Con este poema el autor despide el mes de mayo de 2020, año en el que estamos padeciendo la horrible pandemia del Covi-19 que no nos ha dejado disfrutar con plenitud la primavera.
Pero no pierde la esperanza de que el año próximo luzcan con todo su esplendor los meses de abril y mayo para tejerle a la Virgen del Rico el hermoso manto de flores del que Ella es merecedora.