Relato escrito en el verano de 1922, es sospechoso de ser el primer capítulo de una novela que no fue a más y habla de una de las "deidades" más conocidas e importantes de la obra de Lovecraft. Nos presenta el encuentro de un ser solitario, enterrado en el microuniverso de su habitación, con la grandeza y el peligro de lo desconocido.