Roma, Historia Eterna

A073 Roma, Historia Eterna - República XLIX (541 a.u.c. 2ª parte)


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Roma.
Italia.
Capua.
El pretor, Cayo Claudio Nerón, llegó con el resto del ejército a Nola desde Suéssula (Arienzo), dejando una guarnición en ese campamento.
Acto seguido, el cónsul, Apio Claudio Pulcro, regresó luego a Capua y encontró a su colega, Quinto Fulvio Flaco, trayéndolo todo lo necesario para el asedio desde Casilinum (Casilino) y disponiéndose a atacar la ciudad de Capua.
De este modo hubo tres pretorios que rodearon la ciudad de Capua, dispuestos a cercar la ciudad con fosos y vallas.
Aníbal siempre entendió que esta región del sur italiano era clave para facilitar la llegada del ejército macedonio de Filipo 5º desde Iliria.
Sicilia.
Siracusa.
Una vez completado el sitio de Capua por los tres ejércitos romanos, llegó a su término el asedio de Siracusa.
Gracias a un intercambio de prisioneros entre romanos y siracusanos, los romanos pudieron así observar que la altura de algunos tramos de muralla no era tan grande como en principio creyeron.
De esta forma, El procónsul, Marco Claudio Marcelo, pudo por fin atravesar las murallas y establecerse firmemente en la meseta Epipolae, donde estableció su campamento, lejos de las zonas habitadas para evitar que las tropas se desbandasen.
El cartaginés Bomílcar, al mando de una flota de 90 navíos en el puerto de Siracusa, abrumado por los desmanes de los romanos en la parte de la ciudad capturada, aprovechó el inicio de un temporal que obligó a la flota romana a alejarse del puerto siracusano para escabullirse sigilosamente con 35 barcos dirección hacia Cartago, dejando 55 buques a Epícides y los siracusanos.
También la llegada de Hipócrates y de Himilcón a Siracusa precipitó los acontecimientos, pues ambos aliados lanzaron un ataque contra el campamento de los romanos que mandaba un lugarteniente de El procónsul, Marco Claudio Marcelo, llamado Tito Quincio Crispino.
Al mismo tiempo, Epícides avanzó por la meseta de Epipolae contra El procónsul, Marco Claudio Marcelo, y la flota cartaginesa de Bomílcar, desplegada entre la ciudad y el campamento romano antiguo, evitó que Tito Quincio Crispino socorriese a su jefe.
Llegado el otoño, la peste asoló la ciudad de Siracusa, pero estuvo más extendida en el campamento cartaginés que en el romano.
Cuando El procónsul, Marco Claudio Marcelo, se enteró de un nuevo alistamiento de soldados para el ejército siracusano y que la citada flota de Bomílcar cargaba vastos suministros para abastecer Siracusa, envió la flota romana, favorecida por los vientos, para cerrar el paso a los buques cartagineses.
Epícides, desconsolado, zarpó hacia Agrigentum (Agrigento), alejándose definitivamente de Siracusa.
Vueltos los embajadores a la ciudad, acordaron junto a otros nobles siracusanos matar a los oficiales, que Epícides dejó al mando de la guarnición, cuya gente no era proclive a entregar la ciudad a los romanos.
Acto seguido, reunidos en asamblea ciudadana, nombraron un nuevo gobierno y se dispuso ceder la ciudad a los romanos.
Este hispano acordó con los romano abrir las puertas de la zona dependiente de su vigilancia y el día que le tocó defender la muralla entre la Achradina y la isla o Nasos, comunicó a El procónsul, Marco Claudio Marcelo, que llegó el momento de cumplir lo pactado.
Por allí entraron los romanos en la ciudad y esperaron que amaneciera.
Los siracusanos quedaron aliviados de sus aprensiones y abrieron, entonces, las puertas de la ciudad a El procónsul, Marco Claudio Marcelo, y sus legiones.
Iliria.
Por otra parte, los bienes muebles (incluyendo la población) pasarían a ser del dominio romano si los romanos actuaban solos o quedaría dividido entre romanos y etolios si ambos hubieran participado en cooperación.
Tras conocer la alianza entre Roma y la Liga Etolia, Filipo 5º se apresuró a asegurar su frontera norte. Mientras Filipo 5º hizo campaña en la frontera norte, otoño de este año, los etolios invadieron la ciudad de Acarnania, aliada de Macedonia.
Hispania.
Los hermanos Escipiones concertaron dividir sus fuerzas de tal modo que el procónsul, Publio Cornelio Escipión, avanzó al encuentro de Asdrúbal Giscón y Magón Barca con dos tercios del ejército romano y las tropas aliadas, unos 20.000 romanos más los aliados, y Cneo Cornelio Escipión Calvo, con el tercio restante del ejército y de los celtíberos recién alistados, buscó el combate con Asdrúbal Barca, con dos legiones, unos 10.000 soldados y los mercenario celtíberos.
Las tropas romanas operaban en la Oretana, cuando volvió de África Asdrúbal Barca.
Así, Asdrúbal Barca regresó a Hispania junto con el príncipe masilio, Masinisa, que aportó 3.000 jinetes númidas al ejército cartaginés.
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Roma, Historia EternaBy franzogar