En la Iglesia, cuando Cristo estaba en la Tierra; no llamó mujeres para ser Apóstoles: sólo doce varones. Terminada la obra de Redención, con la muerte de Cristo en la cruz; Dios establece que todo el que creyere en Jesucristo, será hecho hijo de Dios. Y nos ha hecho sacerdotes y sacerdotisas de Dios; para entrar al Lugar Santísimo, predicar su Palabra y orar por los necesitados.