Los habitantes de Moscú y de la región tenían miedo de salir a la calle después del anochecer. Por la ciudad se extendían persistentes rumores: en el centro de la capital actuaba un maníaco atacando a mujeres vestidas de rojo.
Los habitantes de Moscú y de la región tenían miedo de salir a la calle después del anochecer. Por la ciudad se extendían persistentes rumores: en el centro de la capital actuaba un maníaco atacando a mujeres vestidas de rojo.