El activismo menstrual ha llegado para quedarse, en breve las plataformas políticas de todos los partidos se sumarán a los debates sobre «la menstruación como hecho político» y el Estado estará obligado a brindar productos de higiene menstrual como un «derecho adquirido». Quienes se opongan serán tratados de fachas y misóginos, y procurar deshacer el desaguisado será una propuesta contraria a la democracia. Empezamos contando la historia en tono de burla, pero se trata de una verdadera tragedia.
por Karina Mariani