Y una noche, Argentina se paralizó. El boxeador más carismático del país enfrentaba al púgil más brillante, quizás, de todos los tiempos. Ringo Bonavena subió al ring del Madison Square Garden para estar cara a cara con Mohammed Alí. La transmisión de TV concitó una atención extraordinaria, que ayudó a que ese combate, sea recordado con pasión hasta nuestros días.