Roma, Historia Eterna

A043 Roma, Historia Eterna - República XXIX (460-463 a.u.c.)


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ROMA
Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
o del 244 al 726 ab urbe condita).
293 antes de Cristo o 460 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Lucio Papirio Cursor y Espurio Carvilio Máximo.
Todos los hombres del Samnio se presentaron en Aquilonia (Carruna o Carbonara) para efectuar un reclutamiento general.
Allí, unos cuarenta mil hombres, toda la fuerza del Samnio, tomaron estricto juramento religioso de servir a su país, y fueron forzados a unirse al ejército ante un altar dedicado a los dioses, mediante un rito según el viejo ritual de la religión samnita.
El cónsul, Espurio Carvilio Máximo, se hizo cargo de las legiones del ya ex cónsul, Marco Atilio Régulo, estacionados en el territorio de Interamna Sucasina (actual Teramo) y se dirigió hacia el Samnio, donde tomó la ciudad de Amiterno (actual Pescara), matando a 2.800 y haciendo 4.200 prisioneros.
El cónsul, Lucio Papirio Cursor, con un ejército recién alistado mediante decreto senatorial, atacó con éxito la ciudad de Duronia. A continuación, los cónsules atravesaron el Samnio en diferentes direcciones: Espurio Carvilio Máximo, después de devastar el territorio atinate, llegó hasta Cominio y Lucio Papirio Cursor hasta Aquilonia, donde estaba situado el grueso del ejército samnita.
Durante algún tiempo, las tropas de Lucio Papirio Cursor, aunque no completamente inactivas, se abstuvieron de cualquier serio enfrentamiento.
El tiempo transcurrió acosando al enemigo cuando estaba tranquilo y retirándose cuando mostraba resistencia, amenazándole más que presentando batalla.
Lucio Papirio Cursor preparó a sus tropas para entrar en combate y comunicó a Espurio Carvilio Máximo, que se encontraba ya en Cominio, que, aunque tuviera sus pensamientos más en Aquilonia, donde la situación era bastante crítica, que en el mismo Cominio, atacase precisamente esta ciudad con todo su ejército, para evitar que desde aquí los samnitas mandasen refuerzos a Aquilonia.
Espurio Carvilio Máximo estuvo de acuerdo con el plan, pues sabía perfectamente que el grueso del ejército samnita acampaba en Aquilonia.
Cuando situó las reservas en sus posiciones respectivas y puso prefectos al mando de las fuerzas aliadas, Lucio Papirio Cursor dio la señal para la batalla.
Justo en aquel instante, mientras formaba las posiciones de las legiones, llegó un desertor con la noticia de que 20 cohortes samnitas, de 400 hombres cada una, habían llegado a Cominio.
Inmediatamente el cónsul, Lucio Papirio Cursor, envió un mensajero para advertir a su colega, Espurio Carvilio Máximo, de este movimiento.
Puso el mando del flanco derecho a Lucio Volumnio Flamma Violens y el izquierdo a Lucio Cornelio Escipión Barbato.
El mando de la caballería recayó sobre los legados Cayo Cedicio y Tito Trebonio y, al también legado, Espurio Naucio Rútilo, le ordenó que cogiese tres cohortes de auxiliares y reuniese todas las mulas de carga con el fin de alcanzar una elevación cercana para que, desde allí, aparecer en pleno combate, levantando la mayor polvareda posible para parecer que llegaba otro ejército romano.
La caballería rompió en centro de las filas samnitas al primer embiste, mientras Lucio Volumnio Flamma Violens y Lucio Cornelio Escipión Barbato, aprovechando el desconcierto, atacaron desde las dos alas con la infantería.
El ejército samnita huyó al completo, unos en dirección a su campamento, otros a refugiarse tras los muros de Aquilonia, mientras que la nobleza y la caballería tomaron el camino hacia Boiano (Bovianum).
La caballería samnita fue perseguida por la caballería romana y la infantería samnita por la infantería romana y los flancos del ejército romano se separaron: el derecho se dirigió hacia el campamento samnita y el izquierdo hacia la ciudad de Aquilonia.
La primera victoria se debió a Lucio Volumnio Flamma Violens, que capturó el campamento samnita, mientras que Lucio Cornelio Escipión Barbato, percatándose de que, a menos que terminase su misión antes de que el enemigo tuviera tiempo de recuperarse de su pánico, atrincherado tras las murallas, y de no entretenerse en un ataque baldío sobre la ciudad fortificada, se dirigió hacia las puertas seguido por sus hombres en formación de tortuga.
Tras desalojar a los samnitas de las murallas a ambas partes de la puerta de la ciudad, no se aventuró a penetrar en el interior, porque contaba con muy pocos hombres.
Lucio Papirio Cursor, cuando comprobó que el campamento samnita fue capturado y se dio cuenta que sus hombres tomaron las murallas, ordenó a las tropas que tenía libres de que efectuasen un ataque en toda regla y entrasen en la ciudad. Al día siguiente, tomada la ciudad, se hizo el recuento de las víctimas, dando como resultado 20.340 muertos y 3.870 prisioneros samnitas y, además, la captura de 97 enseñas militares.
Esto sucedió en la batalla de Aquilonia celebrada en la Tercera Guerra Samnita.
En el momento y el mismo día en que Lucio Papirio Cursor atacó al grueso del ejército samnita en Aquilonia, su colega Espurio Carvilio Máximo, como ambos cónsules acordaron, dio la señal de presionar con todas sus tropas la ciudad de Cominio para evitar que desde allí se mandaran refuerzos a Aquilonia.
En este preciso instante, llegó el mensajero enviado por Lucio Papirio Cursor para advertirle de que hacia allí venían 20 cohortes samnitas en auxilio de los sitiados.
Espurio Carvilio Máximo se vio obligado a retrasar el ataque y a destinar una parte de sus tropas a detener a los recién llegados samnitas.
Acto seguido, ordenó al legado Décimo Junio Bruto Esceva que tomara una legión, diez cohortes auxiliares y la caballería para partir al encuentro de los refuerzos samnitas que se aproximaban e impedir que se acercaran más a Cominio.
Espurio Carvilio Máximo inició el asalto a Cominio, llevando escalas por todo el contorno de los muros y efectuando un ataque contra las puertas de la ciudad.
Los samnitas, tras una primera defensa, observaron que los romanos estaban combatiendo y tomando varias partes de la muralla.
Murieron 4.880 samnitas y 11.400 fueron hechos prisioneros.
Esto aconteció en la conquista de la ciudad de Cominio.
Los cónsules entregaron las dos ciudades: Aquilonia y Cominio al saqueo y al fuego y ese mismo día ambas ardieron.
Como el enemigo, entonces, no tenía ningún ejército en condiciones de luchar en campo abierto y la guerra solo podía continuarse mediante el ataque a sus ciudades, se decidió el saqueo de aquellas, cuya captura enriqueciera a los soldados.
Los cónsules enviaron cartas a Roma dando cuenta de sus operaciones y luego se separaron.
Pero las cosas se complicaron para los romanos, porque los etruscos, que actuaban según un acuerdo secreto con los samnitas, aprovecharon el momento en que los dos cónsules y los ejércitos romanos luchaban en el Samnio, circunstancia que ofreció una propicia ocasión para reanudar la guerra.
Como desatendieron las reclamaciones de los feciales romanos, el pueblo ordenó, junto con la sanción del Senado, declarar la guerra a los faliscos.
En estas tres ciudades fueron muertos y apresados unos 10.000 hombres, resultando ligeramente superior el número de prisioneros que de fallecidos.
Efectuada la orden del Senado por los cónsules, correspondió a Espurio Carvilio Máximo la Etruria, para gran satisfacción de sus hombres, que ya no podían soportar el intenso frío del Samnio. Echado el invierno encima, el cónsul, Lucio Papirio Cursor, retiró su ejército del Samnio ante la imposibilidad de permanecer más tiempo entre el frío y la nieve.
Al regresar a Roma, se le concedió un triunfo por unanimidad.
Celebrado su triunfo, Lucio Papirio Cursor condujo su ejército a las proximidades de Vescia, cuyo territorio estaba aún infestado de samnitas, y allí invernó.
Durante este tiempo, Espurio Carvilio Máximo atacó Troilo, en Etruria, y luego capturó cinco castillos, posiciones de gran fortaleza natural.
En estas acciones el enemigo sufrió la pérdida de 2.400 muertos y 2.000 prisioneros.
Este donativo resultó aún más aceptable para sus hombres tras la mezquindad de su colega, Lucio Papirio Cursor.
Lucio Papirio Cursor celebró las elecciones consulares.
292 antes de Cristo o 461 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Quinto Fabio Máximo Gurges y Décimo Junio Bruto Esceva
Hechos destacados del año:
El recién elegido cónsul, Quinto Fabio Máximo Gurges, fue hijo del también cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano. El propio Lucio Papirio Cursor fue nombrado pretor.
La respuesta fue traer al dios Esculapio de Epidauro a Roma.
291 antes de Cristo o 462 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Cayo Junio Bruto Bubulco y Lucio Postumio Megelo, por 3ª vez.
Es nombrado procónsul Quinto Fabio Máximo Gurges.
Hechos destacados del año:
Roma volvió a su vieja técnica de desmenuzar pieza a pieza al adversario a partir de la frontera noroeste hacia el sureste, estableciendo a orillas del Anfido (Ofanto), cruce de los territorios samnita, lucano y apulio, la fuerte fortaleza o colonia militar de Venusia, cuna del poeta Horacio.
Se enviaron allí no menos de 20.000 hombres, debido a su importancia militar.
El jefe samnita, Cayo Poncio, vencido por los romanos y capturado por el ex cónsul Quinto Fabio Máximo Ruliano, fue ahorcado.
290 antes de Cristo o 463 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Publio Cornelio Rufino y Manio Curio Dentato.
Hechos destacados del año:
Manio Curio Dentato y Publio Cornelio Rufino sometieron a los samnitas y obtuvieron victorias tan decisivas sobre ellos, que la guerra que había durado 49 años, fue llevada a su fin, y los samnitas pidieron la paz que se les concedió.
Los cónsules celebraron un triunfo sobre los samnitas.
Agotadas las fuerzas del Samnio por la guerra, este pueblo hizo la paz y renovó formalmente su alianza con Roma.
Roma llegó a la paz con los samnitas, a los que obligó a proporcionarle tropas auxiliares en caso de guerra.
Los samnitas se rindieron finalmente, pero Roma no se vio en condiciones de exigir demasiado.
La única condición favorable a Roma fue que el Samnio renunció a combatir independientemente.
Sus soldados sólo podrían luchar bajo la dirección romana.
No obstante, el Samnio conservó su independencia, pero quedó rodeado por colonias romanas.
Se disolvió la coalición samnita-etrusco-gala formada contra los romanos, quienes se apoderaron de Umbría.
Después del final de esta campaña contra el Samnio, Manio Curio Dentato marchó contra los sabinos, que se habían rebelado contra Roma, y habían apoyado a los samnitas.
Los sabinos, sin aparecer en las crónicas durante 200 años, fueron mencionados de nuevo, luchando contra Roma al final de la tercera guerra samnita.
Al frente del ejército romano, Manio Curio Dentato conquistó y anexionó definitivamente la Sabina, territorio encuadrado en la Italia central.
Muchos prisioneros fueron vendidos como soldados, aunque otros fueron admitidos a la ciudadanía romana sin derecho al sufragio.
Roma se anexionó el territorio situado al este del Lacio y al norte del Samnio, llegando al mar Adriático por primera vez.
Este final de la tercera guerra samnita entre Roma y el Samnio se fraguó, porque, aunque el potencial y los recursos de ambos contendientes fueron diversos, Roma gozó de una organización y una sociedad más compactas.
También Roma superó al Samnio porque su ejército, que formó la legión, compuesta ahora por manípulos, unidades más móviles, se adaptó mejor a la orografía del terreno que la cerrada falange samnita.
Si los romanos resultaron victoriosos en las guerras fue porque ningún otro pueblo deseó la victoria tanto como ellos.
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Roma, Historia EternaBy franzogar