La salud mental es un tema que concierne a todas las personas y sociedades, pero poca gente lo comprende a cabalidad. En El Salvador, popularmente se manejan nociones de síntomas y diagnósticos como estrés, depresión y ansiedad, además de la vaga certeza de que nuestro entorno social influye en nuestra salud mental. Sin embargo, estas ideas todavía desembocan en la caracterización de “enfermos mentales” para explicar nuestros comportamientos como país. Esta caracterización implica, cuando menos, una visión patologizante y condescendiente; los términos “enfermo mental” y “loco” pertenecen más a la psicología pop que al vocabulario actual de expertos en salud mental. Sin ignorar las predisposiciones individuales a desarrollar síntomas o trastornos psicológicos o psiquiátricos, atender la salud mental de una población implica observar, y cuestionar, el contexto social en el que esta se encuentra.