Al Papa Urbano IV (1261-1264) va el mérito de haber instituido, en el año 1264, dicha fiesta, encargando a Santo Tomás, según la opinión más común, la composición de los textos para la Misa y el Oficio divino. «Quédate con nosotros porque ya está anocheciendo» (Lc 24,29): lo que los discípulos de Emaús pidieron al Señor se cumple de modo inminente en la Eucaristía. “QUISIERA que amarais mucho al Señor en la Sagrada Eucaristía; sabiendo, además, que ahora le abandonan en tantos Sagrarios de la tierra. Algunos lo dicen hasta descaradamente: que ya no reservan la Sagrada Eucaristía en el Tabernáculo” . Tertulia 1.6.72 Así se dolía nuestro Padre hace años, al considerar en la presencia de Dios los desórdenes que se manifestaban en la vida de muchos cristianos. Tam- bién ahora sus palabras han de impulsarnos a mejorar nuestra piedad euca- rística, amando a Nuestro Señor por los que no le aman y desagraviándole por los que le ofenden. “Hijos de mi alma, vosotros sabéis con toda seguridad que en nuestros Sa- grarios está presente Jesucristo, porque vuestros hermanos sacerdotes consagran real- mente cada día. ¡Pues acompañadle! Muchas veces no po- dréis ir allí físicamente, pero siempre podéis estar a su lado con el corazón, con el deseo. Además, le acompañamos también cuando cumplimos nues- tros deberes de estudio, de trabajo, de descanso...” Tertulia 1.6.72