www.parentepsis.com Con los años la percepción de la realidad se va modificando, el paso del tiempo hace que nos fijemos en cosas distintas a la juventud, que las valoremos de otra forma y lo que en la infancia parecía divertido, en la juventud insoportable y en la madurez habíamos olvidado, en la vejez puede volver a llamar nuestra atención. Tal vez esa sea una de las claves del buen entendimiento entre abuelos y nietos. También cambian nuestros estados emocionales, con los años hemos aprendido a templar las emociones, cabe esperar que los impulsos se hayan moderado y que toda esa chispa y bravío de los años pasados se haya ido transformando en una mayor paciencia y en unas emociones más estables...