El mismo Dios que nos creó, es el Dios que nos protege de la aflicción y a través de ella nos purifica, redimiéndonos del pecado y trayendo nueva vida en Cristo.
El mismo Dios que nos creó, es el Dios que nos protege de la aflicción y a través de ella nos purifica, redimiéndonos del pecado y trayendo nueva vida en Cristo.