Mi hija vuelve a sonreír porque su “amigo especial” le hace caso. Como le explico yo que la vida no es eso que tiene que sonreír siempre, da igual si esta o no está. Si tú me has robado la sonrisa con tu partida y las ganas de vivir con tu despedida…
Como voy a ser yo un buen ejemplo si me ha conocido más fracasos que aciertos, más enemigas que amigas, más despedidas que bienvenidas.
Me ha visto mil veces más llorar por desamor que reír enamorada…
Ella se ríe. Yo lloro. Ella le espera cada mañana en la puerta de su casa. Yo sobrevivo como puedo a otro día en la ofi sin ti…
Sin esa forma tan “peculiar” de hablarte, de contarte como me había ido todo en tan solo 1 minuto.