El pasado sábado 29 de Enero las calles de Málaga se llenaron de mensajes de lucha por la justicia y en solidaridad con los inmigrantes. Alrededor de ochenta personas se congregaron en la Plaza de la Constitución para dar comienzo a una marcha solidaria que, bajo el lema “los inmigrantes son personas, no mercancía”, acabaría en la Plaza de Capuchinos, frente al Centro de Internamiento para Extranjeros de la capital malagueña.
Esos centros son verdaderas cárceles para los inmigrantes que no tienen papeles en nuestro país. Pueden retenerlos uno o dos meses antes de devolverlos a su país, pero en muchos casos no se cumple. Allí les maltratan, los inmigrantes carecen de servicio sanitario y médico y triplican en número al aforo del que dispone el edificio, siendo tratados como animales, y no como personas.
En la marcha, que recorría las principales calles de la ciudad, se hicieron cuatro paradas donde se leyeron testimonios de inmigrantes. Testimonios de africanos, sudamericanos, orientales, y personas de un sinfín de nacionalidades que llegan a España huyendo del hambre que destroza a sus familias.
“África no necesita asistencialismo, sino justicia”, decían en una carta que escribió un africano a la sociedad española.
Pero en esas cartas también nos cuentan cómo es su situación aquí. Que Europa no es como se imaginaban. Casos de vivir veinticinco personas hacinadas en menos de setenta y cinco metros cuadrados, de explotación laboral de hasta quince horas diarias. Y eso en España, en nuestra querida y democrática España.
Desde esos testimonios, pudimos también oír voces de empobrecidos que quieren ser solidarios, que quieren ser protagonistas de sus vidas, que creen que la solución es la militancia y la asociación.
Al llegar al Centro de Internamiento para Extranjeros, Nuria Sánchez, militante del Movimiento Cultural Cristiano y del partido SAIn tomó el micrófono. “Este pasado 10 de julio llegó a nuestras costas una patera con veinticinco personas. Murieron dos bebés y tres adultos. Pero nosotros no nos dábamos cuenta porque estábamos celebrando el mundial” eran algunas de sus palabras.
Explicó que el drama de la inmigración está planificado; los pobres mueren en silencio, sin que nadie les oiga. No podemos saber las verdaderas cifras porque muchos mueren sin que nadie lo sepa. Nuestro gobierno mantiene leyes injustas que atentan contra la solidaridad. Te puede multar la policía sólo por preguntar por qué detienen a un negro. Y todos los ministerios tienen culpa, el de Trabajo, por ejemplo, que no hace nada cuando en nuestro país ya hay camas-patera, alquiladas por horas.
Por último, Nuria acabó diciendo que es verdad que aquí en España también hay paro, pero también es verdad que tanto la inmigración como el paro de aquí tienen una misma causa. Y por lo tanto, una misma lucha. O estamos con los pobres o contra ellos. No se puede ser neutral; y quedarse de brazos cruzados es estar contra los empobrecidos.
Debemos comprometernos con la Solidaridad, como hacen muchos pobres en sus países. Poniendo como ejemplo a los mozambiqueños, que se asociaron para que no subieran el precio del pan y al final ganaron la batalla. Y como esos, muchos más.
Ahora es el momento de actuar, ahora es el momento de asociarnos y tomarnos en serio esa solidaridad, es ahora el momento porque será mañana cuando se nos pidan cuentas.