La Palabra de Dios nos enseña, que las obras no salvan; la Salvación es por fe en Jesucristo. Pero el verdadero cristiano debe hacer buenas obras con su prójimo; en integridad: con amor y sinceridad. Además debemos asistir al Templo, donde Dios nos bendice, nos exhorta, nos fortalece y nos enseña que debemos apoyarnos unos a otros: sin malicia, sin maldad: con absoluta sinceridad.