urbe condita.
No hubo elección de cónsules ni de tribunos militares con poder consular.
370 antes de Cristo o 383 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Lucio Furio Medulino, por 2ª vez, Aulo Manlio Capitolino, por 4ª vez, Servio Cornelio Maluginense, por 6ª vez, Servio Sulpicio Pretextato, por 3ª vez, Publio Valerio Potito Publícola, por 5ª vez, y Cayo Valerio Potito Publícola.
Hechos destacados del año:
Los tribunos de la plebe cedieron y las elecciones fueron dirigidas por un interrex.
Las odiadas guerras, después de unos años de sosiego, volvieron a importunar el día a día de los ciudadanos romanos.
Hubo un alistamiento controvertido, al que no se plegaron los plebeyos fácilmente.
El conseguido ejército marchó a Túsculo y obligó al enemigo a refugiarse tras sus murallas.
El asedio de Velletri fue más complicado que el de Túsculo y la ciudad no pudo ser capturada.
369 antes de Cristo o 384 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Cayo Veturio Craso Cicurino, por 2ª vez, Quinto Servilio Fidenas, por 3ª vez, Marco Cornelio Maluginense, Aulo Cornelio Coso, Quinto Quincio Cincinato y Marco Fabio Ambusto, por 2ª vez.
Hechos destacados del año:
Marco Fabio Ambusto, tribuno consular y suegro de Cayo Licinio Estolón, destacó por ser el decidido defensor de las medidas tribunicias que él mismo aconsejó años atrás.
Estas medidas aún eran vetadas por cinco tribunos de la plebe que, influenciados, en privado, por los patricios, defendían sus posturas, con el argumento de aplazar la asamblea hasta que regresara el total de plebeyos, que componían el ejército romano acantonado en Velletri, para que de este modo con la plebe al completo se votara sobre aquellos asuntos que afectaban a sus intereses.
Los tribunos de la plebe, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, expertos en manipular a la plebe, acordaron con algunos de sus colegas y con el tribuno consular citado, Marco Fabio Ambusto, dirigirse al encuentro de los líderes patricios para interrogarlos ante el pueblo sobre cada una de las medidas que presentaban.
Ante ellos se quejaron de la desproporción habida entre un plebeyo, al que en un reparto le correspondían dos yugadas (unos 5.400 metros cuadrados) para apenas ofrecerle un techo del que cobijarse y una tumba donde enterrarse, mientras que cada patricio podía ocupar más de quinientas yugadas, acaparando más que casi trescientos ciudadanos.
Repudiaron que plebeyos que soportaban el peso de las deudas, además, debían entregar sus personas a las cadenas y al castigo que demandaban sus acreedores.
Llegaron a afirmar que, después de todo esto, no habría límite a la apropiación de tierras por parte de los patricios ni a la masacre de la plebe por la usura mortal hasta que la plebe eligiese a uno de los cónsules de entre sus propias filas, como guardián de sus libertades.
Esto inflamó los odios del patriciado hacia la plebe y su tribunado.
Sentenciaron que no habría una limpia o justa administración, hasta que la plebe formase parte en el gobierno por igual y se le permitiese acceder a la autoridad ejecutiva, y que fuese obligatorio que un cónsul, al menos, fuera elegido de entre la plebe, porque de otro modo ningún plebeyo podría ser cónsul jamás.
Recordaron que ya no era suficiente con permitir votar a los plebeyos para elegir cónsules, como algunos sostenían, porque ejemplarizaban esta afirmación con el devenir de los años en donde ni un solo plebeyo había sido elegido tribuno consular en cuarenta y cuatro años, a pesar de que a esa magistratura tenía acceso.
Terminaron el discurso reivindicando que el pueblo debía asegurarse por ley lo que no pudo obtener por gracia, y era legalizar que uno de los cargos consulares debía ponerse sin discusión sólo a disposición de la plebe, puesto que si quedaba disponible a todos siempre estaría en poder del partido más fuerte.
Definitivamente la lucha por obtener el consulado se convirtió en el pilar más fuerte para proteger las libertades.
El apoyo manifiesto al discurso por parte de los oyentes, arrastró a los patricios a proponer la creación de un colegio de diez miembros, la mitad plebeyos y la mitad patricia en lugar de los duunviros, guardiana de los libros sagrados.
Pero la votación de la proposición fue suspendida hasta el regreso de los legionarios apostados en Velletri, que continuaba sitiado, y se dejó en manos de los nuevos tribunos consulares el tratar de esta cuestión.
368 antes de Cristo o 385 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Tito Quincio Cincinato Capitolino, Servio Sulpicio Pretextato, por 4ª vez, Servio Sulpicio Maluginense, por 7ª vez, Espurio Servilio Estructo, Lucio Veturio Craso Cicurino y Lucio Papirio Craso.
Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, por 4ª vez.
Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Lucio Emilio Mamercino.
Es nombrado dictador, Publio Manlio Capitolino.
Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Licinio Calvo.
Hechos destacados del año:
En la asamblea los proponentes tribunos plebeyos omitieron cualquier exposición referente a los asuntos legislativos, porque el empleo del veto por parte de sus colegas frustraba sus metas.
El patriciado, alarmado, tomó la decisión de nombrar a un dictador que representara el poder supremo.
Nombraron como dictador a Marco Furio Camilo por cuarta vez, y éste designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Lucio Emilio Mamercino.
El nombramiento del dictador puso en pie de guerra y dio ánimos a los tribunos de la plebe, entre ellos a Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano, para proponer sus ansiadas medidas, convocando urgentemente una reunión de la asamblea para que las tribus votaran.
El dictador presenció el inicio de la votación y, sorprendido por el destacado "si" emitido por las primeras tribus durante los comicios, declaró defender al Estado antes que al poder tribunicio plebeyo quien planeaba acabar con aquel.
Sirva como información que el voto emitido por las tribus constaba de una afirmación o de una negación.
El texto latino “uti rogas”, cuya traducción literal en castellano es “que sea como pides”, equivalía a un “sí” y el otro texto “anti quo rogas”, que traducido significa “contra lo que pides”, se identificaba como un “no”.
Los tribunos de la plebe despreciaron las palabras del dictador y continuaron la votación, pero éste ordenó a sus lictores dispersar a la gente, amenazando a los plebeyos con edad militar a hacerles pronunciar el juramento militar y conducirlos fuera de Roma.
La plebe quedó intimidada y los tribunos plebeyos se pusieron fuera de sí con la patente oposición del dictador.
Según Tito Livio, la renuncia de Marco Furio Camilo, el segundo fundador de Roma, a la dictadura se debió a algún defecto en los auspicios.
Fue nombrado inmediatamente el siguiente dictador llamado Publio Manlio Capitolino y, éste designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Cayo Licinio Calvo, que ocupó anteriormente un cargo de tribuno consular y pertenecía al orden plebeyo.
Durante el periodo de tiempo transcurrido entre la renuncia del dictador y la toma de posesión del nuevo, la plebe había celebrado una asamblea como si hubiera habido un interregno, aprobándose las medidas de leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae) concernientes a las deudas y a la tierra y rechazándose la que se refería a ocupar uno de los cargos del consulado por un plebeyo.
Según Tito Livio, las dos primeras se habrían convertido en ley si los tribunos plebeyos no hubieran matizado que las tres proposiciones se presentaban como un único bloque, un bloque indisoluble.
Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano ocultaron el deseo de ser reelegidos otra vez.
Para disimular sus verdaderas intenciones, argumentaron que durante nueve años estuvieron en lucha contra los postulados del patriciado, puestas sus personas en peligro y sin conseguir logros definitivos para el pueblo; que el poder tribunicio se había debilitado con la edad; que su proyecto de ley había sido frustrado por sus colegas y que en la actualidad el hecho de haberse designado a un plebeyo como jefe de la caballería anticipaba la futura elección de un plebeyo al consulado.
Hicieron hincapié en desvelar a la plebe que podía librarse de la usura de sus acreedores y de rescatar las tierras ocupadas por unos ilegales, pero antes tenía que decidir si aspiraba a aprobar las reformas expuestas en su conjunto o solo a algunas, donde ya no había necesidad de atraerse el odio al prolongar su cargo en el tiempo.
Apio Claudio Craso, el nieto del decenviro, como patricio indignado, advirtió del peligro de estos tribunos revolucionarios; recordó que el patricio poseía el honor y la dignidad y era contrario a los intereses de la plebe, siempre que estos intereses atentasen contra la estabilidad del Estado; censuró el modo de imponer aprobar propuestas en bloque, sin importar si hay acuerdo o no, o si son útiles o no; aceptó que el Senado autorizara poner freno a la usura y organizara una distribución de tierras más justa, pero se opuso a que dejara que la ciudad de Roma fuese testigo del portentoso espectáculo de Lucio Sextio Sextino Laterano y Cayo Licinio Estolón convertidos en cónsules; aseveró que el derecho de tomar los auspicios según las costumbres de los padres (en latín, mores maiorum) correspondía a los patricios exclusivamente, porque al acatar los auspicios, no se desestimaban las inequívocas señales que habían dotado a los antepasados de su suprema grandeza; afirmó que si no se aprobaban las leyes ni se elegían los magistrados de acuerdo con los auspicios, ni se autorizaba los comicios centuriados ni los tribunados por el Senado, ni se aseguraba la paz con los dioses, los actos ceremoniales estarían contaminados; acusó a los tribunos sediciosos de querer reinar en Roma como unos segundos Rómulos porque regalaban el dinero y las tierras de otros; y concluyó que, por todas estas realidades y certezas, las propuestas de ley debían ser rechazadas.
El discurso de Apio obtuvo el aplazamiento de la votación, pero fue insuficiente para detener la reelección por décima vez de Lucio Sextio Sextino Laterano y Cayo Licinio Estolón, que presentaron la ley que concretó la elección de los diez guardianes de los libros sibilinos, a partes iguales, correspondiendo cinco a patricios y otros cinco a plebeyos.
La ley aprobada se valoró como un paso positivo más hacia la apertura del acceso al consulado.
La plebe, satisfecha con su victoria, concedió al patriciado omitir cualquier mención acerca de los cónsules.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
El general cartaginés Hannón capturó la flota de Dionisio el Viejo y desembarcó en Sicilia.
Después de una serie de victorias en Sicilia, consiguió, tras una breve tregua, derrotar a Dionisio el Viejo en una batalla naval cerca de Lilibea.