Como mestiza, no tengo país. No tengo cultura porque, como feminista, desafío las creencias culturales-religiosas-colectivas, creadas por hombres. Estoy participando en la creación de otra cultura más. Una nueva historia para dar cuenta del mundo y de nuestra participación en él, un nuevo sistema de valores con imágenes y simbolos que nos conecten a unas con otras, y con el planeta. Nos hemos convertido en el movimiento acelerado de la serpiente.