📖 2 Pedro 1:1-15 RVA2015
"Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han alcanzado una fe igualmente preciosa como la nuestra por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo: Gracia a ustedes y paz les sea multiplicada en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia. Mediante ellas nos han sido dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas ustedes sean hechos participantes de la naturaleza divina después de haber huido de la corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones. Y por esto mismo, poniendo todo empeño, añadan a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia, a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque cuando estas cosas están en ustedes y abundan, no los dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pues el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista corta, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, procuren aún con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. Pues de esta manera les será otorgada amplia entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Por eso, siempre les traeré estas cosas a la memoria, aunque ustedes las saben y están afirmados en la verdad que está presente en ustedes. Pero considero justo estimularles la memoria entre tanto que estoy en esta mi morada temporal. Pues como sé que dentro de poco tengo que dejar mi frágil morada, como me lo ha declarado nuestro Señor Jesucristo, también procuraré con empeño que, después de mi partida, ustedes puedan tener memoria de estas cosas en todo momento."
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Hoy comenzamos a estudiar la segunda carta del apóstol Pedro a todos los cristianos de ese tiempo que leyeran esta carta. Usualmente, toda carta que llegaba de los apóstoles, siempre trataban de compartirla en diferentes iglesias y así edificar a todos los que la escucharan.
El apóstol intenta en esta carta animar a los hermanos, pero también advertirles de las falsas enseñanzas que estaban invadiendo a las iglesias así como el apóstol Pablo muchas veces de lo advirtió.
En este primer capítulo vemos una lista de cualidades que tenemos que desarrollar como cristianos para que de esa forma no caigamos en malos hábitos, desperdiciando nuestro tiempo, y perdiendo el valor de la salvación tan grande que tenemos. Dicen que la ociosidad es la madre de todos los vicios. Otros dicen que la ociosidad es el taller del diablo.
El apóstol Pedro miraba esa tendencia de descuido espiritual en algunos y por eso nos recomienda que no nos conformemos sólo con la fe de creer en Jesucristo, sino desarrollar sobre esa fe otras diferentes clases de virtudes espirituales que nos van a ayudar a permanecer firmes en la fe.
Esa fe debe producir que el creyente tenga una vida ejemplar (virtud), también el deseo en conocer más de Dios sin conformarse con lo que sabe (conocimiento), que ese conocimiento te lleve a producir dominio propio para que no te desvíes del camino. Que la templanza produzca en ti perseverancia.También que desarrolles la pasión por el servicio al Señor (devoción), un respeto y aprecio por tu hermano (amor fraternal) y al final sabrás el significado verdadero del amor.
Si haces estas cosas el apóstol nos afirma que la entrada al reino de los cielos será ancha y amplia, queriendo decir que estaremos seguros de obtener la salvación al final de los días cuando llegue el tiempo predestinado para la venida del Señor.
🤔Consideremos:
¿Estoy teniendo una vida ocupada en las cosas de Dios o estoy permitiendo que la ociosidad me...