Artistas de varias generaciones intervienen la famosa silla-mano, de Pedro Friedeberg, quien la diseñara (tal vez primero en sueños) al comenzar la década de los años 60. El escultor y pintor, amigo de Mathias Goeritz y de importantes representantes de una gran generación artística, abrió el cofre de sus recuerdos para la redacción de las memorias “De vacaciones por la vida”, que publicó ediciones Trilce.