rthur Alexander era botones en el Hotel Sheffield de Alabama cuando se topó con Rick Hall, un joven productor que andaba dando tumbos por la vida desde el accidente de coche en el que murió su mujer. Aquel encuentro casual se convirtió en una conversación que acabó cambiando el destino de ambos hombres. Hall acababa de montar un estudio de grabación en un viejo almacén de tabaco en Muscle Shoals y andaba buscando músicos a los que grabar. Alexander le confesó que tenía algunas canciones y Hall le pidió que se las tocase. Cuando el joven músico terminó de tocar le preguntó a Rick su opinión. El productor se quedó callado, le miró a los ojos y afirmó: “Tenemos un éxito”.