Imagina por un momento un hambre tan intensa por Dios que desplace cualquier otro apetito en nuestras vidas. Esta hambre nos lleva a separarnos del resto de los cristianos y nos desafía a cuestionarnos si estamos realmente comprometidos con Cristo. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio por esta comunión profunda con Dios?
Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.