Cuando confiamos en el Señor Jesús como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, capacitándonos para cumplir la voluntad de Dios.
Cuando confiamos en el Señor Jesús como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, capacitándonos para cumplir la voluntad de Dios.