La dureza del corazón hace mucho daño; abre la puerta a la lascivia, al desorden moral y a la impureza: destruye el alma y el corazón. La pornografía es de Satanás: lleva a la destrucción personal, a la esclavitud. Los cristianos que conocen el Evangelio viven en la Luz: sus corazones están salvados y santificados, viven en la verdad, el amor, la honradez: tendrán su recompensa.