Durante la Edad Media, ser místico era jugarse la vida día a día, pues numerosos maestros espirituales y sufíes, cátaros y otras corrientes esotéricas fueron perseguidos y ejecutados tanto en Oriente como Occidente. Molana también fue un blanco para la ortodoxia, con la aparición del misterioso derviche Shams creció la tensión entre el pueblo y sus correligionarios pero por alguna razón no fue juzgado por ningún tribunal.
Como maestro místico y del mismo modo que los profetas, adelantado a su época criticó duramente a los legalistas y al Sistema como algo innecesario para llegar a despertar las verdaderas potencias de la humanidad. Por si fuera poco, Rumi era músico y el Sama se convirtió en su religión, algo que debió de avergonzar a los más radicalistas. Pero pesar de todas las hostilidades y el drama generado por sus discípulos y familiares, Rumi, con la ayuda de Dios pudo realizarse como Hombre Completo, registrarlo en el mesneví y morir en paz.