2ª parte
210 antes de Cristo o 543 ab urbe condita.
Italia.
El cónsul, Marco Claudio Marcelo, reunió en el Samnio su ejército consular de 4 legiones, el procónsul, Cneo Fulvio Centúmalo tuvo 2 legiones en Apulia, y el procónsul, Quinto Fulvio Flaco 2 legiones en Herdonea y una legión en Capua.
Italia.
Apulia.
La ciudad de Herdonea (Ordona) se rebeló contra Roma después del desastre de Cannas y los romanos estuvieron dispuestos a retomarla.
El procónsul, Cneo Fulvio Centúmalo, fue el encargado de su reconquista.
Pero Aníbal fue escrupulosamente informado por emisarios de Herdonea (Ordona) de la posición insegura del campamento romano y ansió salvar esa ciudad aliada.
Comenzó la segunda batalla de Herdonea.
El procónsul formó, no obstante, sus fuerzas de unos 20.000 infantes y 2.000 jinetes en dos líneas para presentar batalla a Aníbal, donde colocó a los vélites, a la legión 5ª y otra aliada a la vanguardia y la legión 6ª y otra aliada a la retaguardia, situando los jinetes en las alas.
Aníbal distribuyó su infantería en dos líneas y delante de esas, colocó la infantería ligera, disponiendo así tres líneas, que la caballería en las alas también imitó, donde las dos primeras líneas fueron ocupadas por la caballería pesada y la última por la caballería ligera.
El procónsul romano hizo exclusivamente aquello que esperó Aníbal: dedicarse a dar órdenes a su línea de infantería, descuidando sus alas.
Por otra parte, la caballería púnica del ala izquierda, una vez rodeada esa retaguardia romana, atacó el campamento romano.
Aníbal redobló sus esfuerzos, demostrando de nuevo su superioridad táctica, y el ejército romano fue completamente derrotado. Italia.
Roma.
Italia.
Lucania.
El cónsul, Marco Claudio Marcelo, salió del Samnio y avanzó hasta Numistro (Muro Lucano) en Lucania, antes de que acabara el año, siguiendo al ejército de Aníbal.
Henchido de confianza, el cónsul romano sacó sus estandartes y presentó batalla, que Aníbal aceptó.
Formaron sus líneas de tal manera que los cartagineses apoyaron su ala derecha en la colina, mientras que el ala izquierda romana quedó protegida por la ciudad.
El cónsul colocó sus legiones en dos líneas, la primera ocupada por la 1ª legión más una aliada y la segunda con la 3ª legión más otra y en sus alas situó la caballería y en la vanguardia a los vélites.
Llegado el atardecer, las primeras líneas quedaron agotadas y la 3ª legión romana relevó a la 1ª y el ala izquierda de la legión de los aliados tomó el lugar del ala derecha.
Entrada la noche, Aníbal levantó el campamento y silenciosamente se retiró a Apulia.
Ambos ejércitos atravesaron la Apulia sin librar ningún combate importante.
Italia.
Capua.
Italia.
Roma.
Tras ser reclamado mediante carta, el cónsul, Marco Valerio Levino, dejó en manos del pretor, Lucio Cincio Alimento, su provincia y dio instrucciones al prefecto de la flota, Marco Valerio Mesala, para que zarpara rumbo a África con el fin de averiguar los planes y preparativos de los cartagineses sobre Roma.
África.
Útica.
Italia.
Roma.
El debate del asunto citado retrasó el cumplimiento de las órdenes senatoriales y el cónsul concluyó que, cuando marchase a Sicilia, allí nombraría a Marco Valerio Mesala como dictador.
Un tribuno de la plebe, Marco Lucrecio trató de dilucidar este tema y el Senado decretó que el cónsul, antes de su partida de Roma, anunciara la cuestión al pueblo para estimar a quien nombrar dictador y, luego, se nombrase a quien el pueblo hubiera considerado.
Finalmente el pueblo resolvió que el procónsul, Quinto Fulvio Flaco, actualmente en Capua, debía ser el designado.
El cónsul, Marco Valerio Levino, marchó secretamente a Sicilia un día antes de la reunión de la Asamblea popular.
El Senado recurrió al otro cónsul, Marco Claudio Marcelo, comunicándole que debía salvar la República, porque su colega había rehusado nombrar a un dictador que el pueblo había nominado y a él le correspondía nombrarlo.
Así pues, el procónsul, Quinto Fulvio Flaco, fue nombrado dictador por el cónsul Marco Claudio Marcelo, y por la misma resolución del pueblo, Publio Licinio Craso Dives, el Pontífice Máximo, fue nombrado por el nuevo dictador como su jefe de la caballería.
Finalmente los tribunos de la plebe cedieron y el resultado de los comicios fue el siguiente: los cónsules fueron Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 5ª vez, y Quinto Fulvio Flaco, aún dictador, por 4ª vez; los pretores fueron Lucio Veturio Filón, Tito Quincio Crispino, Cayo Hostilio Túbulo y Cayo Aurunculeyo, de cognomen desconocido.