La cruz es necedad para la mente natural. Vemos esto cuando Pedro gritó "¡Nunca Señor!" a la predicción de Jesús de la cruz para él y para sus seguidores. La naturaleza necia y ciega de Pedro nos contagia. Es por eso que justo antes de comenzar nuestro viaje Cuaresmal a la cruz, Jesús nos lleva a una montaña, revela su gloria divina, y al hacerlo, ¡nos ilumina una vez más la sabiduría salvadora de la cruz!