Roma, Historia Eterna

A075 Roma, Historia Eterna - República LI (542 a.u.c. 2ª parte)


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2ª parte
211 antes de Cristo o 542 ab urbe condita.
Italia.
La marcha hacia Roma.
Aníbal decidió abandonar Capua, porque no arrastró a los romanos a una batalla campal y temió que le impidieran abastecer a su ejército.
Recuperó la audacia y la destreza de sus primeras campañas, se lanzó con su pequeño ejército entre los cuerpos enemigos y las fortalezas romanas, para obligar a los ejércitos romanos que sitiaban Capua a levantar el asedio y acudir en defensa de su capital.
El irse y el alejarse del ejército de Aníbal de Capua implicaba salvarla, pues así los romanos dividirían sus ejércitos para defender Roma.
Lo que pretendió fue aterrar a los romanos, que el grueso del ejército que asediaba Capua le siguiese y, de esta forma, lograr levantar el bloqueo a la postergada ciudad campana.
El procónsul, Quinto Fulvio Flaco, que entró a Roma por la puerta Capena, salió al encuentro de los jinetes cartagineses por la puerta Esquilina, desplegando sus legiones en el espacio que va de esta puerta a la de Colina, consiguiendo que el enemigo se retirara.
El cónsul, Publio Sulpicio Galba, persiguió al ejército púnico, destruyendo los puentes sobre el río Anio, cuyo destrozo obligó a Aníbal a vadear el mismo para poder cruzarlo.
Tras varios días aguantando la persecución romana, Aníbal, cerciorado de la inutilidad de su fracasada estrategia, centrada en haber atraído a las legiones romanas sitiadoras de Capua, planeó una emboscada nocturna contra el ejército perseguidor del cónsul, Publio Sulpicio Galba. Italia.
Campania.
Capua.
Enviada a los procónsules formalmente la rendición de Capua, llegado ya el verano, entró en la ciudad una legión seguida de dos escuadrones de caballería al mando del legado Cayo Fulvio Flaco. Hispania.
Tarraco.
La victoria romana en Campania, que logró la rendición incondicional de Capua, permitió a Roma reducir notablemente los efectivos movilizados de los tres ejércitos en territorio capuano, siendo una considerable parte de ellos destinada y enviada a Hispania a finales de este año, con el nuevo propretor designado, Cayo Claudio Nerón, y una fuerza de 6.000 infantes y 300 jinetes romanos, más otro tanto igual de infantes y 600 jinetes proporcionados por los aliados.
El cartaginés trató con el propretor romano abandonar Hispania con su ejército si le permitía salir de su posición actual.
La burla hizo que el propretor, Cayo Claudio Nerón, dispusiera perseguirlo, pero el ejército cartaginés se escabuyó y rehusó cualquier enfrentamiento.
El propretor romano no consiguió ninguna victoria espectacular, ni tampoco los cartagineses lanzaron ningún ataque coordinado sobre los romanos en Hispania.
Italia.
Roma.
Tras la recuperación de Capua, la atención de todos en Roma: Senado y pueblo romanos, se centró en Hispania tanto como en Italia.
Se decidió incrementar el ejército destacado en Hispania y nombrar un comandante en jefe del mismo.
Recibió miradas y aplausos de alegría tras su declaración de ciudadano dispuesto a ejercer el mando del ejército romano en Hispania.
Se procedió a la votación, cuyo resultado favoreció a Publio Cornelio Escipión, el hijo del procónsul fallecido en la Península, confiándole el mando supremo en Hispania.
Contra todo precepto legal, un simple privatus fue elegido por voto popular general en jefe de los ejércitos de Hispania.
Italia.
Hispania.
Tarraco.
Tarraco (Tarragona) fue ahora su cuartel general.
Marco Junio Silano, el sucesor como propretor de Cayo Claudio Nerón, envió las nuevas tropas a los cuarteles de invierno.
Macedonia.
Italia.
Roma.
A finales del verano, el procónsul, Marco Claudio Marcelo, partió de Sicilia a Roma y fue recibido por el pretor urbano, Cayo Calpurnio Pisón, que le consiguió una audiencia con el Senado.
Solicitó entrar en la ciudad en triunfo, pero su petición fue denegada.
Los tribunos de la plebe fueron autorizados por el Senado a proponer al pueblo que el día que entrase en la ciudad en ovación, el procónsul, Marco Claudio Marcelo, conservase su mando.
Sicilia.
Después de la partida del procónsul, Marco Claudio Marcelo, una flota cartaginesa desembarcó una fuerza de 8.000 infantes y 3.000 jinetes númidas para mantener viva la guerra en la isla.
Italia.
Tarento.
Italia.
Roma.
El cónsul, Cneo Fulvio Centúmalo, fue llamado para celebrar las elecciones consulares, cuya primera votación dio como resultado la elección de los candidatos Tito Manlio Torcuato y Tito Otacilio Craso, este último estando ausente de Roma.
Tres hombres fueron considerados futuribles cónsules: Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, Marco Claudio Marcelo y Marco Valerio Levino.
La siguiente votación designó a Marco Claudio Marcelo y a Marco Valerio Levino, que no estaban presentes en Roma, como nuevos cónsules.
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Roma, Historia EternaBy franzogar