Abrir nuestros corazones al reinado de Cristo. Jesucristo anuncia la llegada del Reino de Dios, que comienza en el espacio de nuestro corazón: Cristo debe reinar, antes que nada, en nuestra alma (Es Cristo que pasa, n. 181).
Abrir nuestros corazones al reinado de Cristo. Jesucristo anuncia la llegada del Reino de Dios, que comienza en el espacio de nuestro corazón: Cristo debe reinar, antes que nada, en nuestra alma (Es Cristo que pasa, n. 181).