ROMA
Período republicano (509 antes de Cristo o 244 ab urbe condita,
Al 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita).
Etapa de 367 antes de Cristo o 386 ab urbe condita,
al 362 antes de Cristo o 391 ab urbe condita.
La República oligárquica
De las luchas sociales y la política exterior.
367 antes de Cristo o 386 ab urbe condita.
Son nombrados tribunos militares con poder consular Marco Cornelio Maluginense, por 2ª vez, Aulo Cornelio Coso, por 2ª vez, Lucio Veturio Craso Cicurino, por 2ª vez, Marco Geganio Macerino, Publio Valerio Potito Publícola, por 6ª vez, y Publio Manlio Capitolino, por 2ª vez.
Es nombrado dictador Marco Furio Camilo, por 5ª vez.
Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Tito Quincio Cincinato Capitolino.
Hechos destacados del año:
El ejército romano siguió sitiando la ciudad de Velletri, que solo el paso del tiempo haría que se rindiera a Roma.
No obstante, llegaron rumores de una vuelta de las temibles tribus de los galos cisalpinos.
Con acelerada urgencia el Senado nombró a Marco Furio Camilo dictador, que designó a su vez jefe de la caballería, magister equitum, a Tito Quincio Cincinato Capitolino.
Los soldados romanos superaron el temor que les transmitían los galos y les vencieron en el territorio albano y capturaron el campamento produciendo en ambos enfrentamientos muchos muertos, bajo las órdenes del dictador Marco Furio Camilo.
Los galos, vencidos en Alba, lograron escapar del acoso romano y huyeron hacia Apulia en diferentes grupos, tomando diversas direcciones.
El Senado y el pueblo aprobaron un decreto que ofreció el triunfo al dictador Marco Furio Camilo.
Después de la celebración del triunfo, el dictador y el Senado tuvieron que enfrentarse de nuevo a las reiteradas propuestas de ley de los tribunos de la plebe, Cayo Licinio Estolón y Lucio Sextio Sextino Laterano que definitivamente promulgaron las leyes licinio-sextias (leges Liciniae-Sextiae), siendo aprobadas, a pesar de la férrea oposición de la nobleza, el patriciado y los plebeyos acaudalados.
Fueron tres leyes las que se autorizaron después de diez años de luchas y sin sabores, sembrando contrariedad en los patricios.
La primera dispuso que, para aminorar las deudas de los pobres, las rentas pagadas de los interese se restarían del capital y el resto del capital se amortizaría en el transcurso de tres años.
La reducción de las deudas iría atada a deducir los intereses creados del principal de la deuda.
La segunda decretó la fijación de un máximo de 500 yugadas, unas 125 hectáreas, por cada ciudadano para la ocupación privada del agro público, ager publicus, y el apacentamiento en los pastos de más de 100 cabezas de ganado mayor o 500 de ganado menor, y que las tierras así rescatadas se distribuyeran entre los ciudadanos pobres, a 30 yugadas por cabeza, pero con la prohibición de donarlas, cederlas o venderlas en el futuro.
No obstante, esta ley no prohibió la existencia de los latifundios, que continuaron formándose.
La tercera promulgó la abolición del tribunado militar con poder consular, que había estado implantado, eso sí, con ciertas interrupciones, desde el año 445 antes de Cristo o 308 ab urbe condita, y al que podían acceder a tal dignidad los plebeyos, y restableció el consulado y determinó que uno de los dos cónsules fuera siempre un plebeyo.
El consulado constará de dos miembros investidos de imperium par y formando collegium; es decir, con capacidad de obrar individualmente, pero sujeto al veto del compañero.
Sirva como ilustración a tener en cuentas para los próximos capítulos referir que la nobleza (nobilitas), patricios y plebeyos ricos, no fue en este caso una nobleza de sangre, como lo era el patriciado, sino por ser un ente cuyos componentes por sus antepasados, tanto de origen patricio como plebeyo, desempeñarán altas magistraturas.
A ello se unirá el componente económico, facilitado por la posesión de tierras y por el comercio y los negocios.
Por lo tanto, el prestigio social, la riqueza y la conciencia de clase fueron y serán las bases de la nueva nobilitas republicana, de entre la cual se empezaron a escoger a los magistrados futuros.
Debe señalarse que su número fue insignificante por su reducido número, una veintena de familias de rango senatorial, agraciadas por ostentar el honor y la dignidad de la magistratura consular.
Por debajo de esta clase dirigente ya se hallaban las clases urbanas, constituidas por los hombres de negocios, que andando el tiempo, sobre todo a partir de la época de los hermanos Sempronio Graco, constituirán un nuevo estamento social el orden ecuestre (ordo equester), junto con los artesanos cualificados y los pequeños comerciantes.
A ellos también le seguía la plebe campesina (plebs rustica) constituida por la gran masa de campesinos, base del ejército romano y que iba perdiendo su secular espíritu revolucionario.
En la base de la pirámide social se hallaban los libertos y los esclavos.
Como colofón a esta exposición, cabe reseñar que la publicación de las leyes licinio-sextias marcó, de hecho, el fin de una época conflictiva; incluso se dedicó un templo a la Concordia, y abrió en Roma unas nuevas expectativas, a las que debía de hacer frente, asimismo, una nueva aristocracia de reciente formación, la nobilitas mencionada.
Cronología de otros hechos históricos:
Magna Grecia.
Dionisio el Viejo, durante una campaña en la que se le unieron los lucanos, devastó los territorios de Turios, en Crotona, con la intención de defender Locros.
Sicilia.
Dionisio el Viejo murió, justo un año después de su derrota en Lilibea, en la que tuvo que firmar la paz con los cartagineses, víctima de los abusos en un banquete (posiblemente envenenado) de celebración por su primer premio en un concurso lírico, con el poema El rescate de Héctor, obtenido en Atenas.
Le sucedió su hijo, Dionisio el Joven, que asumió el gobierno bajo la supervisión de su tío, el filósofo Dion de Siracusa y de menor capacidad política que su progenitor, tuvo que asistir al fin de la influencia siracusana en la Magna Grecia.
366 antes de Cristo o 387 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Sextio Sextino Laterano y Lucio Emilio Mamercino.
Son nombrados censores Aulo Postumio Albino Regilense y Cayo Sulpicio Pético.
Hechos destacados del año:
Como resultados de la aprobación de dichas leyes, y tras las elecciones al consulado, Lucio Sextio Sextino Laterano fue el primer cónsul plebeyo que ejerció dicha magistratura.
El conflicto generado por las leyes licinio-sextias acrecentó la resistencia patricia, en desacuerdo con el nombramiento del referido cónsul plebeyo, y la plebe resuelta a iniciar una secesión.
El dictador, Marco Furio Camilo, arbitró la disputa comprometiendo a la nobleza a asumir el cargo de cónsul ocupado por un plebeyo y a la plebe a admitir que el pretor encargado de administrar la justicia fuese nombrado entre los patricios.
Superado momentáneamente el antagonismo de los dos órdenes, el patricio y el plebeyo, el Senado festejó el evento con la proclamación de unos grandes juegos, a los que se añadió un cuarto día a los tres que hasta ahora constaban.
Como los ediles plebeyos se negaron a supervisar el ceremonial de los juegos, unos jóvenes patricios se ofrecieron para ser nombrados ediles con la finalidad de honrar a los dioses inmortales.
El Senado autorizó que el dictador, de conformidad con el pueblo, designara dos ediles de entre los patricios para ratificar todas las elecciones habidas este año.
Se crearon dos nuevas magistraturas: la pretura (praetura) que dirigía un pretor urbano (praetor urbanus), encargado de la administración de la justicia en la ciudad, y la edilidad curul (aedilitas curulis) con funciones de orden cívico.
Antes de los decenviros, a los cónsules se les llamó pretores, pero la nueva magistratura, concebida para la jurisdicción civil, ocupó un orden jerárquico inferior, inmediatamente por debajo en dignidad de la del cónsul, y conllevó efectuar funciones judiciales con imperium; o sea, podían hacer ejecutar sus sentencias, y con ius auspiciorum maius; o sea, tenían derecho a tomar auspicios mayores o de importancia.
En cuanto a la edilidad curul, elegida por los comicios tribunados, tuvo en un principio la función cívica de organizar determinadas celebraciones, bajo el control de los cónsules, y posteriormente, paso al cuidado de la ciudad, ornato y habitabilidad de los edificios, a la circulación pública, a la vigilancia nocturna, a los servicios de incendio, a la policía de los mercados, controlando los precios y procurando el abastecimiento en general, a la promoción y control de espectáculos públicos y la regulación de los casos de vicios ocultos en la venta de animales y esclavos.
Los ediles curules se distinguieron por usar la silla curul (sella curul) para diferenciarlos del edilato plebeyo, un cargo más antiguo.
Estas magistraturas fueron creadas por los patricios en su propio interés en compensación por su concesión de uno de los consulados a la plebe, que lo otorgó al archimencionado Lucio Sextio Sextino Laterano, el primer hombre plebeyo en alcanzar este honor.
No obstante, los patricios se aseguraron la pretura para Espurio Furio Camilo, el hijo del viejo dictador Marco Furio Camilo, y las dos edilidades para Gneo Quincio Capitolino y Publio Cornelio Escipión, miembros de su mismo orden.
Lucio Emilio Mamercino fue elegido por los patricios como colega de Lucio Sextio Sextino Laterano.
El Senado fue, a partir de este año, el órgano de mayor poder político de la República de Roma hasta la proclamación del Imperio por el año 27 antes de Cristo o 726 ab urbe condita.
Surgió, por entonces, una casta de altos funcionarios (llamados optimates o nobiles), cuya extracción social procedió simultáneamente del patriciado y de la plebe.
365 antes de Cristo o 388 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Genucio Aventinense y Quinto Servilio Ahala.
Hechos destacados del año:
Hubo una epidemia, posiblemente la peste, que se cebó con la población, falleciendo entre un 30 y un 50 por ciento de los habitantes de Roma, entre ellos, a los ochenta y un años de edad, el segundo fundador de Roma, Marco Furio Camilo, cinco veces dictador, seis veces tribuno militar con poder consular, censor y honrado con cuatro triunfos.
364 antes de Cristo o 389 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Cayo Licinio Calvo y Cayo Sulpicio Pético.
Hechos destacados del año:
La epidemia de la peste siguió este año provocando más muertes.
En tiempos de calamidades públicas los romanos, para asegurar la paz de los dioses, celebraron un lectisternio, culto que los ciudadanos ofrendaban a sus dioses.
Realmente era un banquete, que la República sufragaba, dado a las divinidades en sus templos.
Sobre una gran mesa, rodeada de lechos y cubierta con ricos tapices y plantas olorosas, ponían las estatuas de los dioses invitados al festín.
Para las diosas se colocaban sillas en lugar de lechos, por razón de decencia.
Durante los ocho días que duraba la fiesta, se servía diariamente una comida espléndida que los sacerdotes cuidaban de preparar en la víspera.
Era costumbre que los ciudadanos que acudían a los banquetes dejaban abiertas las puertas de sus casas para compartir con gentes conocidas o extranjeras estas comidas ejercitando con ellas la hospitalidad.
Con este ritual cerraban los tribunales, excarcelaban a presos, reinaba la paz, etc.
Como los romanos siempre fueron temerosos supersticiosos, como novedad, se trajeron actores de Etruria para recrear representaciones escénicas a ritmo de flauta, sin mimos y si recitar poesías con la intención de suplantar los miedos sobre los divino y la calamidad epidemiológica.
Se puede decir que estas cosas fueron el origen del embrión teatral.
Las catástrofes no vienen solas, y a la epidemia de la peste se unió un desbordamiento del Tíber, que inundó el Circo en medio de la celebración de los Juegos y estos sucesos produjeron un miedo indescriptible e insuperable.
Se creyó que los dioses habían vuelto a castigar a los hombres, porque habían despreciado todo lo que se había hecho para calmar su ira.
363 antes de Cristo o 390 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Cneo Genucio Aventinense y Lucio Emilio Mamercino, por 2ª vez.
Son nombrados censores Marco Fabio Ambusto y Lucio Furio Medulino Fuso.
Es nombrado dictador Lucio Manlio Capitolino Imperioso.
Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Lucio Pinario Nata.
Hechos destacados del año:
Ningún medio ofrecido a los dioses fue propicio.
Corrió por la ciudad de boca en boca un remedio antiquísimo, recordado por los más ancianos, que cesó una pestilencia.
Se dijo que un dictador clavó un clavo y la peste desapareció.
El Senado tomó la indicación como una obligación religiosa y ordenó que se nombrase un dictador de inmediato, cuyo cargo fue desempeñado por Lucio Manlio Capitolino Imperioso, que, a su vez, designó jefe de la caballería, magister equitum, a Lucio Pinario Nata.
Sobre la ocurrencia de clavar un clavo un dictador, existió una antigua ley, escrita en un lenguaje arcaico, que literalmente decía: "Quien sea el pretor inserte un clavo en los idus de septiembre"; o sea, el día 13 de septiembre, y el referido escrito estuvo colgado al lado del templo de Júpiter Óptimo Máximo, muy cerca del templo de Minerva, según Tito Livio.
La datación anual se registraba antiguamente con la clavada de un clavo.
Marco Horacio Pulvilo en su primer consulado habido el año siguiente a la expulsión de los reyes o la abolición de la monarquía, realizó la ceremonia de clavar un clavo, que posteriormente, pasó a los dictadores, debido a su mayor autoridad.
El dictador Lucio Manlio Capitolino, apodado Imperioso por su altivez, inició un alistamiento, desconsiderado por parte de la plebe, para dirigir la guerra contras los hérnicos.
Los tribunos de la plebe, como era costumbre, se opusieron al dictador, que desistió de su empeño y cesó en el cargo de su magistratura.
362 antes de Cristo o 391 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Genucio Aventinense, por 2ª vez, y Quinto Servilio Ahala, por 2ª vez.
Es nombrado dictador Apio Claudio Craso Inregilense.
Hechos destacados del año:
El tribuno de la plebe Marco Pomponio acusó al ex dictador Lucio Manlio Capitolino Imperioso por el mal proceder en el alistamiento mencionado el año anterior y la relación con su hijo.
El inculpado fue odiado por el maltrato empleado contra los ciudadanos cuando procedió a listar las tropas, multando, azotando o encarcelando a los que no respondieron con su nombre al llamarlos.
Además, por su comportamiento violento, sufrido tanto por sus familiares como por sus compatriotas, se le sobre nombró "Imperioso", un calificativo repulsivo.
Se dijo del acusado que su hijo, por no tener una elevada elocuencia, fue castigado a trabajos propios de un esclavo en el taller (ergastulum, la cárcel de los siervos domésticos) destinado a los esclavos donde no cesaban de trabajar, penándole a una formación propia de un rústico y mermándole sus capacidades naturales.
El citado hijo, de nombre Tito Manlio Imperioso Torcuato, sintiéndose culpable por ser parte del motivo de la acusación vertida contra su padre, apareció en casa del tribuno de la plebe, Marco Pomponio, comunicándole que le iba a informar de un asunto importante pero sin testigos que presenciaran la charla.
Una vez solos, Tito Manlio Imperioso Torcuato extrajo un cuchillo que ocultaba entre sus ropas y amenazó a Marco Pomponio con clavárselo si no abortaba para siempre la asamblea dispuesta a enjuiciar a su padre.
Cumpliendo la exigencia jurada que el hijo del acusado le impuso, Marco Pomponio retiró la denuncia.
El acto valeroso mostrado por Tito Manlio Imperioso Torcuato salvó a su padre de un ajusticiamiento y fue premiado por la plebe, que aceptó perdonar la brutalidad y la crueldad del ex dictador habida con los ciudadanos romanos.
La República romana contaba con cuatro legiones y este año los tribunos militares de cada legión, que podían pertenecer al orden plebeyo, fueron elegidos por voto popular, obteniendo Tito Manlio Imperioso Torcuato un puesto entre los designados.
El Senado pidió en una asamblea popular que se votara sobre la decisión de la guerra contra los hérnicos.
Dictaminado entablar hostilidades contra los hérnicos, el cónsul Lucio Genucio Aventinense, previo sorteo, asumió el mando.
Como primer cónsul plebeyo en dirigir un enfrentamiento del calado trascendental que representaba la evidente contienda, el Senado puso mucho interés en la observancia de los auspicios realizados por el citado cónsul por el hecho de concluir si fue sabio o necio aprobar la ley que autorizó a un plebeyo ocupar uno de los dos cargos relativos al consulado.
Lucio Genucio Aventinense cayó en una trampa urdida por los hérnicos y fue rodeado, derrotado y muerto por los enemigos citados.
Los patricios se sirvieron de la derrota del cónsul plebeyo para burlarse de la plebe, reivindicando el derecho a la obtención del consulado con arreglo al nacimiento; también dejaron claro que los plebeyos no podían hacer uso de los auspicios porque era un pecado que los realizaran y, además, los acusaron de contaminar los auspicios, acto que los dioses inmortales castigaban por profanarlos, hecho que corroboraba el desastre del fallecido cónsul, Lucio Genucio Aventinense.
Apio Claudio Craso Inregilense, el acérrimo opositor a la aprobación de las leyes licinio-sextias, acaudilló la oposición contra la política actual y la condenó, apoyándose en el cónsul patricio Quinto Servilio Ahala.
El Senado le nombró dictador e inmediatamente se efectuó un alistamiento.
No hay fuentes que aseguren quien fue el jefe de la caballería, magister equitum, de Apio Claudio Craso Inregilense, pero algunos autores sostienen que fueron o un tal Mucio Escévola o un tal Cornelio Escápula.
En espera de la llegada del dictador, el cónsul Quinto Servilio Ahala tomó el mando de las legiones y alentó a sus legionarios para efectuar una salida del campamento, en el que estaban confinados sus hombres, que se enfrentaron de nuevo a los pavoneados hérnicos, orgullosos por su anterior victoria, y los desbandaron, consiguiendo que huyeran despavoridos.
El dictador felicitó al cónsul por mantener en su poder el campamento y fue al encuentro de los hérnicos, que habían reforzado su ejército con todos los hombres capaces de empuñar un arma.
A mitad de camino habido entre el campamento romano y el campamento hérnico tuvo lugar un combate, donde destacaron ocho cohortes romanas compuestas por unos tres mil doscientos legionarios, entrenadas concienzudamente con el objeto de romper el centro de la batalla, pero fueron frenadas por otras tantas del enemigo, que las emulaban con el mismo valor y ardor.
Poco a poco el enemigo fue reculando y se retiró precipitadamente, acabando la batalla con muchos muertos y heridos por ambos bandos.
Al día siguiente los romanos llegaron al campamento hérnico y hallaron solo heridos abandonados a su suerte.
La victoria fue amarga y supuso perder un cuarto de sus fuerzas militares, tanto en la infantería como en la caballería.