Estar en el atrio del Templo, ya es una maravillosa experiencia. El pueblo religioso no sabe que hay que entrar al Templo, adorando a Dios. El cristiano que ama a Dios, sabe que debe entrar al Templo adorando a Dios; y luego ponerse de rodillas ante la presencia del Dios vivo. Pidiendo perdn y dando gracias por todo. Los que siempre vienen a la Casa de Dios, sern bendecidos.