Roma, Historia Eterna

A037 Roma, Historia Eterna - República XXIII (435-441 a.u.c.)


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La República oligárquica
Son nombrados censores Lucio Papirio Craso y Cayo Menio. El Senado romano rechazó una nueva propuesta de tratado con los samnitas, pero, tras varios días de apelación de la delegación del Samnio a la ciudadanía romana, este órgano accedió a firmar una tregua de dos años. En Apulia, también, los pueblos de Teano y Canosa , preocupados por la presión samnita, que ya había desgajado de su territorio la plaza fuerte de Luceria y cansados de los estragos constantes que habían sufrido, así como la ciudad de Arpi, entregaron rehenes y se rindieron al cónsul Lucio Plaucio Venón. Lucio Papirio Craso y Cayo Menio, los nuevos censores, permitieron añadir balcones a los diferentes edificios que rodeaban el foro, para que los espectadores pudieran obtener más espacio al contemplar los juegos que se expusieron allí.
Son nombrados cónsules Cayo Junio Bibulco Bruto y Quinto Emilio Bárbula. El pueblo de Teate en la Apulia acordó un tratado con los cónsules Cayo Junio Bibulco Bruto y Quinto Emilio Bárbula. El cónsul, Cayo Junio Bibulco Bruto, capturó la fortaleza de Forento en Apulia y el cónsul Quinto Emilio Bárbula tomó la ciudad de Nérulo en Lucania. Cabe reseñar que Roma estaba extendiendo su orden legislativo, sus leyes, por todas las partes conquistadas o anexionadas.
Las ambiciones de Agatocles, sucesor de Timoleón el corintio, vieron la luz al dar un golpe de Estado en Siracusa, apoderándose de la ciudad. Es nombrado dictador Lucio Emilio Mamercino Privernas, por 2 vez. Los samnitas, que habían aprovechado la tregua de casi dos años para atraerse a las ciudades etruscas, a espaldas de Roma, para fortalecer sus puntos de apoyo en Campania central y meridional, hostigaron a Roma. Los romanos recuperaron Satícula, cedida a los samnitas tras la derrota de las Horcas Caudinas.
El dictador Lucio Emilio Mamercino Privernas primero repelió el ataque saticulano, obligándoles a recluirse tras las murallas de su ciudad y, luego, volvió todas sus fuerzas contra los samnitas de Cayo Poncio, a los que expulsó en desorden hacia su campamento, que, posteriormente, abandonaron por la noche y se alejaron de Satícula. En venganza por el fracaso en Satícula, los samnitas asediaron la ciudad de Plística, aliada de Roma. Es nombrado dictador Quinto Fabio Máximo Ruliano. Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Quinto Aulio Cerretano, que fue sustituido, tras su muerte, por Cayo Fabio Ambusto.
El dictador, Quinto Fabio Máximo Ruliano, junto con su jefe de la caballería, Quinto Aulio Cerretano, marchó con refuerzos a Satícula para hacerse cargo del ejército del anterior dictador, Lucio Emilio Mamercino Privernas. Los samnitas volvieron a incordiar el campamento romano de Satícula, pero, después de varios enfrentamientos, retomaron el camino hacia la ciudad sitiada de Plística. Unos días más tarde Satícula se rindió a los romanos y Plística fue tomada al asalto por los samnitas. El dictador Quinto Fabio Máximo Ruliano cambió de escenario bélico y trasladó sus destacadas tropas del Samnio y Apulia a la ciudad de Sora.
Esta última ciudad citada se rebeló contra Roma, pasándose al bando samnita, después de dar muerte a los colonos romanos. Con la finalidad de vengar la muerte de los colonos y restaurar el dominio romano sobre la colonia, el dictador se dirigió hasta allí a toda velocidad. Roma tuvo que enviar refuerzos al mando del nuevo magister equitum, Cayo Fabio Ambusto. Cayo Fabio Ambusto, el reciente jefe de la caballería, al acercarse a Sora envió mensajeros para consultar al dictador sobre dónde debía asentar su posición y sobre el momento y manera de atacar al enemigo.
Después de ponerse al tanto de los planes del dictador, detuvo su ejército en un lugar donde quedó bien oculto. El dictador, Quinto Fabio Máximo Ruliano, ordenó que los refuerzos no entrasen en la zona y que permanecieran ocultos, para que de este modo no se arriesgasen a un enfrentamiento precipitado. La segunda fase determinó al dictador mantener a sus hombres durante varios días confinados en su campamento y les ocultó la venida del nuevo magister equitum con un ejército de refresco. Cuando todas las fuerzas estaban empeñadas en el combate, el jefe de caballería, Cayo Fabio Ambusto, condujo a sus caballeros hasta la retaguardia enemiga.
Así acorralados, los samnitas huyeron en todas direcciones, cada uno por donde mejor pudo. Un gran número de samnitas, agrupados por el miedo y tan cerca unos de otros, hasta tal punto de no poder utilizar sus armas, fueron muertos por los romanos. El campamento del enemigo fue capturado y saqueado, y los soldados, cargados con el botín, se marcharon de vuelta a su propio campamento sito en Sora para seguir con el asedio de la ciudad. Lejos de allí, otra fuerza samnita asaltó la ciudad de Terracina sin éxito.
Son nombrados cónsules Cayo Sulpicio Longo, por 3 vez, y Marco Petelio Libón. Es nombrado dictador Cayo Menio, por 2 vez. Los cónsules Marco Petelio Libón y Cayo Sulpicio Longo recibieron el ejército de manos del dictador Quinto Fabio Máximo Ruliano, después de que gran parte de los veteranos fuesen enviados a casa y de que llegaran nuevas tropas para completar los efectivos. Cayó la ciudad de Sora y, tras castigar a los responsables de la muerte de los colonos, azotados y decapitados con gran satisfacción de la plebe de Roma, se dejó una guarnición romana en la ciudad.
La batalla de Láutulas tuvo como consecuencia las defecciones de las ciudades y campos ausones, pues muchos hombres, entre ellos más jóvenes, consideraron vencidos a los romanos y se ofrecieron a los samnitas para servirlos. Por otra parte, la guarnición romana en Lucera fue entregada a los samnitas que se apoderaron del lugar. Un ejército romano, que no estaba lejos de la ciudad, la reconquistó tan solo en un único asalto. Lucerinos y samnitas fueron muertos sin darles cuartel, y tan grande fue la indignación en Roma que, cuando se discutió en el Senado el asunto de enviar nuevos colonos a Lucera , muchos votaron por la completa destrucción de la ciudad.
A pesar de la distancia de esta ciudad con Roma, que, en un principio, se dudó de enviar tan lejos a ciudadanos romanos, se aprobó finalmente destinar a dos mil quinientos colonos. Desde entonces la ciudad fue fiel aliada de Roma. Entre algunos de los principales hombres de Capua también se intrigó con la traición a Roma. Tras suicidarse los cabecillas de la deserción de Capua, el dictador, Cayo Menio, investido como juez penal mediante un decreto, cuya jurisdicción comprendió Capua y cualquier territorio sospechoso de traición, investigó a hombres de familias elevadas de la propia Roma acusados de conspirar contra la República romana, suscritos a alianzas secretas con el fin de ofrecerse como candidatos para obtener magistraturas.
La nobleza también reclamó que en este caso el dictador y el jefe de la caballería deberían figurar entre los acusados más que entre los acusadores, y que así serían tan pronto como renunciasen a sus cargos. El dictador y el jefe de la caballería cesaron en sus cargos y fueron los primeros en ser juzgados ante los cónsules, pues así lo ordenó el Senado, y como los motivos alegados por los nobles contra ellos fueron completamente desestimados, resultaron triunfalmente absueltos. Incluso el ex cónsul, Quinto Publilio Filón, un hombre que desempeñó en varias ocasiones los más altos cargos en recompensa a sus servicios en Roma y en campaña, pero al que la nobleza siempre rechazó, fue llevado a juicio y fue también absuelto. Estos acontecimientos en Roma y una posible revuelta en toda la Campania, motivó a los samnitas, vueltos de la Apulia, a marchar hacia Caudio, por su proximidad a Capua, con la remota intención de arrebatar esta ciudad a los romanos.
El fracasado asalto de la ciudad de Terracina por lo samnitas el año anterior fue castigado por los romanos, que fueron al encuentro del enemigo que iba dirección a Capua. Finalmente se celebró una batalla de Terracina , en la que los samnitas situaron la caballería en las alas y la infantería en el centro, mientras que los cónsules romanos, Cayo Sulpicio Longo, se situó en el ala derecha y, Marco Petelio Libón, en la izquierda. El cónsul, Cayo Sulpicio Longo, al ver el frente samnita extendido, alargó sus líneas para evitar ser envuelto, mientras que el otro cónsul, Marco Petelio Libón, con una formación más cerrada, envió a primera línea a las cohortes de reserva, las cuales tenían el cometido de intervenir sólo si la lucha se prolongaba. En ese preciso momento fue entonces cuando Marco Petelio Libón ordenó a la caballería romana que cargase contra infantes y jinetes samnitas, poniendo en fuga a toda su ala derecha.
El cónsul, Cayo Sulpicio Longo, comprobando que en su zona no se entabló combate alguno, se dirigió nuevamente hacia allí con 1.200 hombres. El ala derecha romana logró mantener sus filas ante el ataque samnita hasta que Cayo Sulpicio Longo regresó una vez hundido el flanco derecho samnita. Los samnitas que pudieron escapar huyeron a Malavento, ahora conocido como Benevento . Los citados cónsules avanzaron hacia Boiano , ciudad principal del Samnio que sitiaron, permaneciendo en los cuarteles de invierno en espera de la llegada de los próximos cónsules.
Son nombrados cónsules Lucio Papirio Cursor, por 5 vez, y Cayo Junio Bibulco Bruto, por 2 vez. Es nombrado dictador Cayo Petelio Libón Visolo. El dictador Cayo Petelio Libón Visolo y el magister equitum Marco Folio Flacinátor se hicieron cargo del ejército establecido en Boiano . Enterados de que la ciudadela de Fregellas había sido capturada por los samnitas, levantaron el asedio y marcharon hacia allí.
Reconquistada Fregellas , que fue abandonada por los samnitas, dejaron una fuerte guarnición para custodiar la ciudad. Cabe citar que ciertos analistas concedieron al dictador, Cayo Petelio Libón Visolo, ventajas sobre los samnitas, pero atribuyeron el mérito de esta victoria al cónsul Cayo Junio Bubulco Bruto, que le acreditaron, además, la captura de las ciudades de Atina y Calacia. Por otro lado, los citados analistas explicaron que el dictador, Cayo Petelio Libón Visolo, fue nombrado como tal con el propósito de hincar el clavo por el brote de una epidemia. Es nombrado dictador Cayo Sulpicio Longo.
Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Junio Bubulco Bruto. Son nombrados censores Cayo Plaucio Deciano y Apio Claudio Caego . Cierto fue que, con la única excepción de los galos, ninguna nación se temió en aquellos tiempos tanto como la etrusca, debido a su proximidad a Roma y a su vasta población. Por ello, uno de los cónsules, Marco Valerio Máximo Corvino, permaneció destinado en el Samnio, mientras que el otro, Publio Decio Mus, aquejado de una enfermedad grave, quedó en Roma, y, por orden expresa del Senado, se nombró dictador a Cayo Sulpicio Longo, que, a su vez, designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Cayo Junio Bubulco Bruto.
La emergente situación conllevó al dictador a obligar a cuantos hombres estaban disponibles para el servicio y a prestar el juramento militar. No obstante el dictador esperó que los etruscos dieran el primer paso, pero, a pesar de prepararse para la guerra, éstos fueron igualmente reacios a comenzar las hostilidades. La Vía Apia ligó Roma con Capua, cuya ciudad creció en importancia, comenzando a expandirse por la llanura, junto con la explotación agrícola del territorio. Continuando con el devenir del censor, llevó a cabo estas empresas en solitario, pues, debido al odio que produjo por el modo de revisar las listas senatoriales y cubrir las vacantes, su colega, el otro censor, Cayo Plaucio Deciano, completamente avergonzado de su conducta, dimitió.
Como el territorio romano estaba dividido en treinta y una tribus territoriales, cuatro urbanas y veintisiete rústicas, que daban una absoluta mayoría en las votaciones al campo sobre la ciudad, Apio Claudio Caego autorizó a los humildes de la plebe urbana a inscribirse en cualquiera de las treinta y una tribus territoriales, sin la antigua limitación exclusiva a las cuatro urbanas. Como consecuencia la fortuna mobiliaria en Roma llegó a competir con la fortuna territorial.
También hay que destacar que este año fue el principio de las siguientes normativas legislativas
Por la ley Ovinia , los plebeyos accederán al cargo de Senador de la República de Roma. Para promocionar en el orden senatorial como senador, la magistratura quedó abierta a todos los ciudadanos que hubieran sido antes cónsul, pretor o edil curul. También el Senado arrebató al consulado la potestad de nombrar dictadores, controló las reelecciones o prórrogas de magistrados y fue, a partir de entonces, la principal institución de gobierno. Volviendo al hilo de las conquistas y asentamientos romanos, la Apulia y la Campania fueron por completo para Roma.
Igualmente las islas Poncias, que dominaban el golfo, fueron ocupadas por los romanos. La ciudad de Satícula, ubicada en la frontera de los dos países, entre la Campania y el Samnio, fue un puesto de avanzada contra los samnitas, y, por último, Interamna Sucasina y Suesa Aurunca aseguraron las comunicaciones entre Capua y Roma. La Campania quedó perfectamente asegurada para Roma, cuyos vastos proyectos quieren la sumisión de toda la Italia, encerrándola en una red inmensa de fortalezas y vías militares. En otro tiempo las ciudadelas de Norva y de Cora separaron a los volscos de los ecuos, cuando Roma recibió el apoyo de los hérnicos y, luego, de Arpi.
En resumen, la liga samnita dejó a Roma realizar y consolidar sus conquistas en la Campania antes de resolverse a hacer una oposición seria. Las luchas continuas contra los helenos de la Gran Grecia desconcentraron a los samnitas para llevar a cabo una política previsora. El helenismo abrió una profunda brecha en el organismo de la raza samnita. La confederación de los samnitas conservó intactas en el Samnio las costumbres y la bravura de sus antepasados, pero se debilitó y pulverizó por la división y dispersión de todos los pueblos y ciudades.
Fue necesario que los italianos abriesen lo ojos, porque si sucumbía la libertad de los samnitas, arrastraría a la de las demás a quedar también subyugada. Después de acceder al poder como strategos autócrator, Agatocles, las ciudades de Acragante, Gela y Mesana, temerosas de que aquél extendiera su poder por toda Sicilia, se plegaron al socorro de los oligarcas emigrados, dirigidos por Sosístrato, a la ayuda espartana de Acrótato y a los tarentinos de la Magna Grecia, que enviaron a las costas de la isla una flota.
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Roma, Historia EternaBy franzogar