El que conoce nuestro corazón, Dios, sabe por donde nos tiene que llevar para cambiar un corazón que no ama y que no se deja amar; necesita un proceso de purificación.
El que conoce nuestro corazón, Dios, sabe por donde nos tiene que llevar para cambiar un corazón que no ama y que no se deja amar; necesita un proceso de purificación.