Todos hemos visto algo que es una pendejada, pero aún así queremos comprarlo porque nos recuerda nuestra afición, como una lámpara de Portal, o un anillo único para tu boda. ¿Hasta donde puede llegar esta práctica?
Todos hemos visto algo que es una pendejada, pero aún así queremos comprarlo porque nos recuerda nuestra afición, como una lámpara de Portal, o un anillo único para tu boda. ¿Hasta donde puede llegar esta práctica?