Se trata de analizar, desde otros lugares, dilemas en torno a la respuesta penal que ofrecemos a los conflictos desde una perspectiva puramente abolicionista.Aquí se defiende que se puede terminar con la prisión; pero no se trata solo de abolir las instituciones de encierro y de castigo, y el proceso de juzgamiento por el que se imparte justicia en todo Occidente, sino de dar un paso más y examinar la propia cultura que soportamos en la actualidad para llegar a cuestionarnos el propio concepto de castigo. Paz Francés