Todos tenemos discos a los que reconocemos un encanto especial, a pesar de no considerarlos demasiado buenos. Joven para morir, tercer LP de Ángeles del Infierno es para mí uno de ésos, pues lo escuché sin parar durante un verano en el que me ocurrieron muchas cosas, la mayoría buenas, e inevitablemente quedó asociado a ese momento de mi vida, a modo de banda sonora que acompañó todas aquellas experiencias.
Tanto el debut con Pacto con el diablo y su sucesor Diabolicca contaron con una producción equilibrada y natural que en cambio aquí se echa mucho en falta. Nos encontramos un sonido de batería artificial (el bombo parece sacado directamente de una Roland TR-808) sumergido en una reverb de dimensiones catedralicias, más unas guitarras sometidas a la inclemencia de una puerta de ruido tan apurada que a menudo mutila su ataque y caída llegando a producir artefactos indisimulables. Me permito el ensañamiento para acto seguido declarar que esta horrible producción hizo que el disco me pareciera más atractivo aún. Supongo que es lo que tienen las modas.
En cuanto a los temas, quizá no tenemos singles tan contundentemente pegadizos como en los anteriores trabajos, donde temas como Maldito sea tu nombre o Con las botas puestas marcaron época en el Heavy español, pero, al menos el reivindicativo juvenil tema título no hay quien se lo salte. Dice el muy macarra:
Tú dices que todo lo hago mal (y la guitarra hace: Tanananá)
Y que no me entenderás jamás (Tanananá)
Tú crees que todo es depravación (Tanananá)
Sexo, violencia y rocanrol (...)
Tampoco hay que perderse el que abre la cara B, No te dejes vencer, con ese doble bombo a toda pastilla, aunque aún a día de hoy me pregunto si la batería, que va cruzada durante toda la segunda estrofa, fue grabada así a propósito o fue un error que no hubo tiempo de corregir, porque suena cuando menos extraño (mm, parece un murmullo de envidia con el de al lado, como decía Fortu en Va estallar el obús :-P)
De nuevo incluyeron una balada, Pensando en ti, con pianito y un pasaje instrumental a lo Lady Starlight, que sin tener el desgarro de su enorme debut en este terreno con Al otro lado del silencio, para mí supuso nada menos que la banda sonora original de mi primera experiencia amorosa, casi nada. Sin embargo hoy, pasados más de veinte años, me sigue pareciendo un buen tema pero ya no me produce ninguna sensación especial.
Y a destacar por último el cierre con Prohibidos cuentos, con un par de riffs heavys de cojones, uno de ellos, eso sí, primo hermano del de Maldito sea tu nombre.
En definitiva, quizá no es el mejor punto de acceso a la banda, pero como ya dije al principio, con determinados discos no se puede ni merece la pena tratar de ser objetivo. No son lo que son, sino lo que llegan a significar en algún momento de nuestra vida.
Juan Gallardo - Voz
Robert Álvarez - Guitarra Solista
Manu García - Guitarra Rítmica
Santi Rubio - Bajo
Iñaki Munita - Batería