Ansia Térmica hace crujir su látigo y nuestros termolomos. Beibi somete a su termoaudiencia a un supremo ejercicio de obediencia, sumisión, abnegación y otro tropel de sentimientos humanos que nos vendrán requetebién para, estoicamente, sobrellevar el resto de nuestra azarosa, angustiosa, extenuante existencia. ¡Agradezcan, pves!