Cuando nuestras acciones son dirigidas por el amor a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos nos aseguramos de cumplir con las exigencias de la ley de Dios.
Cuando nuestras acciones son dirigidas por el amor a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos nos aseguramos de cumplir con las exigencias de la ley de Dios.