Daniela y su familia ya están en la calle. Literalmente. Con el alborozo y la alegría de nuestro flamante alcalde, quien, el día del desahucio se alegró “por el cumplimiento de la ley” y que tres menores y varios adultos hayan tenido que abandonar una nave abandonada, que además habían adecentado, y tengan que estar ahora “viviendo” debajo de un puente. Mariló Franco nos los cuenta.