El postromanticismo va en busca de la belleza. Estos románticos tardíos tratan de retener una vida que se escapa y buscan todavía el mundo de la belleza, de lo exótico. Los artistas no se dan cuenta de cuan dura es la vida alrededor, sino que continúan el sueño romántico. La cadena de estos artistas no se interrumpe sino que sigue con Oscar Wilde y Rilke, así como en la pintura y en la música.
Podría decirse que en el postromanticismo los viejos ideales perduran, aunque con tonalidades distintas, como en el caso del joven Debussy y en autores como Richard Strauss, Gustav Mahler o Max Reger.
El romanticismo tardío anhela la continuidad de los valores románticos en una sociedad que cultural, política y socialmente nada tiene ya que ver con la sociedad en la vivieron por Chopin, Mendelssohn o Berlioz.