La alegría y la paz son dos emociones vitales para nuestro bienestar, y la Palabra nos enseña que para poder experimentarlas no debemos depender de nuestras circunstancias, sino de Dios.
La alegría y la paz son dos emociones vitales para nuestro bienestar, y la Palabra nos enseña que para poder experimentarlas no debemos depender de nuestras circunstancias, sino de Dios.