
Sign up to save your podcasts
Or


Le doy gracias a Dios por su paciencia. Algunos somos más tercos que otros y nos toma más tiempo aprender a obedecer. Cuando por fin aprendemos a obedecer al Señor Dios y así amarlo, también aprendemos que el obedecer a Dios nos hace más contentos que cualquier otra cosa del mundo.
El mundo está lleno de enemigos y peligros pero nuestro Señor nos protege de ellos mientras le obedecemos a Él. Si Él permite que nos matan Él vuelve a darnos vida, y vida para siempre. Así que ¿por qué pasamos tanto tiempo haciendo las cosas a nuestra manera? ¿Por qué somos tan tercos?
Alabado sea el Señor. Vamos a leer el Salmo 106. Mientras escuchamos las palabras, vamos a examinarnos para ver si en nuestras vidas hay algo que estamos haciendo, o no haciendo, que ofende al Señor Dios.
Que Dios nos salve de nuevo. Que Dios nos rescate de nosotros mismos porque somos nuestros peores enemigos. La voluntad de Dios para nosotros es buena, agradable, y perfecta.
Que Dios nos ayude a seguir sus instrucciones para nosotros en medio de un mundo lleno de enemigos y peligros. Él ES el único que puede rescatarnos y darnos vida eterna.
Señor Dios, perdona nuestros pecados. Reconocemos nuestra maldad y nos damos la espalda a las cosas del mundo. Gracias por la sangre de Tu Hijo que nos salva.
Señor Jesucristo, gracias por tu sacrificio y tu amor por nosotros. Aceptamos tu amor y tu sacrificio por nosotros sabiendo que Tú ERES el camino, la verdad, y la vida.
Espíritu Santo de Dios, llénanos y guíanos a ser y a hacer todo lo que Dios quiere de nosotros sin temer al mundo ni al enemigo.
¡Alabado sea el Señor!
By Steve McCuneLe doy gracias a Dios por su paciencia. Algunos somos más tercos que otros y nos toma más tiempo aprender a obedecer. Cuando por fin aprendemos a obedecer al Señor Dios y así amarlo, también aprendemos que el obedecer a Dios nos hace más contentos que cualquier otra cosa del mundo.
El mundo está lleno de enemigos y peligros pero nuestro Señor nos protege de ellos mientras le obedecemos a Él. Si Él permite que nos matan Él vuelve a darnos vida, y vida para siempre. Así que ¿por qué pasamos tanto tiempo haciendo las cosas a nuestra manera? ¿Por qué somos tan tercos?
Alabado sea el Señor. Vamos a leer el Salmo 106. Mientras escuchamos las palabras, vamos a examinarnos para ver si en nuestras vidas hay algo que estamos haciendo, o no haciendo, que ofende al Señor Dios.
Que Dios nos salve de nuevo. Que Dios nos rescate de nosotros mismos porque somos nuestros peores enemigos. La voluntad de Dios para nosotros es buena, agradable, y perfecta.
Que Dios nos ayude a seguir sus instrucciones para nosotros en medio de un mundo lleno de enemigos y peligros. Él ES el único que puede rescatarnos y darnos vida eterna.
Señor Dios, perdona nuestros pecados. Reconocemos nuestra maldad y nos damos la espalda a las cosas del mundo. Gracias por la sangre de Tu Hijo que nos salva.
Señor Jesucristo, gracias por tu sacrificio y tu amor por nosotros. Aceptamos tu amor y tu sacrificio por nosotros sabiendo que Tú ERES el camino, la verdad, y la vida.
Espíritu Santo de Dios, llénanos y guíanos a ser y a hacer todo lo que Dios quiere de nosotros sin temer al mundo ni al enemigo.
¡Alabado sea el Señor!