244 antes de Cristo o 509 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Aulo Manlio Torcuato Ático y Cayo Sempronio Bleso, por 2ª vez.
La decisión adoptada por el Estado cartaginés, cuya armada consumía muchos recursos financieros, perjudicó al ejército de Amílcar Barca, abandonado a su suerte en Sicilia y carente ahora de posibles refuerzos.
Sicilia.
Los trabajos y continuos combates debilitaron y redujeron al máximo a los romanos y a cartagineses y las frecuentes contribuciones y gastos continuados agotaron y mermaron sus fuerzas.
243 antes de Cristo o 510 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Cayo Fundanio Fúndulo y Cayo Sulpicio Galo.
Es elegido pontífice máximo (pontifex maximus), Lucio Cecilio Metelo.
El cónsul, Cayo Fundanio Fúndulo, fue enviado a Sicilia.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
El cónsul, Cayo Fundanio Fúndulo, obtuvo el destino de Sicilia para oponerse a Amílcar Barca, que mantenía ocupada la ciudad de Érice (antigua Eryx).
El cónsul romano respondió a Amílcar Barca que la tregua solicitaba debía versar sobre los sobrevivientes y no por los finados, y rechazó su demanda.
242 antes de Cristo o 511 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Aulo Postumio Albino y Cayo Lutacio Cátulo.
Es nombrado pretor Publio Valerio Faltón.
Hechos destacados del año:
Cayo Lutacio Cátulo, siendo un homo novus (hombre nuevo, sin antepasados en cargos públicos) fue destinado a Sicilia.
Este mandato explícito conllevó la necesidad de nombrar un segundo pretor, porque la guerra con Cartago requería de dos comandantes, en este caso, del otro cónsul, Cayo Lutacio Cátulo, y del reciente pretor peregrino, Publio Valerio Faltón.
En el verano de este año la armada romana, zarpó rumbo al oeste de Sicilia para bloquear totalmente los accesos marítimos de Lilibeo (Marsala) y Drépano (Trapani), mientras que la marina de guerra del enemigo se hallaba todavía en sus cuarteles de invierno en Cartago.
Desde la batalla de Palermo, ocho años atrás, los romanos estuvieron en posesión de toda la isla de Sicilia, a excepción de Lilibeo (Marsala) y Drépano (Trapani) y el campamento fortificado en el monte Érice.
Desde la gran victoria de Adherbal sobre Publio Claudio Pulcro, siete años atrás, a los romanos les faltaba por completo una flota.
Para los romanos la guerra tomó un aspecto cada vez peor, evidenciado por la carencia de un militar que igualara a Amílcar Barca, que adiestró en destreza a sus soldados hasta que los equilibró con los legionarios romanos.
Volviendo al hilo del relato, el conflicto siciliano, dilatado en el tiempo, comenzó a mermar la moral de las tropas cartaginesas, especialmente la de las tropas mercenarias, que se rebelaron contra Amílcar Barca, donde unos 1.000 mercenarios galos trataron de traicionarlo para entregar Érice a los romanos, pero, al ser su plan descubierto, desertaron al enemigo.
Tras varios años de agotadoras luchas terrestres de posiciones contra el cartaginés Amílcar Barca, los romanos mantuvieron sus posiciones en Sicilia.
Ni una sola nave púnica salió al paso de la flota romana conducida por el cónsul, Cayo Lutacio Cátulo, cuando partió rumbo a Sicilia, porque los cartagineses no se imaginaron ni siquiera su existencia y, además, los barcos púnicos más cercanos se encontraban fondeados en Cartago.
El cónsul, Cayo Lutacio Cátulo, junto con su segundo en el mando, el pretor, Publio Valerio Faltón, entonces, llegó a Drépano (Trapani) y a los fondeaderos cercanos a Lilibeo (Marsala), batió las precarias y escasas naves cartaginesas y controló entonces los puertos de dichas ciudades apenas sin resistencia, sitiándolas por mar y por tierra durante el invierno y dejando a dichas ciudades al borde de la inanición.
241 antes de Cristo o 512 ab urbe condita.
Son nombrados cónsules Aulo Manlio Torcuato Ático, por 2ª vez, y Quinto Lutacio Cercón.
Son nombrados censores Marco Fabio Buteón y Cayo Aurelio Cota.
Es nombrado procónsul, Cayo Lutacio Cátulo.
Hechos destacados del año:
El cónsul, Quinto Lutacio Cercón, fue enviado a Sicilia a tratar los asuntos de la isla junto con su hermano, el procónsul, Cayo Lutacio Cátulo.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
El almirante cartaginés, Hannón, quiso llegar a Érice, cumpliendo su plan, sin atraer la atención de los romanos, y aligerar sus barcos, desembarcando la carga, para transportar un buen número de las valientes y disciplinadas tropas de Amílcar Barca.
Ante las desfavorables condiciones, el procónsul, Cayo Lutacio Cátulo, encendió el ánimo de sus tropas y determinó interceptar a los cartagineses y ordenó formación de batalla. Los cartagineses, tan pronto advirtieron que los romanos les habían cortado el rumbo, se alentaron mutuamente para enfrentarse a lo inevitable.
La escuadra romana, bien construida y armada, obedeció a un almirante hábil, al pretor peregrino, Publio Valerio Faltón, que asumió el mando como segundo comandante de la flota, porque el procónsul, Cayo Lutacio Cátulo, que continuaba curándose de una herida sufrida durante el sitio de Drépano (Trapani), le delegó toda su autoridad militar.
Ambas flotas se enfrentaron y dilucidaron el final de la guerra.
Los romanos contabilizaron 30 naves hundidas y otras 50 averiadas.
Nuevos hechos destacados del año:
Sicilia.
A pesar de la inesperada derrota, los cartagineses estuvieron dispuestos a continuar con la guerra, y a socorrer las tropas imposibilitadas de Sicilia, al estar el mar en posesión de los romanos, porque abandonarlas y entregarlas al destino, conllevaba quedarse sin tropas y sin jefes para el inicio de un nuevo conflicto bélico.
Evidentemente la falta de una segunda flota para acudir en auxilio de las sitiadas tropas cartaginesas, obligó al gobierno de Cartago dar plenos poderes al general Amílcar Barca para iniciar los tratos de paz con Roma en las mejores condiciones posibles, no sin antes crucificar al almirante Hannón, el responsable del desastre naval.
El procónsul, Cayo Lutacio Cátulo, ansioso por tener el honor de concluir una paz gloriosa, antes de que terminara su mandato, escuchó las propuestas del general cartaginés con placer, porque, en cierto modo, aliviaban los deteriorados y debilitados intereses romanos con esta guerra, que conocía.
Según cuenta Polibio: "Deberá haber amistad entre Cartago y Roma en estas condiciones, dando por supuesto que el pueblo de Roma también las apruebe: Los cartagineses deberán evacuar Sicilia completamente y no podrán levantar las armas contra Siracusa. Los cartagineses deberán entregar a Roma a todos los prisioneros de guerra, sin recibir rescate a cambio. Los cartagineses deberán pagar a los romanos dos mil doscientos talentos eubeos de plata en un plazo de veinte años."
En las conversaciones entre el púnico y el romano se estipuló que Cartago debía abandonar Sicilia y evacuar todas las islas entre Italia y Sicilia, renunciando a las bases de Lilibeo (Marsala) y Drépano (Trapani), devolver los prisioneros romanos sin rescate y pagar una indemnización de guerra de 2.200 talentos en 20 años.
Sicilia pasó a manos de Roma, salvo Siracusa, que siguió gobernada por Hierón 2º de Siracusa, su aliado.
La victoria de los romanos obtenida en las islas Égadas (Égates) sobre Cartago contribuyó a que, al regreso a Roma, Publio Valerio Faltón exigiese compartir el triunfo con el procónsul, Cayo Lutacio Cátulo.
Según Valerio Máximo, "Quinto Valerio Faltón no cayó en deshonor", porque aun así celebró un triunfo, pero dos días después que Cayo Lutacio Cátulo.
En cambio, en Sicilia hubo una mezcla de griegos, cartagineses y tribus nativas, que poco tuvieron que ver con la cultura italiana.
Sicilia.
Por lo demás, los romanos ocuparon, como dueños la mayor parte de la isla: Panormo (Palermo), Lilibeo (Marsala), Drépano (Trapani), Agrigento (Akragas), Mesina (Messana) y otras ciudades.
Para esto necesitaban que los cartagineses evacuasen la Cerdeña. África.
La derrota de Cartago frente a Roma le ocasionó serios problemas con sus soldados mercenarios, a los que no podía pagar.
Vencida Cartago, se planteó al gobierno el grave problema de licenciar las tropas utilizadas en la guerra, formadas en su mayor parte por mercenarios de las más distintas procedencias.
El negociador cartaginés de la paz, Amílcar Barca, consiguió con su firme actitud preservar de una deshonrosa rendición a sus tropas que las cláusulas del tratado, por el que Cartago renunció a Sicilia, obligaban a evacuar.
Ratificadas ya las cláusulas del tratado de paz con Roma, el general cartaginés, Amílcar Barca, pasó el ejército destacado en Érice (Eryx) a Lilibeo (Marsala), tras cumplir esa misión, renunció al mando, abdicando sus poderes en Giscón, y regresó a Cartago como particular.
El ejército de Amílcar Barca se retiró de Érice (Eryx) desfilando y armado pues se ganó el respeto de sus enemigos, dirigiéndose a Lilibeo (Marsala), desde donde posteriormente fueron enviados a Cartago por barco.
El general Giscón, comandante de la fortaleza de Lilibeo (Marsala), que fue el sustituto del general Himilcón, quedó encargado de llevar a Cartago, como un buen término, la repatriación o el traslado de los mercenarios, que defendieron Lilibeo (Marsala), baluarte de la última resistencia contra los romanos en Sicilia.
Los cartagineses sostuvieron siempre como una forma de buena política conformar sus ejércitos de diferentes naciones, tropas a sueldo, y mantener al soldado subordinado a sus jefes para precaver con facilidad una conspiración.
La indemnización exigida por los romanos causó tensión en las finanzas de la ciudad y obligaron a Cartago a buscar otras áreas de influencia para conseguir el dinero para pagar a Roma.
Pero ni Cartago fue aniquilada, ni Roma se alzó como indiscutible potencia hegemónica del Mediterráneo occidental.