Dios saca a su pueblo de la esclavitud en Egipto, con Moisés; que se enfrentó con el Faraón, que era como un dios. Hizo maravillas y milagros con ese pueblo: lo formó a su manera. Pero ese pueblo ingrato, se rebeló contra Él. Ahora el pueblo de Dios es la Iglesia. Dios no vino a condenar a la humanidad. Pero los ayes vienen como azote o juicio de Dios, por haber dejado su Palabra.